LINDSEY STIRLING

Hola a todos.

Hace algún tiempo os prometí una entrada sobre Lindsey Stirling. Seguramente la mayoría habréis pensado “¿sobre quién?”. Pues os lo repito, Lindsey Stirling… Iba a decir que no es escritora, pero resulta que ahora sí que lo es. Hace unos meses publicó una autobiografía que tengo en mi lista de lecturas pendientes y que se titula: “The Only Pirate at the Party”

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Pero, lo cierto es que no le dedico una entrada por su faceta de escritora. Esa ya llegará cuando me lea su libro ;). Le dedico una entrada porque es una “luchadora”, y eso es algo que sí que está muy relacionado con todo lo que comentamos en este blog.

Te cuento una historia y me dices qué te parece:

Una chica que desde pequeña tiene un sueño y que en ocasiones se ve algo diferente de los demás. Comienza a desarrollar sus habilidades a base de constancia e ilusión. La vida no se lo pone fácil… Anorexia, depresión… Pero logra superar estos obstáculos y sigue adelante. Un día le llega la gran oportunidad. Actúa delante de un montón de gente y parece que triunfa. Pero, poco después, unos “entendidos” en la materia le dicen que lo que quiere hacer es imposible y no va a tener éxito nunca. Que debería probar con algo distinto, que no sirve… ¿Y qué hace ella? Pues, como dice en una entrevista que te pondré por aquí abajo, después de llorar un buen rato, decide seguir con su idea y demostrarle a esa gente que estaban equivocados. No se rinde, no se conforma, continúa. Usa su ingenio, pide ayuda, aprende cosas nuevas, llama a otras puertas… Y triunfa.

Sí, así contado es muy bonito y parece hasta fácil. Bonito es, pero fácil, no. ¿Y es eso un problema? Que algo sea difícil no es malo. Lo bueno cuesta, lo mejor cuesta más. Y ese esfuerzo es el que te hace saborear el éxito. Éxito=lograr objetivos. No lo confundas con ese éxito de flashes y sonrisas. En ocasiones va unido (como es el caso de Lindsey Stirling), pero ese no es el fin, sino un resultado del trabajo bien hecho.

Yo descubrí a esta artista gracias a un amigo, y ahora me declaro fan, admirador y seguidor de su carrera. Me encanta su música, sus vídeoclips, sus bailes… pero, sobre todo, su espíritu luchador, optimista, alegre. Ella habla de luchar por los sueños y lo hace desde la propia experiencia. No se rindió, no buscó atajos, no vendió sus principios, su imagen, su estilo, no cedió a la tentación de convertirse en un producto de usar y tirar, como por desgracia parece que hacen con muchas artistas.

Hasta aquí mi reflexión más o menos ordenada. Ahora comienza el homenaje a Lindsey Stirling. Habrá algunos a los que os gustarán sus canciones, otros no pasaréis de los primeros segundos. Es lógico, cada uno tiene sus gustos y así debe ser. Pero confío en que al menos os sirva de inspiración y de ejemplo cuando penséis “esto es muy difícil, nunca lo conseguiré”.

Primero os pongo un “resumen de su vida”

Aquí tenéis un resumen de su participación en “America’s got talent” y la actuación en la que la descalifican. Everything in English, of course 😛

Y después de este “éxito”, decido pasarse a Youtube, y, un día, uno de sus vídeos se convirtió en un auténtico éxito:

Al que siguieron otros. Imagínate que estás paseando por una plaza y ves esto:

Una de mis favoritas (es el tono de mi móvil :P). Primero el vídeoclip, pero os recomiendo que veáis la actuación en directo que va después. El sonido es peor, pero la puesta en escena es genial.

Aquí la tenéis. La canción “shadows” está en el minuto 16:08. La verdad es que desafina en más de una ocasión, pero… no es fácil tocar en esas circunstancias, digo yo. Es más, yo creo que el desafine le da realismo 😉

Ya casi estamos acabando… Un tema navideño, ahora que ha empezado la primavera, jajajaja. Con testimonio incluido al final del vídeo.

Y para terminar con los vídeoclips, os pongo uno épico… No puedo renunciar a mis orígenes 🙂

Si has llegado hasta aquí (cosa que solo unos pocos habrán logrado sin hacer trampas) te recomiendo que pinches en la siguiente foto y leas la entrevista que le hicieron a Lindsey para la revista “Glamour”. Y, lo mejor de todo, los vídeos que están insertados por en medio. Ah, sí, se me olvidaba. Una vez más, todo está en inglés. Pero eso no es un problema, ¿verdad?

If there were a poster child for the power of social media to make career dreams come true, it would be Lindsey Stirling. Her one-of-a-kind dancing-while-playing-violin performances were too offbeat for the music industry to initially get, but rather than change who she was, she took to YouTube to do her thing. Today, 7.2 million subscribers, two albums, and a world tour later, the Brigham Young grad whose parents couldn’t afford dance lessons is officially YouTube’s highest-earning woman, with a memoir, The Only Pirate at the Party, out this month. So how did she do it? I caught up with Stirling in New York City, where she was shooting a new video, to find out.

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¡¡Enhorabuena a Lindsey Stirling por sus éxitos y mucha suerte para el futuro!!

Y a vosotros, muchas gracias por compartir vuestro tiempo conmigo.

Un saludo

@M_A_JORDAN

ALGUNAS RESPUESTAS A LOS EJERCICIOS

Hola de nuevo.

En la anterior entrada os propuse algunos ejercicios. No sé cuántos os habréis decidido a realizarlos. Yo los he hecho, y reconozco que no ha sido fácil, pero sí divertido 😉

A continuación os pongo las respuestas que he recibido, ya sea por mail o a través de los comentarios. Si alguien quiere añadir la suya, nunca es tarde.

Aquí los tenéis:

 

EJERCICIO 1

Escucha la siguiente canción con los ojos cerrados. Imagínate una escena que encaje con la música y, después, escríbela.

(DALE AL “PLAY” Y EMPIEZA A LEER 😉 )

Esta música me traslada a espacios abiertos, en soledad y libertad. No páramos inhóspitos sino bosques y praderas llenos de verde, bien transportado y volando en un águila –aunque el volar me da pánico, pero no es lo mismo la fantasía que la realidad- o cabalgando sobre un caballo. Quizá unas montañas lejanas en lo profundo del horizonte, con sus crestas blancas por la nieve invernal proporcionando riachuelos de aguas frescas, claras y cantarinas. Y todo ello en silencio, quizá solo los sonidos que la naturaleza emita en ese momento.

Amílcar Barca

Y ahora os pongo mi escrito. Reconozco que al escuchar la música no pude contener mi vena épica y narré una escena que podría formar parte de alguna de mis novelas 😉

-Ha llegado el momento.

No hacen falta más palabras. Todos saben lo que deben hacer y la mirada de Jan basta para comprender que, en esta ocasión, hay mucho más en juego de lo que él mismo quiere reconocer.

Han sido muchos años de espera y, ahora, se presenta la ocasión, quién sabe si la última, de recuperar lo que, durante décadas, ha sido tan solo un lamento.

-Todos tenemos nuestros días de gloria. Ellos han disfrutado de los suyos demasiado tiempo. Esta es la hora en la que eso va a cambiar. No todos sobreviviremos. Quizás ninguno. ¿Es eso un obstáculo?

Nadie responde. Todos siguen ahí. Con miedo, con los músculos agarrotados, pero firmes, decididos. Es la última batalla, el fin… o el principio.

-¡Vamos! ¡Por el honor, por nuestra gente, por la vida que nos robaron, por los que quedaron atrás! ¡Vamos! ¡¡Luchemos hasta que el destino se rinda a nuestros pies!!

-¡En marcha!

-¡En marcha!

Lentos al principio, paso a paso, con las manos en las riendas y los ojos en el enemigo. Amenazante, poderoso, invencible… El aire ese niega a fluir y flaquean las fuerzas. Tan solo unos metros y no habrá vuelta atrás. El sol se despierta, la luz desvanece los fantasmas. Solo son hombres. Hombres como nosotros. Enemigos, pero hombres. Ellos también tienen miedo. Somos un montón de cobardes luchando contra nosotros mismos antes de alzar la espada frente nuestro rival. Otra lucha sin sentido. Otra guerra que nadie ganará. Pero es nuestro hogar, nuestras familias. El mundo que nos pertenece y que ellos nos arrebataron.

-¡Victoria o muerte!

Miguel Ángel Jordán

EJERCICIO 2

Escribe un microrrelato (máximo 100 palabras) sobre esta niña.

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Era  su  mirada reclamo de mi atención, sabía que como atuendo le abrigaba la  inocencia, de una criatura angustiada.

A veces llevaba estelas de lágrimas, surcando sus mejillas sonrosadas. Huellas que mostraban  haber  llorado, por querer  alcanzar  el  paso  del  tiempo.

Quería hacerse mayor, sin predecir el destino ansiado. Desconocía  las dificultades inoportunas, que  le  surgirían  y  le  depararía  la  vida  en  el  camino.

Se  olvidaba de que no podría retroceder al pasado, de que la niñez iba a ser lo más añorado, que pudiese tener, cuando en su rostro empezaran a brotar arrugas por el  tiempo  transcurrido.

Carmen Penín.  

La expresión de esa cara me es conocida. Su cabello refleja que es una niña decidida, capaz de lograr lo que quiere, sus ojos negros irradian picardía, sus expresiones simbolizan lo que quiere expresar, argumentando:

“será que tú crees que no soy capaz de lograr lo que deseo .Aunque soy muy niña tengo la mente muy avanzada no te equivoques; estoy despeinada porque así quiero mostrarme tal como soy sin fachadas transparente como el cristal directa. Mis expresiones no son de miedo tampoco de inseguridad son sencillamente el reflejo de lo que soy y deseo ser, sin parecerme a nadie. Mi objetivo es ser yo, no pretendo ser aceptada por todos por eso decidí ser yo misma, donde los miedos no ataquen mi ser”.

Maribel Arias

De repente vi a esa niña. Y fue como un golpe certero que me llevó al pasado. Y me vi jugando con ella, de su misma edad, con su misma picardía. La seguí en el parque, como enloquecido, sin pensar en que si alguien más cuerdo que yo me veía, llamaría a la policía pensando que era un pervertido o un secuestrador. Corrí hacia ella, como quien corre hacia su infancia, a la inocencia y los sueños perdidos. Y la hallé en el arenero, mirando a la arena deslizarse entre sus deditos, mientras sonreía divertida a su madre.

–Mirá, mamá, se va como el agua.

Entonces la vi a ella, con sus mismos ojos y su mismo pelo. Con la misma sonrisa de entonces, pero bordeada con algunas líneas de expresión. Seguramente sin aquella inocencia, cuando jugábamos juntos sin imaginarnos que alguna vez podríamos vivir separados. Y no me atreví a saludarla. Me quedé contemplando el brillo de la arena deslizándose suavemente por las manos de su niña, como una metáfora de la vida que debió haber sido, pero dejamos ir

María Elena

Tengo una nieta de esa edad. Ocho años. Daría la vida por ella pero su actividad vital y comportamiento, a veces incomprensible, ya no está en consonancia con la mía. Cierto es que cada época de nuestra existencia requiere de unas capacidades para soportarla, y la senectud, más o menos pronunciada, busca lo apacible en el silencio.
La niña de la foto, tiene una melancolía solapada tras unos ojos muy bellos. Parece contemplar su entorno sin la chispa que su niñez debiera aportarle. Aunque quizá sea una timidez pasajera que explotará y sorprenderá una vez haya tomado confianza. Suele suceder.

Amílcar Barca

Mi primera clienta, por decirlo de algún modo, era nada menos que la hija más joven de mi profesora… Temía hacer o decir algo fuera de lugar a la chiquilla, pero, sin embargo, en mi interior una voz me decía que, con mis dones para cuidar a los más pequeños, la tarea no iba a ser difícil.

La casa se encuentra allí mismo, enfrente de la acera que estoy pisando, y un Audi negro arrancado y con un hombre dentro está aparcado en la puerta. Fuma mientras mira agitado su reloj. Mi profesora sale de allí con prisa,  tropezando con un escalón y cayendo estrepitosamente al suelo. Río interiormente y corriendo me acerco para ayudarla. Ella me da las gracias y dándome unas indicaciones me deja allí sola, con una pequeña  que no conozco.

Se me acerca, escaneándome con sus marrones y saltones ojitos y me dice su nombre… Solo observa, apenas dice una palabra, me mira y de vez en cuando me hace alguna que otra pregunta. Deposita uno de los lápices de colores en la mesa y se levanta corriendo, mirándome con gesto de curiosidad,  y a los pocos segundos vuelve con un libro en sus manos. Es bastante ancho y lo tengo más que leído. Era de mis preferidos cuando era una niña. “Matilda” se acomoda en el sofá y me pierdo en las páginas de aquel libro… esperando  a que se canse y salga a correr o a que me interrumpa sin embargo, no lo hace. Asiente, observa, escucha con una atención sorprendente, admira y comprende cada una de las palabras que estoy diciendo y cuando acabo con el libro me mira e inclinando la cabeza me suelta una pregunta. Me quedo impresionada ante la soltura y la seguridad con la que una niña tan pequeña es capaz de usar las palabras.

– ¿Por qué lees? -Me pregunta.

-Porque lo encuentro interesante -Le respondo lo mas breve posible.

-¿¡Y tú!? -Le pregunto ansiosa.

-Porque en los libros encuentro respuesta a todas mis preguntas… -dice la chica.
Es curioso, pero por muy extraño que parezca, esa respuesta tiene más efecto en mí de lo que unas palabras en boca de una chiquilla de apenas siete años pueden  tener.

Camino a mi casa y tras recibir una cantidad de dinero decente llego a una conclusión. La pequeña me recuerda mucho a mi con su edad.

Curiosa, inquieta, con muchas ganas de aprender, independiente, divertida pero sobre todo observadora.

Mariola Rus

 

Y un servidor escribe:

Cabellos alborotados y ojos de chocolate.

Un susurro con forma humana, debatiéndose entre la risa y el llanto. Un cajón de esperanzas desconocidas, de sueños sin abrir, de emociones sin rumbo.

El aire se detiene y se entrecorta el tiempo. Una mirada inquieta revolotea en su semblante, mientras la línea de sus labios oscila insegura.

¿Miedo, tristeza, ilusión, alegría? Sentimientos enlazados por un hilo de oro.

La vida son momentos que pasan. Los sueños son nuestras alas. Alas de un ángel castaño, que sonríe a escondidas por lo que pronto llegará.

Miguel Ángel Jordán

EJERCICIO 3

Elige una de las siguientes fotografías, y descríbela como si fuera parte de una historia.

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Paseaba   bajo  los  rayos  de  sol, que se desplomaban  queriendo  atravesar  la  suave  brisa  que  acariciaba  mi  piel. Mientras  yo  anclaba  la  mirada,  en las sombras,  formas  y  siluetas  de  árboles, que  permanecían  en  mi  camino,  para   hacerme  compañía  en  mi  soledad.

Contemplaba  semejante   belleza,  abrazada  por  la  naturaleza, que  invadía   mis  sentimientos,  motivada  por el encanto de aquel hermoso lugar.

Mas    no  tardo  en  llegar, una densa neblina, que enmudeció mi voz y oscureció aquel  asombro, que no quise olvidar.

Carmen Penín

Los días pasan y sin salir de casa entre paredes llenas de cuadros que dejan ver paisajes que solo podrían ser ideas del pintor. Mi vida vacía todo tan básico suelo caminar por estos pasillos que reflejan un mundo artificial la verdad no se si existan tales paisajes. Quisiera volar y encontrarme con un mundo como lo dejan ver mis cuadro será que algún día podré salir y ver si esto es real, llevo mucho tiempo encerrada ya no sé cómo es la luz del sol, olvidé de qué color son sus rayos, solo sé que algún día podré ver si es real lo que estos cuadros describen. Ámbar una joven solitaria encerrada por su abuelo materno, el cual no quería que sufriera al igual que su madre, decidió encerrarla desde los nueve años en un castillo, aunque lo tenia todo no sabia cómo era el mundo exterior lo había olvidado, su mundo era artificial en el cual vivió durante sus 23 años.

Pero ese día tan deseado llegó y Ámbar por fin pudo ver la luz del día atravesando un bosque inmenso, con árboles que se entrelazaban entre sí, por primera vez pudo experimentar los dulces rayos de luz de una mañana soleada. Observando todo aquello logró ver que sus cuadros siempre fueron el reflejo de su mundo exterior y gracias a ellos podía conocer e identificar aquel bosque tan hermoso que podía palpar, oler y lo más maravilloso era que la luz del sol le daba vida aquel lugar.

Maribel Arias

¿Qué encontraré tras ese recodo? ¿Alguna sorpresa amable o por el contrario un tropiezo desagradable?

En el deambular por ese camino, sentado a su vera viendo pasar la vida, a veces era la brizna de hierba que sin miramiento era pisoteada por los caminantes y otras el roble robusto que cobijaba a quien confiadamente buscaba refugio en él. Muchos acontecimientos tuvieron lugar amparados en su sombra hasta que un día, tras los rayos de sol difuminados por la niebla, desapareció el camino.

Amílcar Barca

Yo he escogido otra foto…

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-Ella tenía razón –me dije resignado-. “Algún día volverás y pasearás entre estos árboles recordando cada palabra, cada silencio”.

Dos años han bastado para que mis pasos me hayan traído hasta aquí. No todo sigue igual. La hierba es distinta. Menos verde, no tan alegre, más monótona. Los árboles siguen alzándose con sus chalecos blanquecinos y sus ramas espectrales, pero tienen otras hojas, distintas, apagadas, moribundas. Tan solo el banco permanece idéntico a mis recuerdos. Con su grácil estructura y sus maderas agrietadas. Dos respaldos que se hablan al oído y sonríen sin saber por qué. Una ventana al pasado, a lo que se fue, a lo que dejé marchar. Un monumento a los errores y, quién sabe, si también un ancla en la que amarrar el inicio de una nueva existencia.

-Ella tenía razón –me repito-. “Volverás y el recuerdo te llevará a buscarme. Y sabes que, a pesar de todo, te estaré esperando”.

Miguel Ángel Jordán

Muchas gracias a todos los que habéis colaborado con vuestros escritos.

Un saludo

ALGUNOS EJERCICIOS

Hola a todos.

Hoy voy a hacer una entrada diferente. No voy a contaros ninguna experiencia, ni a ofreceros los escritos de algún colaborador, ni a reflexionar en voz alta… No, hoy no. Hoy voy a plantearos unos ejercicios por si a alguien le apetece realizarlos. No hace falta que me enviéis el resultado, pero si lo hacéis, serán bienvenidos. Podéis añadirlos en un comentario o escribirme un mail. Os recuerdo que mi dirección sale en la sección de contacto y en la barra de la derecha.

Algunos de estos ejercicios los utilizo en mis talleres de escritura, otros son nuevos. No son nada del otro mundo, pero a mí me resultan entretenidos y creo que son una buena manera de practicar, soltar la imaginación y escribir algo distinto a lo habitual. Al menos en mi caso. Reconozco que suelo centrarme en la novela que lleve entre manos y apenas pruebo cosas nuevas. Así que me comprometo a realizar estos ejercicios. Dependiendo del resultado, os lo enseñaré o no 😛

EJERCICIO 1

Escucha la siguiente canción con los ojos cerrados. Imagínate una escena que encaje con la música y, después, escríbela. Lo ideal sería que la narración durara más o menos lo mismo que el tema musical que la ha inspirado, pero… Tampoco te preocupes si no es así.

Lo de los ojos cerrados es importante por dos motivos:

  1. Tienes que visualizar la escena para poder contarla bien.
  2. Si ves el vídeoclip quizás te dejes influir por lo que aparece en él.

PD: Este es un tema de Lindsey Stirling. Un día de estos haré una entrada sobre ella. Puede que no tenga nada que ver con la escritura, pero me encanta su música y este es mi blog, jajaja. 🙂

EJERCICIO 2

Escribe un microrrelato (máximo 100 palabras) sobre esta niña.

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EJERCICIO 3

Elige una de las siguientes fotografías, y descríbela como si fuera parte de una historia. Puedes usar el tipo de narrador que prefieras. Te recomiendo que conviertas ese lugar en el escenario de una acción, pero… Tú eres quien escribe 😉

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Y de momento eso es todo. Tampoco hay que abusar.

Yo voy a probar. A ver qué sale. ¿Y tú?

Un saludo

@M_A_JORDAN