LAS DESCRIPCIONES SON UN ROLLO

No lo digo yo, lo dicen muchos lectores, sobre todo los jóvenes aunque no solo ellos.

¿Cuántas personas habrán abandonado la lectura de una novela -o se habrán planteado abandonarla- cansadas de arrastrarse por largos, tediosos e inútiles pasajes descriptivos? No tengo ni idea, pero seguro que más de uno… y más de mil 😉

Antes de que alguien abandone la lectura de esta entrada indignado por la falta de sensibilidad de un servidor, dejaré claro que yo he disfrutado con muchas descripciones de los grandes autores. Aún recuerdo un pasaje de “La sombra del ciprés es alargada” en el que Don Miguel Delibes describía cómo el protagonista caminaba junto al mar… Casi podías escuchar el rumor de las olas y sentir el salitre pegándose a tu piel. Pero, obviamente, no me refiero a esas descripciones cuando digo que algunos escritores parecen determinados a aburrir a su audiencia a fuerza de brochazos innecesarios y manidos.

Las descripciones son imprescindibles en ocasiones, si queremos que nuestros lectores comprendan lo que les estamos contando. En ese caso, se trata de “necesidades del guión” y debe primar el sentido práctico, a la vez que la calidad literaria, claro. También hay momentos en los que el autor quiere romper el ritmo introduciendo un momento de pausa, que propicie un contraste con lo anteriormente contado o lo que vendrá a continuación. Es un buen recurso y puede funcionar correctamente… Siempre que la pausa no sea tan profunda y dilatada que conduzca al sueño. Y, por último, habrá quien decida introducir una descripción detallada y profusa por el simple gusto de recrearse y mostrar sus dotes pictóricas… Bueno, al fin y al cabo es tu libro, así que tú mandas. Pero… atente a las consecuencias.

Al describir nos enfrentamos a varios riesgos:

-Cansar al lector.

-Caer en repeticiones y lugares comunes.

-Mostrar nuestras carencias más que nuestras virtudes.

-Desviar la atención del público y perder su interés.

Para evitar caer en estos errores, mis consejos son los siguientes:

-Describe solo cuando sea necesario y lo que sea necesario.

-Recuerda cuál es la finalidad de esa descripción y trata de dosificarla. Es mejor ir poco a poco, alternando la parte descriptiva con la narrativa, que extenderse en párrafos inacabables e incomprensibles.

-Si quieres lucirte y deleitar a tu audiencia, deberás aportar un enfoque enriquecido con tus experiencias y con las luces de tu imaginación. Y no solo eso, tendrás que escoger las palabras precisas, la perspectiva adecuada, el ritmo apropiado, etc. Describir es como pintar un cuadro; no basta con que se parezca al original (para eso haz una foto), tiene que captar la atención, despertar la curiosidad, educar la mirada y deleitar al intelecto. Aprende a mirar y después transmite tus emociones. Carga tus palabras no solo de sentido, sino también de sentimientos. Guía a tus lectores por ese espacio y cautiva su atención con tus indicaciones.

¿Y cómo se logra todo eso? Pues como casi todo; practicando, equivocándote y corrigiendo tus errores con la ayuda de alguien.

Si quieres, puedes empezar ahora mismo. Vamos a hablar del otoño, ¿te apetece? Aquí tienes unas cuantas fotos. Escribe lo que te sugieran, introdúcete en estos paisajes y cuéntanos lo que ves y lo que sientes (tú o un personaje).

Estaré encantado de publicar vuestras ideas en una próxima entrada si me las enviáis por e-mail o las dejáis en los comentarios.

Resultado de imagen de OTOÑO

 

Resultado de imagen de OTOÑO

 

Resultado de imagen de OTOÑO

¡Madre mía! Con estos paisajes tan evocadores me están entrando ganas de dejar esta entrada y empezar a describir ahora mismo 😉

Un saludo

 

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ALGUNOS EJERCICIOS

Hola a todos.

Hoy voy a hacer una entrada diferente. No voy a contaros ninguna experiencia, ni a ofreceros los escritos de algún colaborador, ni a reflexionar en voz alta… No, hoy no. Hoy voy a plantearos unos ejercicios por si a alguien le apetece realizarlos. No hace falta que me enviéis el resultado, pero si lo hacéis, serán bienvenidos. Podéis añadirlos en un comentario o escribirme un mail. Os recuerdo que mi dirección sale en la sección de contacto y en la barra de la derecha.

Algunos de estos ejercicios los utilizo en mis talleres de escritura, otros son nuevos. No son nada del otro mundo, pero a mí me resultan entretenidos y creo que son una buena manera de practicar, soltar la imaginación y escribir algo distinto a lo habitual. Al menos en mi caso. Reconozco que suelo centrarme en la novela que lleve entre manos y apenas pruebo cosas nuevas. Así que me comprometo a realizar estos ejercicios. Dependiendo del resultado, os lo enseñaré o no 😛

EJERCICIO 1

Escucha la siguiente canción con los ojos cerrados. Imagínate una escena que encaje con la música y, después, escríbela. Lo ideal sería que la narración durara más o menos lo mismo que el tema musical que la ha inspirado, pero… Tampoco te preocupes si no es así.

Lo de los ojos cerrados es importante por dos motivos:

  1. Tienes que visualizar la escena para poder contarla bien.
  2. Si ves el vídeoclip quizás te dejes influir por lo que aparece en él.

PD: Este es un tema de Lindsey Stirling. Un día de estos haré una entrada sobre ella. Puede que no tenga nada que ver con la escritura, pero me encanta su música y este es mi blog, jajaja. 🙂

EJERCICIO 2

Escribe un microrrelato (máximo 100 palabras) sobre esta niña.

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EJERCICIO 3

Elige una de las siguientes fotografías, y descríbela como si fuera parte de una historia. Puedes usar el tipo de narrador que prefieras. Te recomiendo que conviertas ese lugar en el escenario de una acción, pero… Tú eres quien escribe 😉

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Y de momento eso es todo. Tampoco hay que abusar.

Yo voy a probar. A ver qué sale. ¿Y tú?

Un saludo

@M_A_JORDAN