NUEVA COLABORACIÓN

Hola a todos.

Hace tiempo que no publico ningún escrito de colaboradores del blog, así que me alegro de poder ofreceros hoy unas palabras de Brenda Cáceres, que aparece por primera vez en este espacio y a la que desde aquí le agradezco su trabajo y le deseo mucha suerte en el camino de la escritura.

Como es un texto un poquito largo, os pongo aquí el inicio. Para seguir leyendo, solo tenéis que pinchar en el enlace que encontraréis al final.

 

Hace un tanto perdí a alguien y no por una ruptura amorosa o por el fin de una amistad. Hace un tanto perdí a alguien porque una mañana tal vez Dios, tal vez la vida o no sé a qué o a quién responsabilizar por su muerte, así lo decidió.

Cuando pierdes a alguien así, comienzas a ver el dolor de otra manera. Recuerdo alguna vez haber perdido a alguien y llorar hasta más no poder durante varios días, luego superarlo y luego reírme mientras me sentía ridícula por haber llorado tanto, pero cuando alguien muere ya no es más así; en ese caso, puedes llorar todo lo que quieras y creer haberlo superado pero nada va a cambiar el hecho de que ya no esté con vida, no poder volverlo a ver y esa es la peor parte del dolor.

Esta no es la típica historia de arrepentimiento por no querer o aprovechar al máximo a la persona cuando está con vida y lamentarte cuando fallece. No me arrepiento de nada porque lo amé con locura y estoy segura que él a mí, su amor era puro y real, los momentos juntos fueron más que suficientes para crear el lazo que teníamos…

Para acceder al texto completo pincha AQUÍ

Muchas gracias a Brenda por su colaboración.

Un saludo

@M_A_JORDAN

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PALABRAS QUE EMOCIONAN

Hola a todos.

Una imagen vale más que mil palabras… Depende de la imagen, depende de las palabras, ¿no crees? 😉 Aunque, en general, es más sencillo transmitir cierta información o causar distintos efectos con la ayuda de efectos visuales.

¿Se puede sorprender con palabras? ¿Se puede asustar? ¿Es posible crear tensión? Por supuesto. ¿Podemos alterar las emociones de nuestros lectores con nuestras palabras? Claro que sí. ¿Es fácil? No siempre. Depende de la emoción, depende de los lectores.

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Es fácil provocar la risa. Basta un juego de palabras acertado, una ironía ocurrente, una imagen chocante…

También es sencillo causar cierto asco o repulsión. Con solo describir algo desagradable, lograrás ese efecto.

Ahora bien, para causar temor, tristeza o gozo, ya hay que esforzarse más. ¿Por qué? Muy sencillo. La risa y el asco son reacciones inmediatas, mientras que las otras son el fruto de un proceso.

¿Cuál es el secreto para que nuestras palabras se cuelen en el alma de nuestros lectores y susciten en ellos las emociones deseadas? La autenticidad. Si quieres que tus palabras lleguen al corazón, deben salir del corazón.

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Piensa en tu día a día. ¿Quiénes son las personas que te transmiten entusiasmo, ilusión, melancolía…? Las que lo sienten, no las que lo simulan. Pues si quieres que tus lectores vivan tus historias y sientan junto a los personajes, tendrás que esforzarte para que esos personajes sean de “carne y hueso” y lo que ahí se narre sea “vida”.

Los escritores no hemos vivido todo lo que contamos, pero sí que hemos sentido muchas de las emociones que luego hemos plasmado ahí. Nos alegramos con las alegrías de nuestros protagonistas y lloramos con sus penas, aunque no siempre broten las lágrimas. Sentimos sus dudas, su ilusión, su miedo… Y cuando no es así, se nota. Los lectores pueden notarlo.

Es más difícil emocionar con un libro que con una película. No tenemos la música sentimental, ni los ojos húmedos de una niña huérfana en primer plano. Pero, precisamente por eso, cuando lo logramos el éxito y la satisfacción son mayores.

¿Quieres que tus libros tengan alma? Vuelca la tuya en sus páginas.

Un saludo

@M_A_JORDAN

¿CÓMO ME SIENTO?

Hola a todos.

Después de algunas entradas mías, hoy le toca el turno a una de las colaboradoras del blog, “Luna de letras”.

Y el título…

¿Cómo me siento?

 

¿Cómo me siento? Es una pregunta que realizamos a lo mas profundo de nuestro ser en un mundo que te agobia de exigencias, en complejidades, muchas veces sin dejarte ser la  persona que en realidad eres, en un mundo en el cual no ven tus virtudes o lo tanto que has mejorado, en uno tan cruel como para recordarte todo lo malo que ven en ti.

A veces pensamos que los animales son solo eso animales, pero no, los observo y veo tanta libertad en ellos, el cómo las aves vuelan por el cielo cerca de las nubes sintiendo el viento sobre ellas, libres de preocupaciones, de exigencias, siendo ellas mismas, si Dios me diera la oportunidad de nacer de nuevo y me preguntara, quisiera ser eso, un ave de hermosas plumas, una que volara por el firmamento con tanta libertad, sin preocuparse de qué comer o qué vestir, quisiera sentir esa sensación de estar entre la nubes , de sentir un fuerte viento en mi rostro. No soy la perfección hecha mujer, y duele tratar de ser la chica, la hija, la novia perfecta, la que todos admiran, la que todo lo logra, porque nada logro, porque al verme en el espejo a veces veo los errores que todos gritan, porque cuesta verme como DIOS dice que me ve, cuando todos dicen lo contrario, a tal punto que me veo como ellos me ven.

Correr, gritar, es lo que anhelo, abandonarlo todo, salir de este encierro en que me encuentro, salir de mi misma, sin mirar atrás, correr con todas mis fuerzas hasta quedar sin respiración, con tanta intensidad hasta sentir salir mi corazón, con tanta rapidez hasta hacerme dueña del tiempo y desvanecerme en él, desearía encontrarte, encontrar lo que tanto mi alma desea para aquietarla, no seré escritora, ni escribiré grandes líneas de forma correcta, pero son líneas que expresan mi ser, un ser que no se expresa a otros de tal modo, escribir es lo único tan puro, tan mío, que siento que es una piedra tan brillante dentro de mi corazón, dicen que la poesía y el escribir es un don, si lo tengo eso no lo sé, porque me mencionan tanto lo que no tengo que no sé si lo tengo, lo que sé es que al escribir me traslado a mi interior; un interior que muchas veces olvido.

Desearía la valentía de aquellos que salen a encontrarse con ellos mismos sin importarles lo que dejan atrás, o el qué dirán, valentía y recursos que no poseo, de fuerza que falta, de brazos cansados, de mejillas mojadas, de ojos que no cierran sus cascadas por más que trato, donde la que te escucha es solo la almohada, que te sostiene, y seca mi rostro, diciéndome duerme ya mañana es otro día, un día que pienso que es uno más para tratar de complacer a otros.

Sin título

 

 

Un saludo