ALGUNAS RESPUESTAS A LOS EJERCICIOS

Hola de nuevo.

En la anterior entrada os propuse algunos ejercicios. No sé cuántos os habréis decidido a realizarlos. Yo los he hecho, y reconozco que no ha sido fácil, pero sí divertido 😉

A continuación os pongo las respuestas que he recibido, ya sea por mail o a través de los comentarios. Si alguien quiere añadir la suya, nunca es tarde.

Aquí los tenéis:

 

EJERCICIO 1

Escucha la siguiente canción con los ojos cerrados. Imagínate una escena que encaje con la música y, después, escríbela.

(DALE AL “PLAY” Y EMPIEZA A LEER 😉 )

Esta música me traslada a espacios abiertos, en soledad y libertad. No páramos inhóspitos sino bosques y praderas llenos de verde, bien transportado y volando en un águila –aunque el volar me da pánico, pero no es lo mismo la fantasía que la realidad- o cabalgando sobre un caballo. Quizá unas montañas lejanas en lo profundo del horizonte, con sus crestas blancas por la nieve invernal proporcionando riachuelos de aguas frescas, claras y cantarinas. Y todo ello en silencio, quizá solo los sonidos que la naturaleza emita en ese momento.

Amílcar Barca

Y ahora os pongo mi escrito. Reconozco que al escuchar la música no pude contener mi vena épica y narré una escena que podría formar parte de alguna de mis novelas 😉

-Ha llegado el momento.

No hacen falta más palabras. Todos saben lo que deben hacer y la mirada de Jan basta para comprender que, en esta ocasión, hay mucho más en juego de lo que él mismo quiere reconocer.

Han sido muchos años de espera y, ahora, se presenta la ocasión, quién sabe si la última, de recuperar lo que, durante décadas, ha sido tan solo un lamento.

-Todos tenemos nuestros días de gloria. Ellos han disfrutado de los suyos demasiado tiempo. Esta es la hora en la que eso va a cambiar. No todos sobreviviremos. Quizás ninguno. ¿Es eso un obstáculo?

Nadie responde. Todos siguen ahí. Con miedo, con los músculos agarrotados, pero firmes, decididos. Es la última batalla, el fin… o el principio.

-¡Vamos! ¡Por el honor, por nuestra gente, por la vida que nos robaron, por los que quedaron atrás! ¡Vamos! ¡¡Luchemos hasta que el destino se rinda a nuestros pies!!

-¡En marcha!

-¡En marcha!

Lentos al principio, paso a paso, con las manos en las riendas y los ojos en el enemigo. Amenazante, poderoso, invencible… El aire ese niega a fluir y flaquean las fuerzas. Tan solo unos metros y no habrá vuelta atrás. El sol se despierta, la luz desvanece los fantasmas. Solo son hombres. Hombres como nosotros. Enemigos, pero hombres. Ellos también tienen miedo. Somos un montón de cobardes luchando contra nosotros mismos antes de alzar la espada frente nuestro rival. Otra lucha sin sentido. Otra guerra que nadie ganará. Pero es nuestro hogar, nuestras familias. El mundo que nos pertenece y que ellos nos arrebataron.

-¡Victoria o muerte!

Miguel Ángel Jordán

EJERCICIO 2

Escribe un microrrelato (máximo 100 palabras) sobre esta niña.

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Era  su  mirada reclamo de mi atención, sabía que como atuendo le abrigaba la  inocencia, de una criatura angustiada.

A veces llevaba estelas de lágrimas, surcando sus mejillas sonrosadas. Huellas que mostraban  haber  llorado, por querer  alcanzar  el  paso  del  tiempo.

Quería hacerse mayor, sin predecir el destino ansiado. Desconocía  las dificultades inoportunas, que  le  surgirían  y  le  depararía  la  vida  en  el  camino.

Se  olvidaba de que no podría retroceder al pasado, de que la niñez iba a ser lo más añorado, que pudiese tener, cuando en su rostro empezaran a brotar arrugas por el  tiempo  transcurrido.

Carmen Penín.  

La expresión de esa cara me es conocida. Su cabello refleja que es una niña decidida, capaz de lograr lo que quiere, sus ojos negros irradian picardía, sus expresiones simbolizan lo que quiere expresar, argumentando:

“será que tú crees que no soy capaz de lograr lo que deseo .Aunque soy muy niña tengo la mente muy avanzada no te equivoques; estoy despeinada porque así quiero mostrarme tal como soy sin fachadas transparente como el cristal directa. Mis expresiones no son de miedo tampoco de inseguridad son sencillamente el reflejo de lo que soy y deseo ser, sin parecerme a nadie. Mi objetivo es ser yo, no pretendo ser aceptada por todos por eso decidí ser yo misma, donde los miedos no ataquen mi ser”.

Maribel Arias

De repente vi a esa niña. Y fue como un golpe certero que me llevó al pasado. Y me vi jugando con ella, de su misma edad, con su misma picardía. La seguí en el parque, como enloquecido, sin pensar en que si alguien más cuerdo que yo me veía, llamaría a la policía pensando que era un pervertido o un secuestrador. Corrí hacia ella, como quien corre hacia su infancia, a la inocencia y los sueños perdidos. Y la hallé en el arenero, mirando a la arena deslizarse entre sus deditos, mientras sonreía divertida a su madre.

–Mirá, mamá, se va como el agua.

Entonces la vi a ella, con sus mismos ojos y su mismo pelo. Con la misma sonrisa de entonces, pero bordeada con algunas líneas de expresión. Seguramente sin aquella inocencia, cuando jugábamos juntos sin imaginarnos que alguna vez podríamos vivir separados. Y no me atreví a saludarla. Me quedé contemplando el brillo de la arena deslizándose suavemente por las manos de su niña, como una metáfora de la vida que debió haber sido, pero dejamos ir

María Elena

Tengo una nieta de esa edad. Ocho años. Daría la vida por ella pero su actividad vital y comportamiento, a veces incomprensible, ya no está en consonancia con la mía. Cierto es que cada época de nuestra existencia requiere de unas capacidades para soportarla, y la senectud, más o menos pronunciada, busca lo apacible en el silencio.
La niña de la foto, tiene una melancolía solapada tras unos ojos muy bellos. Parece contemplar su entorno sin la chispa que su niñez debiera aportarle. Aunque quizá sea una timidez pasajera que explotará y sorprenderá una vez haya tomado confianza. Suele suceder.

Amílcar Barca

Mi primera clienta, por decirlo de algún modo, era nada menos que la hija más joven de mi profesora… Temía hacer o decir algo fuera de lugar a la chiquilla, pero, sin embargo, en mi interior una voz me decía que, con mis dones para cuidar a los más pequeños, la tarea no iba a ser difícil.

La casa se encuentra allí mismo, enfrente de la acera que estoy pisando, y un Audi negro arrancado y con un hombre dentro está aparcado en la puerta. Fuma mientras mira agitado su reloj. Mi profesora sale de allí con prisa,  tropezando con un escalón y cayendo estrepitosamente al suelo. Río interiormente y corriendo me acerco para ayudarla. Ella me da las gracias y dándome unas indicaciones me deja allí sola, con una pequeña  que no conozco.

Se me acerca, escaneándome con sus marrones y saltones ojitos y me dice su nombre… Solo observa, apenas dice una palabra, me mira y de vez en cuando me hace alguna que otra pregunta. Deposita uno de los lápices de colores en la mesa y se levanta corriendo, mirándome con gesto de curiosidad,  y a los pocos segundos vuelve con un libro en sus manos. Es bastante ancho y lo tengo más que leído. Era de mis preferidos cuando era una niña. “Matilda” se acomoda en el sofá y me pierdo en las páginas de aquel libro… esperando  a que se canse y salga a correr o a que me interrumpa sin embargo, no lo hace. Asiente, observa, escucha con una atención sorprendente, admira y comprende cada una de las palabras que estoy diciendo y cuando acabo con el libro me mira e inclinando la cabeza me suelta una pregunta. Me quedo impresionada ante la soltura y la seguridad con la que una niña tan pequeña es capaz de usar las palabras.

– ¿Por qué lees? -Me pregunta.

-Porque lo encuentro interesante -Le respondo lo mas breve posible.

-¿¡Y tú!? -Le pregunto ansiosa.

-Porque en los libros encuentro respuesta a todas mis preguntas… -dice la chica.
Es curioso, pero por muy extraño que parezca, esa respuesta tiene más efecto en mí de lo que unas palabras en boca de una chiquilla de apenas siete años pueden  tener.

Camino a mi casa y tras recibir una cantidad de dinero decente llego a una conclusión. La pequeña me recuerda mucho a mi con su edad.

Curiosa, inquieta, con muchas ganas de aprender, independiente, divertida pero sobre todo observadora.

Mariola Rus

 

Y un servidor escribe:

Cabellos alborotados y ojos de chocolate.

Un susurro con forma humana, debatiéndose entre la risa y el llanto. Un cajón de esperanzas desconocidas, de sueños sin abrir, de emociones sin rumbo.

El aire se detiene y se entrecorta el tiempo. Una mirada inquieta revolotea en su semblante, mientras la línea de sus labios oscila insegura.

¿Miedo, tristeza, ilusión, alegría? Sentimientos enlazados por un hilo de oro.

La vida son momentos que pasan. Los sueños son nuestras alas. Alas de un ángel castaño, que sonríe a escondidas por lo que pronto llegará.

Miguel Ángel Jordán

EJERCICIO 3

Elige una de las siguientes fotografías, y descríbela como si fuera parte de una historia.

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Paseaba   bajo  los  rayos  de  sol, que se desplomaban  queriendo  atravesar  la  suave  brisa  que  acariciaba  mi  piel. Mientras  yo  anclaba  la  mirada,  en las sombras,  formas  y  siluetas  de  árboles, que  permanecían  en  mi  camino,  para   hacerme  compañía  en  mi  soledad.

Contemplaba  semejante   belleza,  abrazada  por  la  naturaleza, que  invadía   mis  sentimientos,  motivada  por el encanto de aquel hermoso lugar.

Mas    no  tardo  en  llegar, una densa neblina, que enmudeció mi voz y oscureció aquel  asombro, que no quise olvidar.

Carmen Penín

Los días pasan y sin salir de casa entre paredes llenas de cuadros que dejan ver paisajes que solo podrían ser ideas del pintor. Mi vida vacía todo tan básico suelo caminar por estos pasillos que reflejan un mundo artificial la verdad no se si existan tales paisajes. Quisiera volar y encontrarme con un mundo como lo dejan ver mis cuadro será que algún día podré salir y ver si esto es real, llevo mucho tiempo encerrada ya no sé cómo es la luz del sol, olvidé de qué color son sus rayos, solo sé que algún día podré ver si es real lo que estos cuadros describen. Ámbar una joven solitaria encerrada por su abuelo materno, el cual no quería que sufriera al igual que su madre, decidió encerrarla desde los nueve años en un castillo, aunque lo tenia todo no sabia cómo era el mundo exterior lo había olvidado, su mundo era artificial en el cual vivió durante sus 23 años.

Pero ese día tan deseado llegó y Ámbar por fin pudo ver la luz del día atravesando un bosque inmenso, con árboles que se entrelazaban entre sí, por primera vez pudo experimentar los dulces rayos de luz de una mañana soleada. Observando todo aquello logró ver que sus cuadros siempre fueron el reflejo de su mundo exterior y gracias a ellos podía conocer e identificar aquel bosque tan hermoso que podía palpar, oler y lo más maravilloso era que la luz del sol le daba vida aquel lugar.

Maribel Arias

¿Qué encontraré tras ese recodo? ¿Alguna sorpresa amable o por el contrario un tropiezo desagradable?

En el deambular por ese camino, sentado a su vera viendo pasar la vida, a veces era la brizna de hierba que sin miramiento era pisoteada por los caminantes y otras el roble robusto que cobijaba a quien confiadamente buscaba refugio en él. Muchos acontecimientos tuvieron lugar amparados en su sombra hasta que un día, tras los rayos de sol difuminados por la niebla, desapareció el camino.

Amílcar Barca

Yo he escogido otra foto…

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-Ella tenía razón –me dije resignado-. “Algún día volverás y pasearás entre estos árboles recordando cada palabra, cada silencio”.

Dos años han bastado para que mis pasos me hayan traído hasta aquí. No todo sigue igual. La hierba es distinta. Menos verde, no tan alegre, más monótona. Los árboles siguen alzándose con sus chalecos blanquecinos y sus ramas espectrales, pero tienen otras hojas, distintas, apagadas, moribundas. Tan solo el banco permanece idéntico a mis recuerdos. Con su grácil estructura y sus maderas agrietadas. Dos respaldos que se hablan al oído y sonríen sin saber por qué. Una ventana al pasado, a lo que se fue, a lo que dejé marchar. Un monumento a los errores y, quién sabe, si también un ancla en la que amarrar el inicio de una nueva existencia.

-Ella tenía razón –me repito-. “Volverás y el recuerdo te llevará a buscarme. Y sabes que, a pesar de todo, te estaré esperando”.

Miguel Ángel Jordán

Muchas gracias a todos los que habéis colaborado con vuestros escritos.

Un saludo

ALGUNOS EJERCICIOS

Hola a todos.

Hoy voy a hacer una entrada diferente. No voy a contaros ninguna experiencia, ni a ofreceros los escritos de algún colaborador, ni a reflexionar en voz alta… No, hoy no. Hoy voy a plantearos unos ejercicios por si a alguien le apetece realizarlos. No hace falta que me enviéis el resultado, pero si lo hacéis, serán bienvenidos. Podéis añadirlos en un comentario o escribirme un mail. Os recuerdo que mi dirección sale en la sección de contacto y en la barra de la derecha.

Algunos de estos ejercicios los utilizo en mis talleres de escritura, otros son nuevos. No son nada del otro mundo, pero a mí me resultan entretenidos y creo que son una buena manera de practicar, soltar la imaginación y escribir algo distinto a lo habitual. Al menos en mi caso. Reconozco que suelo centrarme en la novela que lleve entre manos y apenas pruebo cosas nuevas. Así que me comprometo a realizar estos ejercicios. Dependiendo del resultado, os lo enseñaré o no 😛

EJERCICIO 1

Escucha la siguiente canción con los ojos cerrados. Imagínate una escena que encaje con la música y, después, escríbela. Lo ideal sería que la narración durara más o menos lo mismo que el tema musical que la ha inspirado, pero… Tampoco te preocupes si no es así.

Lo de los ojos cerrados es importante por dos motivos:

  1. Tienes que visualizar la escena para poder contarla bien.
  2. Si ves el vídeoclip quizás te dejes influir por lo que aparece en él.

PD: Este es un tema de Lindsey Stirling. Un día de estos haré una entrada sobre ella. Puede que no tenga nada que ver con la escritura, pero me encanta su música y este es mi blog, jajaja. 🙂

EJERCICIO 2

Escribe un microrrelato (máximo 100 palabras) sobre esta niña.

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EJERCICIO 3

Elige una de las siguientes fotografías, y descríbela como si fuera parte de una historia. Puedes usar el tipo de narrador que prefieras. Te recomiendo que conviertas ese lugar en el escenario de una acción, pero… Tú eres quien escribe 😉

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Y de momento eso es todo. Tampoco hay que abusar.

Yo voy a probar. A ver qué sale. ¿Y tú?

Un saludo

@M_A_JORDAN

TE PROPONGO UN TRATO

A los libros, como a las personas, hay que darles algo de tiempo antes de valorarlos. Es cierto que, en ocasiones, basta con unos segundos para que se cree una conexión o un rechazo que puede ser definitivo, pero… No son pocas las veces que esa primera impresión cambia con el transcurso de los días.

Imagínate que entras a una librería en la que hay un montón de títulos desconocidos para ti, y solo puedes llevarte un libro. ¿En qué se basaría tu elección? Es posible que, en primer lugar, fueras a tu sección favorita (juvenil, aventuras, fantasía, romántica, ciencia-ficción, policiaco, terror…). Una vez allí, le echarías un vistazo a las portadas, leerías la sinopsis, quizás la primera página y, tras mucho dudar, escogerías uno sin demasiada seguridad. Al llegar a casa, comenzarías a leerlo y, después de cuarenta, sesenta o cien páginas (dependiendo de la extensión de la novela), ya serías capaz de juzgar si has acertado o no.

Lo ideal sería poder leer al menos una cuarta parte de un libro antes de decidir si quieres comprarlo, ¿no crees? Por supuesto que el final te puede decepcionar o, al revés, existe la posibilidad de que lo dejes justo cuando la cosa iba a mejorar, pero…

Pues bien, dicho esto, te propongo un trato. Yo te regalo no la cuarta parte de una novela, sino un tercio, para que puedas leerla con tranquilidad. Si no te gusta, te olvidas de ella. Pero, si te gusta…

¿De qué novela estamos hablando?

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“Un sueño a dos voces”. Es una novela juvenil, romántica y musical… Pero más que contarte en dos líneas de qué va, te voy a poner la sinopsis, el booktrailer (sencillito y casero al 100%) y, sobre todo, te voy a dar la opción de descargarte el primero de los tres libros en los que se divide la novela. No, no es una saga, es una sola novela, pero dividida en tres libros 😉 . Además, la ventaja de esta versión para ordenador, es que puedes pinchar en los enlaces que te llevarán a la banda sonora, o a páginas que te ayudarán a imaginarte mejor las escenas.

SINOPSIS

Nico se sorprendió al escuchar las notas de una guitarra procedentes de algún lugar cercano. Casi de inmediato, una suave voz acompañó al rasgueo de las cuerdas, inundando el ambiente con su dulce melodía. El muchacho se acercó tímidamente al origen de esa música inesperada y vio a una joven que se abrazaba a su guitarra con el rostro oculto tras sus largos cabellos castaños.

Acurrucada en un banco, la chica prosiguió su canto sin prestar atención a los viandantes, ni a la funda de su guitarra en la que brillaban algunas monedas. Nico no supo qué hacer. Medio oculto tras un árbol, escuchaba embelesado mientras se preguntaba si debía acercarse y echar algo de dinero o esperar hasta que acabara la canción…

-¿Qué estás mirando?

El muchacho tardó unos segundos en darse cuenta de que la pregunta iba dirigida a él.

-¿Cómo? –fue lo único que consiguió decir tras un incómodo silencio.

-Te he preguntado qué estás mirando –repitió la chica en tono desafiante.

La música se había detenido, y la voz, que momentos antes flotaba melodiosa, ahora vibraba cargada de veneno.

Tras un encuentro fortuito y un comienzo nada alentador, las vidas de Giulia y Nico cambiarán de rumbo, llevándoles a compartir un sueño a dos voces.

Una historia juvenil, repleta de música, romance, amistad y personajes tan cercanos como inolvidables.

¿Quieres descargarte la primera parte de esta historia? Pues pincha AQUÍ

Yo creo que te va a gustar, pero como soy el autor, supongo que no soy muy objetivo :P. Así que, lo mejor será que la leas y te formes tu propia opinión.

Un saludo

@M_A_JORDAN