GANADORES DEL SORTEO DEL TRIMESTRE DEL LIBRO

Aquí tenéis la lista de premiados en el sorteo del trimestre del libro. Pongo los nicknames con los que os habéis registrado y el premio correspondiente.

Además, enviaremos un e-mail a cada uno de los premiados para asegurarnos de que recibís la información.

Muchas gracias a todos los participantes 🙂

GANADORES DE UN CHEQUE REGALO DE AMAZON POR VALOR DE 20 €

1. nicoltwin

2. maria3esoA

3. charlshonhon

GANADORES DE UNA DE MIS NOVELAS DEDICADA

1. zaidacolomar

2. pepe.escofet

3. adriananam

4. nosomosmuggles

¡¡ENHORABUENA!!

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JANE. LA PRIMERA NOVELA BIOGRÁFICA SOBRE JANE AUSTEN EN CASTELLANO

¡Hola!

Hoy tengo la alegría de comunicaros que el próximo lunes saldrá a la luz Jane, una novela biográfica sobre Jane Austen escrita por un servidor 🙂

De momento os pongo la portada y los primeros capítulos.

Espero que os guste 😉

PARA LEER LOS PRIMEROS CAPÍTULOS PINCHA AQUÍ

SORTEO DEL TRIMESTRE DEL LIBRO

Hola a todos.

Hace unos días se abrió el plazo para participar en el sorteo del trimestre del libro que he organizado para todo aquel que quiera probar suerte. Os pongo aquí el cartel y si pincháis sobre la imagen se abrirá la página en la que se explican las bases del sorteo.

Si queréis participar, ¡genial! Y si me echáis una mano para darle mayor difusión ¡mejor aún! 😉

¡Suerte!

Un saludo

ESTA DESCRIPCIÓN NO ES UN ROLLO xD

Hola a tod@s.

En esta entrada os ofrezco la respuesta de Laura a mi reto del otro día. A continuación os pongo la foto que ella escogió y el escrito que surgió de esa imagen. ¡Mil gracias, Laura!

Resultado de imagen de OTOÑO

 

Fui a pasear al gran parque que hay en el centro de la ciudad. Era un día de otoño de esos que ya están muy cerca del invierno y el sendero hecho de arena para los paseantes estaba todo cubierto de hojas rojas, marrones y amarillas. A mí, que soy un tipo serio, no me gusta arrastrar los pies al caminar, ni tampoco me gusta la gente que lo hace. Sin embargo ese día, durante ese paseo solo, o más que solo, sólo conmigo, arrastré los pies a conciencia y disfruté de ello. Disfruté de la vida que mis pasos parecían insuflarle a ese montón de hojas muertas.

Miraba de tanto en tanto a los lados del camino, y me fijaba en los árboles mientras pensaba y, como en todas las cosas que se piensa, se te meten dentro y en vez de estar yo en el parque, resultó que era el parque el que estaba en mí. Eran árboles de troncos robustos y sus copas frondosas abovedaban el paseo con hojas de colores cálidos y melancólicos –aunque quizá fuera yo quien estaba melancólico aquella mañana-. Sara, estoy seguro, hubiera asociado esos colores rojizos y anaranjados al fuego y no a la melancolía. Yo le hubiera contestado que hay demasiado verde para pensar en el fuego y ella se hubiese reído de mí y de los márgenes estrechos con los que miro las cosas, o los colores. Seguí caminando por el sendero recto y llano al que no se le veía final, bajo la bóveda de hojas de colores, flanqueado por esos troncos que me parecían columnas de este templo a la belleza.

Me senté en un banco de piedra que había por allí, tan solo como yo, y me quedé un momento perfectamente quieto, como si yo también fuese de piedra, una piedra que pensara en los árboles. Supongo que las cosas que no están vivas piensan en las que sí lo están. Es bonito que en mitad de la ciudad haya un parque como este, no hay muchos lugares donde los urbanitas podamos experimentar la naturaleza y, al fin, nos volvemos unos salvajes, pero de otro modo. De repente pensé en que ese parque era un gesto generoso de la vida si pensábamos en nosotros, las personas. Pero cómo de egoísta era si pensábamos en ellos, los árboles.

El pensamiento me voló como cualquiera de los gorriones que allí volaban de una rama a otra, y se posó libre en esa idea, lo mismo que un gorrión, apenas por un minuto. Pero ese minutó me bastó para sentir pena de aquellos árboles, en mitad de la ciudad, como si fueran flores en un jarrón. Allí, en aquel parque, alineados marcialmente, parecían felices formando un techo de hojas de colores y una alfombra roja para los que solos, salimos a pasear; pero yo sabía que no eran felices porque no estaban allí para sí mismos, sino para nosotros. <<Qué tonterías dices>>, me habría dicho Sara, estoy seguro. <<Los árboles no necesitan la felicidad.
Les basta y les sobra con ser lo que son, no como nosotros, que nunca somos felices porque jamás nos basta con ser lo que somos>>. Sé que me habría dicho aquello porque ya me lo había dicho antes, una mañana de otoño como ésta, como esta misma, con la luz del día colándose tímida entre las copas de los árboles del mismo modo que el agua se cuela entre los dedos.

Una mañana como esta misma, en la que el suelo de arena era una alfombra de hojas rojas que estaban muertas pero que nosotros, arrastrando nuestros pies, volvíamos a la vida. Una mañana como esta, en la que el cielo no era azul ni de nubes blancas, sino verde, rojo y amarillo, de hojas que se movían, como nubes, por el viento. Esa mañana que yo añoro en esta, como esa vida soñada que añoramos en esta vida que vivimos y, que de tanto soñarla, ya no sabemos si es ésa y no ésta en la que hacemos eso de vivir. Sara no está, se desprendió de mi vida como todas estas hojas se han caído de las ramas de estos árboles, con el tiempo, que todo lo cambia; y como estas hojas, el recuerdo, no de ella, sino de mí con ella, alfombra de rojo el camino por el que pasean mis pensamientos y, aunque sé que nuestro amor está muerto, arrastrando los pies, me parece que vuelve a la vida.

LAS DESCRIPCIONES SON UN ROLLO

No lo digo yo, lo dicen muchos lectores, sobre todo los jóvenes aunque no solo ellos.

¿Cuántas personas habrán abandonado la lectura de una novela -o se habrán planteado abandonarla- cansadas de arrastrarse por largos, tediosos e inútiles pasajes descriptivos? No tengo ni idea, pero seguro que más de uno… y más de mil 😉

Antes de que alguien abandone la lectura de esta entrada indignado por la falta de sensibilidad de un servidor, dejaré claro que yo he disfrutado con muchas descripciones de los grandes autores. Aún recuerdo un pasaje de “La sombra del ciprés es alargada” en el que Don Miguel Delibes describía cómo el protagonista caminaba junto al mar… Casi podías escuchar el rumor de las olas y sentir el salitre pegándose a tu piel. Pero, obviamente, no me refiero a esas descripciones cuando digo que algunos escritores parecen determinados a aburrir a su audiencia a fuerza de brochazos innecesarios y manidos.

Las descripciones son imprescindibles en ocasiones, si queremos que nuestros lectores comprendan lo que les estamos contando. En ese caso, se trata de “necesidades del guión” y debe primar el sentido práctico, a la vez que la calidad literaria, claro. También hay momentos en los que el autor quiere romper el ritmo introduciendo un momento de pausa, que propicie un contraste con lo anteriormente contado o lo que vendrá a continuación. Es un buen recurso y puede funcionar correctamente… Siempre que la pausa no sea tan profunda y dilatada que conduzca al sueño. Y, por último, habrá quien decida introducir una descripción detallada y profusa por el simple gusto de recrearse y mostrar sus dotes pictóricas… Bueno, al fin y al cabo es tu libro, así que tú mandas. Pero… atente a las consecuencias.

Al describir nos enfrentamos a varios riesgos:

-Cansar al lector.

-Caer en repeticiones y lugares comunes.

-Mostrar nuestras carencias más que nuestras virtudes.

-Desviar la atención del público y perder su interés.

Para evitar caer en estos errores, mis consejos son los siguientes:

-Describe solo cuando sea necesario y lo que sea necesario.

-Recuerda cuál es la finalidad de esa descripción y trata de dosificarla. Es mejor ir poco a poco, alternando la parte descriptiva con la narrativa, que extenderse en párrafos inacabables e incomprensibles.

-Si quieres lucirte y deleitar a tu audiencia, deberás aportar un enfoque enriquecido con tus experiencias y con las luces de tu imaginación. Y no solo eso, tendrás que escoger las palabras precisas, la perspectiva adecuada, el ritmo apropiado, etc. Describir es como pintar un cuadro; no basta con que se parezca al original (para eso haz una foto), tiene que captar la atención, despertar la curiosidad, educar la mirada y deleitar al intelecto. Aprende a mirar y después transmite tus emociones. Carga tus palabras no solo de sentido, sino también de sentimientos. Guía a tus lectores por ese espacio y cautiva su atención con tus indicaciones.

¿Y cómo se logra todo eso? Pues como casi todo; practicando, equivocándote y corrigiendo tus errores con la ayuda de alguien.

Si quieres, puedes empezar ahora mismo. Vamos a hablar del otoño, ¿te apetece? Aquí tienes unas cuantas fotos. Escribe lo que te sugieran, introdúcete en estos paisajes y cuéntanos lo que ves y lo que sientes (tú o un personaje).

Estaré encantado de publicar vuestras ideas en una próxima entrada si me las enviáis por e-mail o las dejáis en los comentarios.

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Resultado de imagen de OTOÑO

 

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¡Madre mía! Con estos paisajes tan evocadores me están entrando ganas de dejar esta entrada y empezar a describir ahora mismo 😉

Un saludo

 

NADIE DA LO QUE NO TIENE

Hola a todos.

Hoy voy a compartir con vosotros una reflexión breve y sencilla, pero que creo que es importante tener en cuenta a la hora de escribir cualquier tipo de texto.

Como se suele decir, nadie da lo que no tiene… O como dirían en mi tierra “Ande no hay, no hay” 😛

Imagen relacionadaA todos (o a la mayoría) nos gustan las historias que despiertan nuestras emociones, ya sean alegres o tristes. Una joven lectora que estaba entusiasmada con un libro que acababa de terminar resumió su impresión sobre la obra con las siguientes palabras: “Me ha encantado… ¡He llorado tres veces!”. Como autor, reconozco que me agradan especialmente los comentarios de bloggers u otros lectores en los que expresan sus sentimientos al leer mis novelas. Y unas cuantas lágrimas son un gran premio 😉

¿Por qué? Sencillo, cuando alguien “siente” con nuestras novelas significa que ha entrado en la historia, se ha identificado con los personajes, se ha olvidado de que es tan solo una invención de alguien. Ese lector convierte esas palabras en vida, en sentimientos… Y ese es un gran tributo al creador de esos momentos.

Resultado de imagen de emoción

Ahora bien, ¿cómo se consigue que la gente sienta con nuestras creaciones? No creo que haya una técnica. Es cuestión de conectar sus emociones con las nuestras. Si queremos que ellos lloren, primero tendremos que llorar nosotros. Quizá no en un sentido literal, pero casi. Yo no puedo escribir una escena emotiva mientras estoy charlando con unos amigos, escuchando música alegre o tecleando de forma automática.

Si siempre es importante centrarse mientras escribes, con mucha más razón tienes que hacerlo en esos momentos de especial carga emocional. Primero tendrás que ver la escena, escuchar los diálogos, sentir con los personajes y, después (o a la vez) contarlo. Pero tienes que ser uno más de esa escena, compartir ese momento, ser un testigo que introduce al lector y le hace llegar esa corriente de sentimientos con fidelidad.

Podría decirlo más veces y de otras maneras, pero yo creo que no hace falta, ¿verdad?

Así que aquí tenéis otra razón para amar la escritura 🙂

Un saludo

ACTUALIZACIÓN DE “PUBLICAR CON AMAZON” Y UN ESCRITO DE UNA COLABORADORA

Hola a todos.

Como veis, continúo cumpliendo mi propósito de mantener vivo el blog. La verdad es que la culpa la tenéis vosotros 😉 . Sois muchos los que visitáis estas páginas y no pocos los que me escribís de vez en cuando para comentarme alguna idea o sugerencia, o para lanzarme alguna pregunta a la que yo respondo como puedo.

Hoy quiero compartir con vosotros un escrito que me ha enviado Julia R. desde Santander. Pero, antes de cederle definitivamente la palabra, aprovecho para completar la última entrada en la que os hablaba de mi experiencia de publicar con Amazon.

Van pasando los días y compruebo que todo funciona a la perfección (conste que no tengo acciones de Amazon, ni me pagan por hacerles publicidad, ni nada de eso… aunque si algún directivo de Amazon quiere ponerse en contacto conmigo, seguro que llegamos a un acuerdo 😛 . Lo mío es la consecuencia de un cliente satisfecho, ni más ni menos). Ya me ha llegado la nueva edición de todas mis novelas y el resultado ha cumplido las expectativas. Os pongo aquí una foto de mis criaturas 🙂 . Si pincháis en la imagen obtendréis más información sobre cada una de ellas.

Dicho esto, cambiamos de tema y volvemos a lo importante, es decir, a Julia y a su escrito, que podéis leer a continuación.

 

Creo que te echo de menos

Hoy voy a combinar verso libre,

con mi prosa sin calibre.

Hoy quiero dedicarte a ti este poema,

si lo quieres llamar así,

por haber sido como una gema.

Un amuleto, mi paracaídas,

y últimamente, mi último pensamiento

antes de dormir.

Sé que me he saltado lo del verso libre,

pero ya no tengo quien me equilibre.

Lo sé, sigo yéndome del tema,

siempre te molestaba,

o te enternecía,

¿Quién sabe ya?

¿Cómo puedo saber si sigues

orgullosa de mis versos, de mis

notas o de mis palabras?

No sé, es extraño no tenerte,

que no estés para decirme que me despierte,

que vuelva a enorgullecerte.

Quiero que vuelvas,

que me sigas contando historias,

reales o mágicas,

pero más aventuras.

Y es que creo que te echo de menos…

Muchas gracias a todos por vuestro tiempo y en especial a Julia por su colaboración.

Un saludo