EL LIBRO DE TU VIDA

“Los buenos libros nos ayudan a ser mejores personas”

Esta frase salió en una interesantísima conversación que mantuve la semana pasada con una gran lectora y experta en literatura. Y lo cierto es que, aunque ambos estuvimos completamente de acuerdo, se trata de una afirmación que merece ser explicada y desarrollada… Espero que también con vuestros comentarios.

¿Cómo nos puede ayudar a mejorar un buen libro? No me refiero ahora a aspectos lingüísticos, ni de capacidad de expresión, sino a algo más interior y personal. Aquí van mis ideas.

Resultado de imagen de psicologia-Los buenos libros nos ayudan a conocer mejor al ser humano. Los grandes autores han sido capaces de reflejar con profundidad el carácter, la psicología, los sentimientos y todos los procesos mentales de sus personajes, introduciéndonos de este modo en el interior de diversas personas a las que llegamos a conocer a fondo. Este conocimiento nos permitirá comprender mejor a los que nos rodean e incluso a nosotros mismos.

-A través de los libros vivimos experiencias muy variadas y aprendemos de ellas igual que podríamos hacerlo si ocurrieran en la vida real.

-La variedad de personajes, vivencias, relaciones, sentimientos, etc. enriquece nuestro modo de ser. Es lo mismo que ocurre con aquellos que tienen la oportunidad de tratar a mucha gente distinta. Tienen más posibilidades de cultivar su mente y su carácter.

Resultado de imagen de líder-En algunas de esas grandes novelas encontramos personajes que pueden ser auténticos referentes para nuestra vida. Un ejemplo a seguir, un modelo de actuación, un estímulo para superarnos y aspirar a metas más altas.

-Además de esos personajes ejemplares, también se pueden hallar en muchos de estos libros valores profundos que fortalecen nuestro sentido moral y refuerzan nuestras convicciones, de modo que no nos dejemos llevar por lo fácil o lo mediocre.

-Incluso los personajes malvados o las situaciones perversas pueden ser una ayuda, ya que nos permiten experimentar las consecuencias del mal sin tener que sufrirlas directamente.

¿Se te ocurren más ideas? No dejes de incluirlas en los comentarios.

Para terminar, solo quiero añadir algunas consideraciones.

Resultado de imagen de veracidadUna condición indispensable para que un libro pueda servir de ayuda es la honradez. Es decir, el autor debe esforzarse para mostrar la realidad tal cual es, sin decorarla ni condimentarla con falsedades. Me explico: no sería honrado que se mostraran situaciones que suelen provocar conflictos o problemas personales quitándoles todo ese dramatismo para dar la impresión de que eso no tiene consecuencias. Por ejemplo, si el protagonista tuviera una adicción a las drogas, no sería honrado mostrarlo feliz y contento, con un entorno en el que todo funciona perfectamente y eso no supone ningún problema. Las buenas historias deberán estar en contacto con la realidad y, si no es así, se advertirá al lector para que sepa a qué atenerse.

Y ahora el típico lamento en plan “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

Me da la impresión, pero es muy posible que me equivoque porque es solo eso, una impresión… Repito, me da la impresión de que algunos autores están devaluando nuestros sueños e ideales. Lo explicaré con un ejemplo.

Imagen relacionadaEn la conversación a la que he hecho referencia al principio, hablamos mucho sobre “El Señor de los Anillos”. No soy un experto en esta obra, aunque me la he leído un par de veces y he visto las pelis en varias ocasiones. Sin embargo, recuerdo bien el tono épico de toda la historia, la valía de muchos de sus personajes, su compromiso, su lealtad, su determinación a dar la vida si es necesario con tal de llevar a cabo su misión. La valentía y fidelidad de Frodo, que asume la carga que le ha tocado y no rehuye esa involuntaria responsabilidad. El bien que lucha contra el mal y triunfa gracias al compromiso y el sacrificio de tantas personas. Este sería un claro ejemplo de cómo un libro nos puede ayudar a ser mejores.

Pero no hace falta que recurramos a historias tan épicas. Las novelas de mi querida Jane Austen también son otro ejemplo claro de lo que hemos comentado aquí. Personajes con virtudes y defectos, una sociedad claramente mejorable y muchas situaciones de todo tipo. Sin embargo, en todo momento se nos muestran ciertos valores que siguen siendo vigentes: la elegancia, el respeto, la firmeza de convicciones, la honradez, el amor por la familia…

Como os decía, hecho en falta esa amplitud de miras en algunas obras actuales. Me gustaría que nos animaran a soñar más alto, a aspirar a metas ambiciosas… Y no a un aquí te pillo aquí te mato, y a otra cosa mariposa, que la vida son cuatro días y hay que disfrutarla. Mentalidad de comida rápida, servida en vajilla de usar y tirar, resumida en un tweet 😛 .

Los buenos libros nos hacen sentir bien, porque nos ponen en contacto con nuestra verdadera naturaleza, nos recuerdan que estamos llamados a hacer cosas grandes, que somos miembros de una gran comunidad -que por supuesto que no es perfecta, pero ha alcanzado logros considerables-, nos muestran la profundidad de nuestros sentimientos y nos animan a vivir con mayor plenitud.

Por eso todos los lectores tenemos una lista -consciente o inconsciente- de libros que han marcado nuestra existencia. Personajes que viven entre páginas, pero que forman parte de nuestra vida como si fueran de carne y hueso.

Un saludo

@M_A_JORDAN

PERSONAJES DE CARNE Y HUESO

Imagen relacionada¿Cuál es tu novela favorita? Lo sé, es una pregunta difícil. Así que, para ponértelo más fácil, reformularé la cuestión. ¿Cuáles son tus novelas favoritas?

¿Tienes ya varios títulos en mente? Bien. Sigamos.

¿Por qué te gustan tanto? Seguro que habrá muchas razones, algunas incluso desconocidas para ti. Pero no creo que me equivoque si te digo que una de esas razones es que te gustaron mucho los personajes, o al menos varios de ellos.

Resultado de imagen de personajes librosLos personajes son uno de los elementos principales de toda historia. De hecho, con frecuencia, el proceso de creación comienza con ellos. Unos buenos personajes fácilmente darán lugar a una buena novela. Si los personajes no están bien construidos… es difícil que se sostenga el edificio. Puedes escribir algo ameno, entretenido o divertido. Pero no pasará de ahí. Las grandes obras de la literatura cuentan con protagonistas inolvidables.

Ahora viene la pregunta lógica: ¿Cómo se pueden crear ese tipo de personajes?

No lo sé 😛 . Si lo supiera, podrías leer mi nombre en la zona alta del ranking de superventas… O no. Porque, por desgracia, que un libro se venda mucho no es sinónimo de que sea bueno, y al revés. Pero, volviendo al tema que nos ocupa, no tengo el secreto para crear un personaje excepcional, aunque sí que te puedo dar algunas ideas para lograr que tus personajes sean convincentes, interesantes y atractivos. No está mal para empezar, ¿no crees?

Lo más importante es que tus personajes sean “reales”, es decir, creíbles. Eso no está reñido con que sean completamente ficticios o fantasiosos. Que yo sepa, aún no se ha encontrado ningún hobbit, ni indicios de que hayan existido. Sin embargo, Frodo Baggins es un personaje cien por cien real. ¿Y cómo lograr que tus personajes sean reales? Fácil, estás rodeado de gente real, así que reflexiona unos instantes sobre su modo de ser. Unas cuantas pistas:

  1. Hay gran variedad, tanto física, como psicológica.
  2. Son complejos: no se puede etiquetar a una persona con acierto. Nadie es… y punto. Todos somos… y… y… y… y a la vez…, pero a veces… y aun así… Y, a pesar de todo, en ocasiones somos…
  3. Evolucionan. Piensa cómo eras de pequeño, y en la adolescencia, y después, y después, y ahora. Y aún no has dejado de cambiar. Nos influye el ambiente, la educación, nuestras experiencias, las amistades…
  4. Se comportan de maneras distintas en contextos diferentes.
  5. Tienen un gran mundo interior. Al menos algunos de ellos. Hay gente que solo vive para afuera y no se detiene a reflexionar. Procura que tus personajes no sean así. Cuanta más riqueza interior tengan, más interesante será su historia.
  6. Sus cualidades destacan o se ocultan al encontrarse en circunstancias concretas o en compañía de ciertas personas.
  7. A veces dominan sus sentimientos, a veces los sentimientos los dominan.
  8. Tienen sueños, objetivos, metas… Miedos, dudas, prejuicios…
  9. Etcétera.

Pues, una vez visto esto… Solo tienes que procurar que tus personajes sean así 😉

De acuerdo, es muy, pero que muy complicado. Por eso te recomiendo que vayas poco a poco.

Resultado de imagen de escultorEn primer lugar, escoge muy bien a tu protagonista o protagonistas. Como he dicho antes, la historia va a depender en gran medida de estos personajes, así que no tengas prisa. Una vez que tengas claro cómo va a ser, toma una hoja en blanco y escribe todo lo que puedas sobre él/ella/ellos. Puedes empezar con lo básico: nombre, edad, lugar de residencia, descripción física, forma de ser… Y después continúa desarrollando tanto su entorno como su personalidad. Escribe sobre su pasado: experiencias que les marcaron, razones que les hayan llevado a ser como son, el ambiente en el que se han criado. Habla de sus amigos, de lo que les gusta hacer, de lo que no soportan, de sus ilusiones, sus peculiaridades. Y esboza su futuro.

Es muy probable que mucha de esta información no aparezca en la novela, pero eso da igual. Quien tiene que saberlo eres tú, y así los plasmaras con mayor profundidad y coherencia.

Quizá te preguntes: “¿tengo que hacer esto con TODOS los personajes?”. No es necesario. Ni siquiera es “obligatorio” que lo hagas con los protagonistas. Aunque pienso que te será de ayuda. ¿Entonces? Te recomiendo que dediques mucho tiempo a los protagonistas y a los principales. No es tiempo perdido, al revés, te ahorrarás muchos quebraderos de cabeza más tarde y, además, aunque suene un poco a “escritor que va de bohemio”, te aseguro que, si defines bien a los personajes, habrá muchos momentos en los que serán ellos quienes saquen la obra adelante. Ellos marcarán el ritmo, abrirán nuevas posibilidades, desarrollarán la trama. Y tú te limitaras a contarlo. Sí, es un modo de hablar, pero no se aleja mucho de la realidad. Que le pregunten a Jane Austen.

El objetivo de todo esto es que tus personajes sean “reales”. Es decir, que la gente los perciba como tales y capten su complejidad, su coherencia, la riqueza de su personalidad, etc. Si logras eso, habrás recorrido una gran parte del camino para crear una buena novela. Pero aún faltan muchos detalles.

Resultado de imagen de leyendoAdemás de ser personajes “reales” procura que sean atractivos. No me refiero a que sean todos guapísimos 😛 . Piensa en la gente que conoces. Seguro que hay algunos con los que te apetece estar y otros con los que lo evitas en la medida de lo posible. También habrá otros que ni una cosa ni la otra… Procura que tus protagonistas sean del primer grupo. Tendrán defectos, por supuesto, pero habrá algo en ellos que te cautive y logre que quieras conocer su historia. Puede ser su carácter, su sentido del humor, su punto de vista, su originalidad…

Podríamos seguir ahondando en este tema y es posible que lo haga en otra ocasión, pero, de momento, lo dejamos aquí. Espero que esta entrada te haya dado alguna pista para crear unos buenos personajes. Y, si no es así, confío en que, al menos, haya logrado recalcar la idea de lo importante que será que lo logres.

Mucho ánimo y a disfrutar. No todo el mundo es capaz de crear personas y que luego la gente hable de ellos como si fueran reales. Ese es un privilegio que solo algunos tenemos. Por eso nos gusta tanto escribir 😉

Un saludo

@M_A_JORDAN

ANÁLISIS DEL ESTILO LITERARIO (2ª PARTE)

Decíamos ayer… 😉

Pongámonos en situación. Acabamos de leer un libro -o estamos leyéndolo- y alguien nos pide nuestra opinión sobre él. Posibles respuestas:

-Nivel 1: Está bien / Es aburrido /Es muy interesante / Bueeeeeno, no está mal.

-Nivel 2: Me está gustando / No me engancha / No puedo parar de leer.

Estos dos niveles sirven si la pregunta era superficial o de cortesía. Si se trata de alguien que realmente tiene interés por esa obra, tendríamos que profundizar un poco más, hablar de algunos personajes, o de la trama principal, de los puntos fuertes, etc. Y si quisiéramos hacer un trabajo sobre ese libro, deberíamos ser más sistemáticos y tomar cada elemento para analizarlo por separado y en el conjunto de la obra.

Un libro puede gustarnos o no, pero si queremos ser justos con el autor y agudizar nuestra percepción, lo ideal es que detectemos las razones por la que es así.

Ahí van algunas ideas:

Según Oscar Wilde, para escribir solo existen dos reglas: tener algo que decir y decirlo.

Ese algo que decir es LA HISTORIA. Y el decirlo EL DISCURSO.

En toda historia aparecen cuatro elementos: los personajes, el narrador, el argumento y el contexto (espacio-tiempo).

Y en el discurso también encontramos cuatro posibilidades: narración, diálogos, descripciones, reflexiones.

¿Quieres saber por qué te ha gustado un libro o no? Analiza (con la profundidad que quieras) cada uno de estos elementos. Ya verás cómo enseguida captas cuál o cuáles funcionan y cuáles no. El resultado general determinará que tu impresión haya sido positiva o negativa.

Este procedimiento intenta ser lo más objetivo posible, teniendo en cuenta que siempre lo llevarán a cabo personas, por lo que la carga subjetiva es inevitable.

En otro nivel están las interpretaciones que cada uno quiera o pueda hacer de las obras que lea, de la intencionalidad del autor, los sentidos ocultos, la simbología…

Y respecto a esto último os pongo una cita y un vídeo genial que os recomiendo que veáis sí o sí.

Primero la cita de Albert Camus:

“Los que escriben con claridad tienen lectores; los que escriben oscuramente tienen comentaristas”

Y, ahora el vídeo:

Un saludo

@M_A_JORDAN

 

TE FALTAN MUCHOS DATOS

Un curriculum, una carta de presentación, el perfil de twitter o de whatsapp… ¿Crees que son suficientes para explicar quién eres? Me refiero a quien eres en realidad, no a unos cuantos datos básicos que aportan una visión aséptica de tu persona.

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Es muy difícil escribir una buena biografía de alguien. No basta con recopilar fechas y hechos más o menos destacables, hay que enmarcar esa vida en un entorno, rastrear el árbol genealógico, estudiar influencias, tratar de comprender motivaciones… No sé a ti, pero a mí me da un poco de vértigo.

¿A qué vienen estas reflexiones? Sencillo. ¿Eres escritor o te gustaría serlo? ¿Novela? Pues, que sepas que acabas de convertirte en biógrafo. Las historias contienen personajes y cada personaje tiene su historia. Quizás no la cuentes al completo, puede que ni te refieras a ella, pero ahí está y no debes olvidarlo.

De acuerdo, no se trata de exagerar. No es necesario que crees una biografía de cada uno de los que aparece en tu libro, aunque tan solo sea para decir una frase. Pero, ¿qué pasa con los protagonistas? ¿Cómo han llegado a ser lo que son? ¿Lo sabes? ¿No? Pues deberías, al menos te vendría muy bien. Seguro que te ayudará a darles mayor coherencia y credibilidad.

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No es habitual que las novelas comiencen con el nacimiento del protagonista y concluyan con su muerte, ¿verdad? Nos lo suelen presentar en una etapa de su vida más o menos avanzada, y no es raro que concluyan cuando aún le quedan varios años por delante. Es decir, seleccionamos un periodo concreto en el que tiene lugar la trama que se quiere desarrollar. Lo que ocurre después es un regalo que hacemos a los lectores. Puede que nosotros tengamos nuestras ideas, pero como no las hemos escrito, no son algo definitivo. Sin embargo, lo que ha ocurrido antes sí que es de nuestra incumbencia, porque es lo que justifica que hayamos llegado hasta allí.

¿A qué viene todo este rollo? En realidad es tan solo una reflexión que se puede aplicar a los libros y a la vida.

Libros

A los libros: si permites un consejo, te diré que sería buena cosa que trazaras al menos un esbozo de la biografía de los protagonistas hasta llegar al momento en el que comienza la novela. Y no solo eso, recuerda que todos estamos en continua evolución; el personaje no puede ser cien por cien igual al principio de la historia y al final.

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A la vida: no es bueno juzgar a las personas. No creo que tengamos derecho a hacerlo. Sin embargo, es muy difícil que no valoremos su modo de ser y sus actos. Pues bien, antes de evaluar cualquiera de las dos cosas, te animo a tratar de conocerlas bien, tanto a las personas como a sus circunstancias. ¿Por qué a veces somos tan comprensivos con nosotros mismos y tan exigentes con los demás? Porque en el primer caso tenemos en cuenta muchos atenuantes, además de cierta autocompasión, mientras que en el segundo nos limitamos a un frío análisis de los hechos… Y nos faltan muchos datos.

Resumiendo: ¿quieres que tus protagonistas sean de carne y hueso? Dales vida en tu imaginación y familiarízate con ellos y su entorno antes de escribir la primera letra.

Un saludo

@M_A_JORDAN