TU MEJOR TÚ

Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan só1o a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces le conteste
la nueva criatura que tú eras.

Pedro Salinas. La voz a ti debida.

¿Quieres ser escritor? ¿Te gustaría que tus palabras llegaran a miles de personas, que se colaran en sus almas y les transportaran a esos mundos que tú has creado para ellos? ¿Sueñas con dar vida a personajes, contar historias, despertar emociones? ¿Sí? ¿Seguro? ¡Genial! Es una aventura maravillosa y, si te decides a seguir adelante pase lo que pase, aprenderás mucho y disfrutarás más de lo que pensabas. Pero… Sí, siempre hay un pero.

Con cierta frecuencia recibo e-mails de gente a la que le gusta escribir y que, después de pasearse por este espacio, deciden escribirme para contarme sus experiencias, consultar sus dudas, o pedirme asesoramiento. Yo agradezco cada uno de esos correos, por la confianza que me muestran y por lo mucho que puedo aprender de esas personas. Sin embargo, no es raro que, de vez en cuando, detecte en esos escritores en ciernes un rasgo común, que deberán corregir si realmente quieren lograr algo en este camino: la impaciencia.

Y no me refiero a la impaciencia con los demás, sino con ellos mismos, con nosotros mismos. Una planta no crece más rápido por tirar de ella hacia arriba. Lo máximo que conseguirás es arrancar alguna hoja o, peor aún, sacarla de raíz. Si quieres que crezca, tendrás que regarla, abonarla, buscar el lugar que más le convenga y… esperar.

La escritura forma parte de nuestra vida. Aprendemos a escribir conforme aprendemos a vivir. Eso no significa que tengamos que esperar a la ancianidad para ponernos manos a la obra. Lo que quiero decir es que este es un proceso largo, de mejora continua, en el que no hay que tener prisa. Y si nos adelantamos, lo más seguro es que nos topemos contra la decepción.

Nadie soñaría con ganar unas olimpiadas sin entrenamiento, ni tampoco con hacerlo tras solo un par de semanas de preparación. Sin embargo, algunos quieren escribir una obra maestra a la primera de cambio, o se frustran cuando no consiguen que se publique lo primero que han escrito.

Por supuesto que hay casos sorprendentes, en los que la opera prima de un autor es una auténtica maravilla. Pero, por un lado, que sea su primera novela no significa que no haya dedicado mucho tiempo a preparar ese trabajo. Y, por otro, estamos hablando de excepciones. Si eres una de ellas, adelante. Si no es así… Mucho ánimo y sigue trabajando. Y no pares hasta sacar de ti tu mejor tú.

Un saludo

@M_A_JORDAN

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¡QUIERO ESCRIBIR MEJOR! PERO NO SÉ CÓMO…

¿Te gustaría escribir mejor? Supongo que sí. A mí me encantaría… El problema es cómo lograrlo, ¿verdad?

En esta entrada… no vas a encontrar la fórmula mágica para conseguirlo 😉 Pero sí algunas ideas que puede que te sirvan.

¿Qué significa escribir bien?

Resultado de imagen de escribir bienNo cometer errores sintácticos, evitar las faltas de ortografía, las discordancias, etc., etc., etc. Cierto, pero eso es lo básico y, aunque exija trabajo y atención constante, también es lo más sencillo de corregir, ya que existen unas reglas claras que podrás aprender y aplicar. Así que nos centraremos en otras facetas de la expresión “escribir bien”.

Suelo decir que un texto literario está bien escrito cuando:

  1. Transmite perfectamente la idea del autor.
  2. Logra reflejar la belleza del lenguaje

De manera que estos serán los dos objetivos que deberemos tener en mente mientras escribimos y al revisar nuestros textos.

Resultado de imagen de caminarPara transmitir una idea con fidelidad, lo primero es conocerla bien. Antes de escribir, profundiza en tu historia. Es lo mismo que nos ocurre en la vida cotidiana. Cuando nos preguntan por algo de lo que somos expertos, respondemos con seguridad y somos capaces de adaptarnos a nuestra audiencia. Sin embargo, si tan solo tenemos algunos datos sueltos, los recitaremos de la manera más escueta posible por miedo a cometer incorrecciones de todo tipo. Si conoces bien tu historia, caminarás por ella con paso seguro, y eso se reflejará en tus manera de contarla.

Resultado de imagen de ventana a la imaginaciónLa escritura es una ventana a nuestra imaginación. Invitamos a los demás a entrar en ella siguiendo los trazos de nuestra pluma. El lenguaje debe ser un medio para reflejar nuestras ideas, no un obstáculo. Por eso, al corregir uno de tus escritos, ponte en el lugar del lector y pregúntate si será capaz de comprender con facilidad lo que le quieres contar. Los lectores no conocen la historia como tú, no están tan familiarizados con los personajes y tan solo saben lo que les cuentas. Así que procura ser claro y ordenado. Evita lo que les pueda confundir, salvo que desees confundirlos, claro 😉

Resumiendo el punto 1: profundiza en tu historia y luego cuéntala de forma clara y ordenada. Ponte en el lugar de tu público y pregúntate si serán capaces de seguirte.

Resultado de imagen de piedad miguel angelReflejar la belleza del lenguaje… ¿No sería mejor decir utilizar el lenguaje de forma bella? Puede ser, aunque, para mí, el lenguaje es como la estatua que Miguel Ángel veía dentro de cada bloque de mármol. El objetivo es quitar lo que estorba para que se aprecie la obra en todo su esplendor. En ocasiones nos empeñamos en complicar nuestros escritos, como si la escritura enrevesada y oscura fuera mejor que la sencilla. Evita los párrafos sobrecargados, las frases interminables y las palabras incomprensibles. No se trata de que hables de un modo vulgar, sino de que lo hagas con exactitud. Es mucho más difícil ser conciso que lo contrario. Hace falta mucho trabajo para alcanzar la sencillez.

Entonces, ¿debo imitar el modo de escribir de los grandes genios? ¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOO!!!! ¡Ni se te ocurra! Si quieres escribir bien, no debes imitar a nadie. La escritura es una manifestación de nuestra personalidad y, por lo tanto, debe ser algo personal, no copiado. Procura aprender de los demás y, después, exprésate a tu manera. Eso es el estilo personal. El objetivo no es imitar el estilo de otros, sino perfeccionar el tuyo.

¿Cómo puedo perfeccionar mi estilo?

  1. Lee mucho.
  2. Lee muchísimo.
  3. Sigue leyendo… Eso sí, asegúrate de haber escogido obras que valgan la pena.
  4. Escribe.
  5. Revisa lo escrito: AQUÍ tienes algunas ideas sobre lo que tienes que buscar al revisar y corregir.
  6. Busca un texto que te guste, o que te parezca que está bien escrito. Pregúntate, ¿por qué funciona? Y no pares hasta que lo sepas. Este consejo no es mío, sino de Marta Rivera de la Cruz 😛
  7. Haz ejercicios de creación literaria: AQUÍ y AQUÍ tienes algunas sugerencias.
  8. Vuelve a revisar lo que has escrito.
  9. Pide ayuda a alguien cercano que pueda revisar tus textos. No hace falta que sea profe de lengua, basta con que sea un buen lector.
  10. No desesperes y recuerda que siempre se puede mejorar.

A escribir se aprende escribiendo.

Un saludo

@M_A_JORDAN

DEBAJO DE MI CAMA

Hola a todos.

Hoy quiero ofreceros uno de los relatos de una joven escritora a la que tengo mucho cariño y con la que, por fin, pude coincidir, aunque tan solo unos segundos 😦 , durante mi reciente estancia en Sevilla.

A mí me ha encantado, sobre todo el final 😉 . Espero que a vosotros también os guste.

DEBAJO DE MI CAMA

Todo empezó un día de colegio normal, en el que ya una vez dispuesta a comenzar con mis tareas escolares, uno de los folios que había colocados sobre mi mesa de estudio planeó a cámara lenta hasta terminar aterrizando bajo mi cama.

Mira que no hay sitio en mi habitación, que tiene  que caerse debajo de la cama ¿Será posible?

Cansada, me levanto mientras suspiro frustrada, no quiero distracciones.

No tengo otro remedio que recogerlo para seguir con las tareas. Al agacharme e introducirme por completo bajo el mueble, y una vez con el dichoso folio en mi poder, mi cabeza choca con la cama.

Lo sé… soy muy torpe pero, ¿a quién no le ha pasado eso nunca?

De repente miles de recuerdos vienen a mí, como la cantidad de veces que jugando al escondite usaba mi cama como guarida para permanecer quieta hasta  oír “¡por mí y por todos mis compañeros!

En los innumerables berrinches infantiles que terminaban siempre con un “¡vete a tu cuarto castigada!” Camuflarme bajo la sábana o meterme bajo la cama era lo que más me gustaba.

Sonrío al recordar también las veces en las que ante un ataque de pereza la ropa sucia iba a parar a ese remoto lugar, donde solo las pelusas le hacían compañía. Y ese momento en el que nuestra traicionera imaginación de inocente y curioso infante afirmaba con toda seguridad que los monstros y las malas criaturas, allí presentes, nos asustarían mientras dormíamos.

Una vez el dolor del golpe cesa salgo sonriente de debajo de la cama dispuesta a escribir lo que me ha pasado, hasta que llego a la conclusión de que definitivamente soy demasiado despistada.

Después de tantos recuerdos…

He vuelto a olvidar el folio bajo la cama.

DC

¡MUCHAS GRACIAS, MARIOLA, POR COMPARTIR CON NOSOTROS TU RELATO!

Un saludo

@M_A_JORDAN

AMNESIA

Después de la entrada 100, la 101 🙂 Y así hasta… Ya se verá 😉

Hoy quiero darle la bienvenida a esta página a una nueva colaboradora. Se llama Mariola, vive en Sevilla y ha tenido la amabilidad de compartir con nosotros sus escritos. Esta va a ser su primera aportación, pero no dudo de que habrá muchas más entradas suyas en los próximos meses.

Y, como esta entrada es suya y no mía, me callo y os dejo con:

AMNESIA

Consigo distinguir tu figura a unos metros de mí. Acelero el paso para alcanzarte. Tengo ganas de charlar contigo. Me coloco a tu lado y, sin temer tu reacción, te saludo:

– Hola.

Tú me escaneas unos instantes.

– ¿Nos conocemos? –me preguntas, arrancándome hasta el último ápice de seguridad.

1227749509852_fTe miro a los ojos y veo en ellos aquel día en el parque, cuando éramos un par de inocentes críos, aquel otro en el que nos fuimos de acampada con tus padres, aquel en el que representamos nuestra futura boda, disfrazados de novios, o aquel en el que te enfadaste conmigo por no ir a tu fiesta por tu decimoquinto cumpleaños, por más que supieras que un mes antes mi padre había fallecido y mi madre me necesitaba junto a ella.

Recuerdo nuestro primer beso, nuestra primera discusión, todas aquellas palabras en las que me prometías estar siempre junto a mí.

Nunca llegué a imaginarme que, después de tantos momentos juntos, ibas a despacharme con un “¿te conozco?”.

¿Qué fue de tus promesas? Tú sigue siendo aquel que fue mi mejor amigo y mi primer amor. Pero me has olvidado.

¿Has caído bajo los síntomas de la amnesia? ¿Estás más bebido de la cuenta? Me cuesta aceptar que hayas puesto tanto empeño que, finalmente, hayas conseguido olvidarme.

Yo nunca lo haré.

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Muchas gracia a Mariola por su colaboración.

Un saludo

@M_A_JORDAN

EL CALLADO Y SUS PALABRAS

Hola a todos.

Hoy le cedo la palabra a uno de los blogs colaboradores, en concreto, al que más recientemente ha tenido la amabilidad de unirse a esta página. Se trata de “los cuentos de Sidney“, un espacio en el que podréis encontrar reflexiones, relatos, reseñas y, en general, mucho amor por los libros. Os animo a pasaros por allí y conocer a su administradora

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La reflexión que podéis encontrar aquí mismo, me ha recordado a un diálogo de “la librería ambulante”, una novela de Christopher Morley:

-A juzgar por su manera de hablar –dije-, usted también debe ser un buen escritor.

-Los charlatanes nunca escriben. Sólo hablan y hablan.

Pero como esta no es mi entrada, sino la de Sidney, me callo y os dejo con sus pensamientos.

El callado y sus palabras

Tenemos tanto para decir y tan poco tiempo , que no sabemos cómo decir lo que queremos y de la mejor forma posible.

Generalmente quien más cosas para decir tiene es el que vive callado, y no es que se calla por elección, se calla porque hay alguien más que tiene poco para decir pero que no deja de emitir sonido tras sonido con sus cuerdas vocales. En definitiva, al callado no le importa tener que escuchar , pero no significa que le importe lo que le estás diciendo.

Dicen que el que escucha es el que aprende o el que no sabe; para mí, el que escucha es el que todavía no encontró las palabras justas para expresar lo que quiere y en el menor tiempo posible, y si lo piensan por un momento puede que tenga razón.Hay tantas palabras y significados en un diccionario que saber cada una de ellas lleva tiempo, sin embargo, una palabra precisa puede contener muchas palabras y de esa forma el callado ahorra muchos segundos, que luego se transforman en minutos, horas, días y años, y finalmente cuando ya tiene todo lo que quiere decir bien conciso y apretado es el momento de gritárselo al mundo.

Cuando su boca se abre y sus cuerdas bocales comienzan a emitir sonido, su lengua y labios empiezan a modular letras, palabras y de repente todos a su lado se quedan asombrados, perplejos de lo que dice y sobre todo de su tono y lo alto que lo grita. Una vez termina, el callado se vuelve a callar y se prepara para escuchar, porque eso es lo que hace el callado. La única diferencia ahora, es que ya dijo todo lo que quería y por lo tanto tendrá que volver a reflexionar y escuchar detenidamente al que no dice nada hasta que vuelva a encontrar las palabras adecuadas.

El que siempre habla y nunca llega a decir lo que quiere decir o no tienen nada que decir pero igualmente desperdicia aire y desperdicia palabras, se quedará mudo mientras el callado habla. Y luego de escuchar atentamente por primera vez, empezará a balbucear para tratar de decir algo, pero no llegará a nada, porque no sabe o no entiende lo que el callado dijo, porque nunca usó esas palabras y por lo tanto no conoce su significado y aunque quiera decir algo el que siempre habla no podrá decir nada.

De ésta forma el callado tendrá su merecido descanso y el que siempre habla se cansará más, porque tendrá que ir a buscar un diccionario y poner su mente a trabajar.

Muchas gracias a Sidney por su colaboración.

Un saludo

@M_A_JORDAN

¿CÓMO ME SIENTO?

Hola a todos.

Después de algunas entradas mías, hoy le toca el turno a una de las colaboradoras del blog, “Luna de letras”.

Y el título…

¿Cómo me siento?

 

¿Cómo me siento? Es una pregunta que realizamos a lo mas profundo de nuestro ser en un mundo que te agobia de exigencias, en complejidades, muchas veces sin dejarte ser la  persona que en realidad eres, en un mundo en el cual no ven tus virtudes o lo tanto que has mejorado, en uno tan cruel como para recordarte todo lo malo que ven en ti.

A veces pensamos que los animales son solo eso animales, pero no, los observo y veo tanta libertad en ellos, el cómo las aves vuelan por el cielo cerca de las nubes sintiendo el viento sobre ellas, libres de preocupaciones, de exigencias, siendo ellas mismas, si Dios me diera la oportunidad de nacer de nuevo y me preguntara, quisiera ser eso, un ave de hermosas plumas, una que volara por el firmamento con tanta libertad, sin preocuparse de qué comer o qué vestir, quisiera sentir esa sensación de estar entre la nubes , de sentir un fuerte viento en mi rostro. No soy la perfección hecha mujer, y duele tratar de ser la chica, la hija, la novia perfecta, la que todos admiran, la que todo lo logra, porque nada logro, porque al verme en el espejo a veces veo los errores que todos gritan, porque cuesta verme como DIOS dice que me ve, cuando todos dicen lo contrario, a tal punto que me veo como ellos me ven.

Correr, gritar, es lo que anhelo, abandonarlo todo, salir de este encierro en que me encuentro, salir de mi misma, sin mirar atrás, correr con todas mis fuerzas hasta quedar sin respiración, con tanta intensidad hasta sentir salir mi corazón, con tanta rapidez hasta hacerme dueña del tiempo y desvanecerme en él, desearía encontrarte, encontrar lo que tanto mi alma desea para aquietarla, no seré escritora, ni escribiré grandes líneas de forma correcta, pero son líneas que expresan mi ser, un ser que no se expresa a otros de tal modo, escribir es lo único tan puro, tan mío, que siento que es una piedra tan brillante dentro de mi corazón, dicen que la poesía y el escribir es un don, si lo tengo eso no lo sé, porque me mencionan tanto lo que no tengo que no sé si lo tengo, lo que sé es que al escribir me traslado a mi interior; un interior que muchas veces olvido.

Desearía la valentía de aquellos que salen a encontrarse con ellos mismos sin importarles lo que dejan atrás, o el qué dirán, valentía y recursos que no poseo, de fuerza que falta, de brazos cansados, de mejillas mojadas, de ojos que no cierran sus cascadas por más que trato, donde la que te escucha es solo la almohada, que te sostiene, y seca mi rostro, diciéndome duerme ya mañana es otro día, un día que pienso que es uno más para tratar de complacer a otros.

Sin título

 

 

Un saludo