QUEJAS ESTÉRILES Y PALABRAS PARA UN MUNDO MEJOR

Hola a todos.

Hace unos días recibí un mail en el que me animaban a hablar de varios aspectos relacionados con lo mal que está la juventud hoy en día… Lo bueno de este tema es que nunca pasa de moda, porque la juventud siempre ha estado mal y va a estar mal mientras haya gente mayor que comparé la actitud de las nuevas generaciones con la suya… O, mejor dicho, con la que ellos creen que fue su actitud.

Ya no tengo ninguna esperanza en el futuro de nuestro país si la juventud de hoy toma mañana el poder, porque esa juventud es insoportable, desenfrenada, simplemente horrible.

Cuánta razón en tan pocas palabras, ¿no crees? Hesíodo lo resumió así de bien hace más de 2500 años 😉

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Sin embargo, no creo que esto sirva de excusa para dar por buena cualquier actitud de los jóvenes. Cada generación tiene sus puntos fuertes y sus errores. Lo ideal es potenciar los primeros y tratar de corregir los últimos. Si lográramos eso, el mundo iría siempre a mejor. Porque, no nos engañemos, ni cualquier tiempo pasado fue mejor, ni todo cambio implica un avance.

Resultado de imagen de PROGRESOProgresar significa avanzar hacia un estado mejor que el anterior. Esa es la razón por la que desconfío del “PROGRESO” cuando tan solo se hace hincapié en la abolición de todo lo anterior. Parece que romper las normas es en sí un progreso, criminalizar las actitudes de nuestros padres es un progreso, dinamitar los valores es un progreso. Y, a cambio, se proponen nuevos modelos, que en realidad no son nuevos, porque de un modo u otro ya se han dado en la historia.

Nos quejamos de la corrupción, las guerras, la inseguridad ciudadana, la mala situación económica, los abusos sexuales, la violencia doméstica o de cualquier tipo, la discriminación por los motivos que sea, etc. Y me uno a la protesta. Habría que erradicar todos esos males de la sociedad. Pero… UNA PREGUNTA: ¿Cómo han aparecido todos esos males? No estamos hablando de un terremoto, un huracán o un volcán en erupción. No se trata de fuerzas naturales que escapen a nuestro control. Los grandes males de la historia los hemos causado nosotros, los hombres. ¿Cuándo? ¿Por qué? Si todos queremos un mundo mejor, ¿por qué no lo conseguimos? Está en nuestras manos, ¿no?

El problema es que mejorar implica renunciar a ciertas comodidades. Para ser mejor,Resultado de imagen de MEJORAR tienes que pasar por encima de tu “yo”, negarte caprichos, vencer la resistencia natural a ir a lo tuyo, superar el egoísmo, salir de ti mismo y pensar en los demás. No esperar a que ALGUIEN HAGA ALGO y ser tú el que tome la iniciativa. Estar dispuesto a llevar la contraria a las tendencias en las que impera lo fácil, lo que nos atrae a todos, pero que no lleva a ningún lado. Al menos a ningún lugar mejor.

Lo sé, estoy hablando en general, teorizando, cayendo en la queja inútil, ¿verdad? Tranquilo, esto solo era la introducción. Voy a bajar al terreno. No hablaré de todos los males de este mundo, porque creo que me falta espacio y tiempo 😛 , pero sí de algunos. Y no solo eso, estoy dispuesto a plantear propuestas para solucionarlos 🙂

-Corrupción: La misma palabra ya lo dice todo. Algo que era bueno y se ha estropeado, convirtiéndose en veneno. Cargos públicos, representantes del pueblo, personas con grandes responsabilidades, en las que los ciudadanos han depositado su confianza (a veces porque no hay más remedio). Y que, en vez de valerse de su posición para servir a la sociedad, se dejan llevar por la avaricia y se lucran con negocios fraudulentos o cualquier medio ilícito.

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Se supone que la política es un servicio a la sociedad. Servir conlleva darse a los demás sin esperar nada a cambio… nada más allá de lo justo. Asumir un cargo público debería verse como una renuncia. Alguien de gran valía que pone sus cualidades al servicio de la sociedad, en vez de utilizarlas en beneficio propio, de un modo honrado, con un trabajo que le aporte más dinero y satisfacciones personales.

Ahora bien. ¿Piensas que la sociedad que estamos creando entre todos promueve ese tipo de actitudes? ¿Estamos fomentando la generosidad, la renuncia a ciertos objetivos personales para buscar un bien mayor? ¿Son esos los eslóganes que escuchamos? ¿Es eso lo que transmitimos a las nuevas generaciones?

“No pienses en ti, piensa en los demás. Renuncia a tu comodidad para servir a los que te rodean. No busques tanto tu felicidad como la de tus vecinos.”

¿Crees que triunfaría esa campaña? Nos gustaría que la gente fuera así, pero ¿y nosotros? Aaaaah, claro, la idea es que los demás sean generosos, para que nosotros podamos ser más egoístas.

-Violencia doméstica, abusos sexuales y otros tipos de agresión: todas las personas merecen respeto. Ninguna excusa es válida para agredir a otra persona de la forma que sea. Y, dentro de la humanidad, especial cuidado merecen los más indefensos, niños, ancianos, discapacitados… ¿Estás de acuerdo?

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Hombre y mujer poseen los mismo derechos. Esto no depende del estado, es así por naturaleza. Los estados no nos confieren los derechos, los llevamos de nacimiento. Los organismos oficiales pueden reconocer, defender o proclamar ciertos derechos, pero no son nada ni nadie para poner o quitar algo a nuestra humanidad.

Sin embargo, basta dar una vuelta por Internet, observar la publicidad, pasear por las calles, para ver que algo no cuadra. Nos quejamos de las actitudes enfermizas de algunas personas, que agreden sexualmente a otras y, a la vez, incitamos a los jóvenes -y no tan jóvenes- a un uso desmedido, inconsciente e irresponsable de la sexualidad. ¿Cuántos impulsos sexuales recibe un joven a través de su móvil cada día?  La imagen de la mujer que se transmite una y otra vez en tantos sitios -anuncios, videoclips musicales, películas, juegos…- es la de un objeto sexual (cuerpos 10 casi desnudos con movimientos incitantes y miradas provocativas). Parece que lo único interesante que haya en las chicas son sus curvas. La persona se reduce a sus formas y atributos sexuales. ¿Lo demás? Ah, ¿es que hay algo más? ¡Pues sí! Y mucho más importante. Si nos quedamos en la superficie, es fácil entrar en esa política de usar y tirar. Si no nos tratamos como personas, sino como objetos, es fácil perderse el respeto.

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Un hombre que maltrata a una mujer además de ser un criminal, está mostrando una brutalidad denigrante. ¿Cómo ha llegado a esa situación? Supongo que hay muchas respuestas posibles, por eso es un problema difícil de solucionar. Pero, en cualquier caso, sino queremos que haya salvajes en nuestra sociedad, estaría bien que evitáramos todo aquello que embrutece a las personas. La pornografía embrutece, la violencia excesiva en televisión embrutece, los programas que ponen a la vista de todos la intimidad de las personas embrutecen. Perdemos sensibilidad, vemos como normal lo que no lo es. Y eso repercute en nuestro día a día.

Me estoy enrollando más de lo que quería y tan solo he tratado por encima unos pocos asuntos, pero creo que es mejor concluir y dejar lo demás para otra entrada, o para que lo escribáis vosotros.

El título de este post es quejas estériles y palabras para un mundo mejor. Las quejas estériles son las que se limitan a señalar los males sin hacer nada para evitarlos. Por eso voy a proponer unas palabras, que podrían marcar un camino que, al menos yo, procuraré seguir.

Generosidad. Respeto. Comprensión. Esfuerzo. Reflexión.

La lista podría ser mucho más larga, sin duda. Pero creo que no está mal para empezar.

¿Qué pasaría si todos nos esforzáramos por ayudar a los demás, queriéndolos como son, tratando de ponernos en su lugar para evitar los prejuicios, y trabajando día a día para mejorar nuestra sociedad? Yo creo que viviríamos en un mundo mejor. Pero, para lograr todo eso, primero hay que pararse a pensar y detectar en qué estamos fallando cada uno de nosotros.

Los que ya llevamos un tiempo en este mundo tenemos la responsabilidad de transmitir a los más jóvenes aquellos valores que les ayudarán a ser felices y a hacer felices a los que les rodean. La cultura del éxito fácil, del postureo, de los clichés y las etiquetas, de los radicalismos y la incultura no es una buena herencia para las generaciones futuras. No es fácil cambiar el mundo, por eso hay que empezar por uno mismo y animar a los demás con nuestro ejemplo.

Y, ¿sabes una cosa? La escritura es un buen punto de arranque. Escribir nos obliga a pensar, crear nos acerca a la belleza, diseñar nuevos personajes nos permite vivir otras vidas. A través de la escritura descubrimos nuevos horizontes y podemos compartirlos con los demás.

Tenemos mucho trabajo por delante, pero no hay duda de que vale la pena.

Un saludo

@M_A_JORDAN

SOBRE TODO LO QUE CREO

Hola a todos.

Tras los ejercicios y sus respuestas (sé que hay gente que aún los está trabajando), quiero cederle la palabra a una de las colaboradoras de este blog.

La chica de los jueves

Y para que sepáis algo sobre ella, os pongo aquí la información que ofrece en el pérfil de su página:

lachicadelosjueves

Bloggera, adicta a Pinterest y a los espaguettis. Experta en comerme la cabeza, ñoña de manual, algo impulsiva, algo romántica. Lectora empedernida, fan del maíz y la Coca-cola. Abonada a las noches de tarta y vino. Turismóloga, community manager y dependienta. Empecé a escribir de broma y hoy es mi pasión, mi verdadera vocación. Mi primer libro de relatos está en camino, mientras tanto, abre el archivo y empieza a leer. Bienvenido. Gracias por quedarte!

Me gusta mucho su manera de escribir porque está cargada de personalidad. En ocasiones, sus textos son todo un desahogo y, ¿no es esa una de las finalidades principales de la escritura? Habrá gente que coincida con su modo de ver el mundo y otros que no, pero… Cada uno es cada uno y, mientras hablemos con respeto, todos tenemos derecho a mostrar nuestras opiniones.

Y, sin más preámbulo, os ofrezco aquí uno de los escritos que podéis encontrar en su página. He quitado algunos párrafos (solo un par) para que no fuera demasiado largo. Si queréis ver el texto completo, podéis pinchar en el título.

SOBRE TODO LO QUE CREO

Llevo meses comprobando que parece extenderse demasiado una forma de escribir algo vulgar, plagada de palabras malsonantes, soeces y maleducadas. Igual es que yo soy la mojigata de las letras, o la que prefiere dejar una pequeña puerta abierta a la imaginación, o la que sigue prefiriendo que la escritura sea algo bello (aunque a veces meta algún taco). No sólo me refiero a un vocabulario demasiado obvio sexualmente hablando, me refiero a todo en general. Creo que muchas veces se emplea ese lenguaje con el único objetivo de conectar más rápido con el lector, en plan “Eh tío/tía, que aunque vaya de escritor profundo, en realidad hablo como tú, ¿nos hacemos colegas?” Y no me malinterpretéis, es evidente que todos queremos conectar, yo la primera. Y respeto a cualquier persona que tenga las narices de escribir artículos, poemas, libros, tuits, o lo que quiera de la forma que quiera, pero me escuecen los ojos cuando leo determinados textos. Y la verdad es que me río mucho con algunos de ellos, y ya sabemos que el objetivo de cualquier artículo es remover algo, lo que sea, y cada cual es libre de escribir como quiera, pero bueno… supongo que esto es una simple cuestión de gustos, y del mismo modo que alguien no soportará mis cursilerías, yo no soporto ciertas cosas. Sobre todo en momentos puntuales. Sobre todo si de lo que se habla es de mujeres.

No puedo leer nada que se refiera a las mujeres de una forma vulgar (aunque no sea con mala intención en algunos casos), con la torpe excusa del sarcasmo “inteligente”. Igual es que yo soy corta y no entiendo esa ironía tan poco fina o tal vez sea que perdí el sentido del humor entre tanta grosería.

Pero bueno, no me crisparé, porque además aún no he cenado y no me va a sentar bien despotricar con el estómago vacío.

POSTHOY

 

Pero es que creo que esto se nos está yendo de las manos. Tanta tontería, tanta palabra que se grita para sumar estadísticas, tanta obviedad. Creo que las cosas se pueden decir de muchas formas, y que las más respetuosas siempre acaban ganando todas las batallas. Creo que permitimos muchas gracias que no hacen gracia. Creo que lo poco gusta y lo mucho cansa. Creo que las lecturas que te cabrean son las que acaban motivando los mejores post, así que gracias por la inspiración.

(…)

POST HOY2

No sé. Supongo que es lo que tiene la afición del hablar por hablar, que crees que mientras alguien te escuche, sea por bien o por mal, ya es suficiente. Pero es que yo soy de las que piensan que algunas cosas ni son suficientes, ni son válidas, ni son honestas. Creo que cuando algo se convierte en habitual, no es que deje de ser especial, es que crispa, enerva, asquea. Creo que, como dijo una de las grandes, “La moda muere, el estilo jamás”. Creo que tanto fingir acabará con esta sociedad. Creo que me voy a ir a vivir a una montaña modoermitaña, sin tecnología, así ojos que no ven, cabreo que me ahorro.

Y es que creo que lo más sensato debería ser empezar a pensar más con el corazón y menos con el ego (creo que el corazón tiene que estar un poco harto de que siempre le nombre), porque creo que no utilizamos bien los recursos que tenemos, que no valoramos lo correcto, que estamos muy perdidos entre tanto #postureo.

(…)

POSTHOY1

Y creo que por más que me queje, no arreglaré el mundo ni lo llenaré el mundo de flores, así que me voy a cenar.

Muchísimas gracias a “la chica de los jueves” por su colaboración.

Un saludo

@M_A_JORDAN

ESCRIBO, LUEGO PIENSO

Hay muchísimos motivos para recomendar la escritura, y uno de ellos es que escribir nos hace mejores personas. No mejores que los demás, sino mejores de lo que seríamos nosotros mismos si no escribiéramos. ¿Por qué? Porque para escribir, hay que pensar.

pensar1.

(Del lat. pensāre, pesar, calcular, pensar).

1. tr. Imaginar, considerar o discurrir.

2. tr. Reflexionar, examinar con cuidado algo para formar dictamen.

3. tr. Intentar o formar ánimo de hacer algo.

mafalda pensando2

Por desgracia, es algo que no está de moda.

Vivimos en la cultura del eslogan. Frases geniales, fórmulas mágicas, mensajes certeros, ideas más o menos originales… Que repetimos una y otra vez, hasta llegar a creer que se nos han ocurrido a nosotros. El ritmo de vida frenético, el bombardeo de las ideologías y el afán de control de los grupos de poder hacen que tengamos la impresión de estar pensando, cuando en realidad lo único que hacemos es repetir las palabras de otros, sin haber reflexionado sobre su veracidad.

Permíteme que te recuerde la segunda acepción del verbo “pensar” en el diccionario de la RAE: “Reflexionar, examinar con cuidado algo para formar dictamen.”

No se trata de ser cien por cien originales. Tenemos mucho que aprender y podemos asumir las ideas de otros, pero… después de reflexionar sobre ellas y examinarlas con cuidado. Pensar no es llevar la contraria a todo lo establecido, tampoco es renegar completamente del pasado y de la tradición cultural a la que se pertenezca. Para avanzar necesitamos un punto de apoyo sobre el que impulsarnos. Pero no podemos ser simples marionetas que dejan que sean otros los que decidan por ellos. No podemos permitir que otros piensen por nosotros.

Uno de los primeros objetivos de los manipuladores es evitar que los demás piensen. Una persona que piensa tiene autonomía, discrepa, no permite que le avasallen, exige razones… Y eso puede ser muy peligroso.

¿Y cómo lo evitan? Obviamente no dicen “¡prohibido pensar!”. Hay formas más sutiles.

Prohibido_Pensar__

 “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Esta frase se atribuye a Joseph Goebbels, ministro de propaganda durante el gobierno nazi. ¿Y cómo es posible que esto ocurra? Por la falta de reflexión. Leemos una información y no la contrastamos. Nos creemos lo primero que dice una “personalidad pública”. Hacemos nuestro un “razonamiento” sin analizarlo…

Otra estrategia es la descalificación sistemática de personas por su modo de pensar, o una táctica casi idéntica aunque más sibilina, el “etiquetado”.

etiquetado-facebook

Cuando alguien piensa de un modo distinto, en vez de entablar un diálogo para contrastar opiniones, se le coloca la “etiqueta” correspondiente y ya no se le escucha. ¿Cuántas veces se escucha o se lee “este es “….”, como único argumento para no permitirle exponer sus razones?”

También está de moda la intolerancia de los “tolerantes”, que se podría un definir como “respeto todas las opiniones, siempre que sean iguales a la mía”. Se mata el diálogo porque el discurso tiene solo una dirección. ¿Por qué ese miedo a que nos lleven la contraria? Si estoy convencido de lo que pienso, no hay peligro alguno en escuchar otras opiniones. Y si no estoy tan convencido, entonces debería escuchar otras opiniones. El diálogo siempre es enriquecedor, pero para eso tengo que escuchar lo que dice el otro, y no lanzar mi mensaje una y otra vez sin prestar atención a los que tengo delante. Es decir, lo contrario de lo que suele ocurrir en muchos programas de “debate”.

intolerancia

Sé que suena a utópico, pero, ¿no creéis que sería maravilloso que personas de opiniones muy distintas fueran capaces de contrastar sus argumentos y rectificar en el caso de que descubrieran que estaban equivocadas? Yo creo que la mayoría de discusiones y desencuentros se deben a que no escuchamos a los demás. Si nos pusiéramos en su lugar y tratáramos de entender su razonamiento, quizás seguiríamos discrepando, pero al menos lo haríamos de un modo más civilizado.

YO NO QUIERO QUE TODO EL MUNDO PIENSE COMO YO, PERO ME ENCANTARÍA QUE TODO EL MUNDO PENSARA y no se limitara a repetir lo que ha oído en su ámbito familiar, social, cultural…

¿Qué tiene que ver todo esto con la escritura? ¡¡MUCHÍSIMO!!

Escribir te obliga a pensar. Para contar una historia, tienes que ponerte en el papel de los distintos personajes, razonar como ellos, comprender sus motivaciones. Al confeccionar la trama se te plantean muchas situaciones que deberás analizar y resolver. Durante la narración tendrás que elegir las palabras que mejor describan lo que estás contando… No es un proceso mecánico, exige reflexión.

Para terminar, y aun a riesgo de que esta entrada resulte demasiado larga para el gusto de algunos, voy a transcribir una escena de la película “La dama de hierro”. Os pongo también la escena en español y en inglés (por si alguno quiere contrastarlas 😉 )

Se trata de un diálogo entre Margaret Thatcher y su médico. La primera frase es del doctor:

-Aún así debe ser algo confuso. A la fuerza debe sentir…

-¿Qué debo sentir a la fuerza? Las personas han dejado de pensar, ahora sienten. “¿Qué tal te sientes?”, “Oh, no me siento cómoda”, “Oh, perdón, nosotros el grupo sentimos…”. Yo creo que uno de los grandes problemas de nuestros días es que somos gobernados por personas que están más interesadas por los sentimientos que por los pensamientos y las ideas? Pensamientos e ideas. Eso sí que me interesará. 
Pregúnteme lo que pienso

-¿Qué piensa usted, Margaret?

-Vigila tus pensamientos, se convertirán en palabras. Vigila tus palabras se convertirán en actos. Vigila tus actos, se convertirán en hábitos. Vigila tus hábitos, se convertirán en tu carácter. Y vigila tu carácter, se convertirá en tu destino. Lo que pensamos nos da forma.

 

Muchas gracias por tu atención 🙂

Un saludo

@M_A_JORDAN