UN GRAN PODER CONLLEVA UNA GRAN RESPONSABILIDAD

Resultado de imagen de caramelo¿Qué opinarías de una persona que repartiera caramelos tóxicos en la puerta de un colegio? ¿Y qué le dirías si argumentara que él no obliga a nadie a comer sus caramelos, que además son muy sabrosos y tienen un envoltorio muy atractivo?

Aunque todo eso fuera cierto, no atenuaría la culpa de una persona que pusiera en peligro la salud de unos niños, que en su mayor parte no tienen ni la experiencia, ni la madurez, ni la capacidad de discernimiento necesarias para poder evitar ese peligro. ¿Culparíamos a un niño por comerse una golosina de lo más apetitosa? Yo no lo haría. En mi opinión, la responsabilidad debería recaer sobre la persona que creó ese veneno (por muy sabroso y atractivo que sea), y sobre los padres si no han tratado de prevenir esa situación educando a su hijo y velando por su entorno, en la medida de lo posible.

Resultado de imagen de enfermedades psiquiátricasHace unos días, vi unas viñetas en las que se planteaba qué ocurriría si tratáramos las enfermedades físicas como las psíquicas. Se veía a un hombre sin brazos al que otro le decía: “vamos, seguro que puedes coger la caja, solo tienes que animarte y dejar de darle vueltas a ese asunto”. Y otras situaciones por el estilo. Es el problema de lo que no se ve, podemos pensar que no existe.

Imagen relacionadaEs buenísimo que los niños y los jóvenes lean. Como escritor de literatura juvenil soy una parte muy interesada en que esto ocurra 🙂 . Pero, del mismo modo que no todo lo que se puede ingerir debe ser ingerido, no todo lo que se puede leer merece ser leído. Un libro puede ser un gran amigo o una malísima influencia. Es tarea de los padres y de los educadores velar para que los menores tengan acceso a historias que les entretengan y colaboren en su recto crecimiento; y evitar aquellas lecturas que pueden resultar perjudiciales para ellos. Esto supone mucho trabajo, sobre todo si los niños son grandes lectores, pero, del mismo modo que no dejaríamos a un menor en compañía de una persona de dudosa moralidad, tampoco podemos permitir que un libro, por muy vistoso y divertido que sea, introduzca en su cabeza ideas y comportamientos perniciosos. Que no lo veamos no significa que no exista.

¿Y qué decir de esos escritores (y sus respectivas editoriales) que lanzan al público infantil y juvenil ese tipo de libros? Seguramente, lo hacen porque ellos no las perciben como dañinas. Lo único que buscan es contar unas historias divertidas, atrapar a ese público tan difícil y engancharlo con sucesos y escenas disparatadas, cómicas o sorprendentes. Esos fines son fantásticos, pero no vale cualquier medio y menos aún cuando el destinatario no está preparado para diferenciar lo bueno de lo malo, lo que le hará feliz de lo que le conducirá a una vida insatisfecha, lo que le mejora como persona y lo que le lleva a degradarse.

Resultado de imagen de cebo anzueloEn realidad, todo esto no es más que una consecuencia lógica de la sociedad en la que vivimos que tiene sus puntos fuertes y débiles, como siempre ha ocurrido. Potenciamos el éxito fácil, la vida sin complicaciones, la diversión por encima del esfuerzo, el goce momentáneo, inconsciente e irresponsable. Y, por lo tanto, no es extraño que ocurra lo mismo en la literatura. Algunos autores ponen el número de ventas por encima de la calidad literaria y, en consecuencia, usan aquellos recursos que les pueden proporcionar ese éxito. Apelan a lo más básico del ser humano para captar su atención. Es lo mismo que hacen algunas campañas publicitarias, y no pocas películas… El problema es que en vez de rebelarnos contra aquellos que nos degradan así, les seguimos el juego. Pero, si eso es siempre condenable, en el caso de los trabajos dirigidos a niños y jóvenes me parece aún más grave.

Como escritores de literatura juvenil, tenemos una responsabilidad. Independientemente del tipo de historia que queramos contar, de nuestro estilo literario, de nuestros gustos y circunstancias personales, debemos tener en cuenta que nuestro público, en ocasiones, no está preparado para leer con espíritu crítico nuestros trabajos. No se pararán a analizar actitudes, y muchas veces tomarán por bueno lo que nosotros les digamos que es así. Por eso deberemos velar para que nuestros escritos no perjudiquen a nuestros lectores. Bueno, esto como mínimo, aunque lo ideal sería que nuestras obras les ayudaran a ser mejores personas.

Pero de eso ya hablaremos en la próxima entrada.

Un saludo

@M_A_JORDAN

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SON JÓVENES, PERO NO SON TONTOS

Hace unos años coincidí en la Feria del Libro de Valencia con un escritor español que ha vendido cientos de miles de ejemplares de sus obras. En los pocos minutos que pudimos charlar, antes de que cada uno se fuera a su caseta a atender a los lectores, comentamos algunos asuntos de nuestros trabajos y, cuando le dije que me dedico a la literatura juvenil, me contestó: “yo me veo incapaz de escribir para jóvenes”. A lo que obviamente le respondí que yo me veía incapaz de escribir novelas tan exitosas como las suyas.

Esto no deja de ser una anécdota, pero me sirve para introducir el tema que quería proponeros hoy. ¿Qué características debe tener un libro juvenil? Yo voy a decir unas cuantas, pero seguro que paso cosas por alto, así que agradeceré vuestros comentarios.

En primer lugar, vamos a centrarnos. No es lo mismo literatura infantil que juvenil. No es que una sea mejor que la otra. Simplemente se dirigen a públicos diferentes, por lo que hay algunas variaciones importantes. La literatura juvenil suele estar orientada a lectores de 11 a 18 años… aproximadamente. Dentro de este arco, puede haber divisiones y se podría incluir a gente algo mayor o menor, pero nos sirve de referencia.

Teniendo este público en mente, ¿cómo pensáis que deben ser las novelas?

Respuesta: depende.

Cierto, hay muchos factores que influyen. Así que trataré de que mis ideas sean generales para que se puedan aplicar a obras distintas.

  1. Lenguaje apropiado: esto no significa que tengas que hablar en plan “superenrollao” “megaguay” “to’ cool” 😛 . Por varios motivos; queda postizo, pasa de moda antes de que te des cuenta, y tu escritura perderá calidad. Al decir lenguaje apropiado me refiero a un vocabulario que resulte asequible y cercano a los jóvenes. Lo contrario no solo les dificultará la lectura, sino que también les provocará rechazo.
  2. Personajes atractivos: otra vez comenzaré aclarando posibles malentendidos. No me refiero a que tus protagonistas tengan que ser supermodelos. Lo que quiero decir es que tenemos que intentar que nuestros lectores conecten enseguida con esos personajes y quieran saber lo que les va a pasar.
  3. Interesante desde el principio: los libros tienen sus ritmos y no todos pueden comenzar de un modo trepidante. Pero sí que podemos dar algunas pistas, abrir puertas y tender puentes (no son imágenes sin más, todo esto tiene sentido, te lo aseguro 😉 ) desde las primeras páginas. De ese modo, lograremos que nuestros lectores quieran seguir leyendo.
  4. Ritmo ágil: ágil no es sinónimo de acelerado. Una obra puede ser pausada pero ágil. Es decir, la acción fluye y no se estanca. No nos detenemos en asuntos intrascendentes, ni descendemos a detalles que no aportan nada. Una cosa lleva a la otra, sin prisa pero… Bingo, tú lo has dicho 🙂
  5. Credibilidad: de acuerdo, estás escribiendo para jóvenes, pero eso no significa que puedas introducir cosas que no vienen a cuento o dar saltos inexplicables sin que ellos lo noten. Tu historia debe ser coherente y creíble. Aunque sea de fantasía. Harry Potter no existe, ni Hogwarts tampoco, pero todo en su mundo obedece a las reglas que estableció su creadora.
  6. Cercanía: si los lectores se sienten identificados con algunos elementos de la obra, será más fácil que les interese. Pueden ser los personajes, el escenario, la trama, alguna anécdota… No te apartes demasiado del mundo real. Busca puntos de conexión con el público joven.
  7. Mantén el registro y el tono: como hemos dicho al principio, dentro del sector juvenil se podrían establecer subdivisiones. No es lo mismo un lector de 12 años que otro de 17, ¿verdad? Un peligro de estas diferencias es que queramos escribir libros que gusten a todos y, para lograrlo, introduzcamos elementos específicos de una u otra edad: bromas más infantiles junto a romances más serios… Para que eso no chirríe, debes tener muchos detalles en cuenta y establecer fronteras claras. Así que, si no quieres arriesgar, mantén el tono que hayas elegido durante toda la obra. Eso no reduce tu posible público, ya lo verás.

Paso ahora a comentar algunos asuntos relacionados con esto, pero de otro tipo.

Como estamos dirigiéndonos a un público joven, que todavía necesita más conocimientos y experiencias para forjar su carácter y adquirir criterio, los escritores de este género tenemos ciertas responsabilidades que debemos tener en cuenta.

Yo creo que es recomendable transmitir valores positivos en las obras juveniles, aunque hay que tener cuidado para que al hacerlo no pierda frescura. No se trata tanto de dar lecciones como de ofrecer modelos de conducta, destacar las ventajas de ciertas actitudes y los peligros de otras.

No me parece apropiado que dentro de este género se confunda a los lectores mostrándoles como gratificantes o atractivas conductas que les perjudicarán. Desde mi punto de vista, creo que por lo menos tendremos que mostrar los posibles riesgos de esas actuaciones. Lo sé, estoy hablando en general pero seguro que si le das un par de vueltas encuentras aplicaciones concretas.

Estoy en contra del éxito fácil cuando se busca apelando a los instintos más primarios del ser humano. No me parece bien que se exhiba a una artista, dejando al lado la calidad de sus habilidades, para llamar la atención del público solo por su físico. Creo que es rebajar el arte. Pienso que una película que utiliza la pornografía como reclamo está mostrando sus carencias fílmicas. Y, del mismo modo, opino que un libro juvenil que confunda o entremezcle lo romántico con lo erótico o pornográfico está haciendo un flaco favor a esos jóvenes. Seguramente venderá más, pero el dinero no lo justifica todo. Para mí, no.

Pero, volviendo al principio… No es fácil captar la atención de los jóvenes, menos aún de los niños. Y, además, son un público muy exigente porque en muchos casos, tendrán menos reparos a la hora de abandonar la lectura si no les convence. Eso sí, si les gusta lo que escribes, la satisfacción será enorme.

Los niños no engañan con sus gustos, los jóvenes, tampoco. Pero yo creo que los que escribimos literatura juvenil estamos encantados de aceptar ese reto, ¿verdad?

Para terminar os pongo un vídeo que me hizo mucha gracia y tiene cierta relación con estos últimos párrafos. Está en inglés, pero no hay problema porque la parte fundamental se entiende gracias a los gestos. Os pongo en situación:

En un programa de televisión americano, invitaron a los padres a que les dijeran a sus hijos que se habían comido sus golosinas de Halloween “Halloween candies” para ver las reacciones de los pequeños… No tienen desperdicio 😛

 

Un saludo

@M_A_JORDAN

LIBROS JUVENILES PARA EL VERANO

Aunque ya llevamos algunos días de vacaciones escolares (en España), nunca es tarde para hablar de libros y recomendaros algunas lecturas, ya sea para vosotros o para algún joven lector que tengáis cerca. No son más que sugerencias personales, que podéis ignorar sin ningún problema.

Como es lógico -digo yo- voy a comenzar con la autopromoción, que para eso este blog es mío 😉

Trilogía “Erik, hijo de Árkhelan”: aventuras, amistad, humor, batallas, lobos, caballos, espadas…

Para chicos y chicas de 10 años en adelante. (Por arriba nunca hay límite)

trilogía Erik

Saga “Uhlma”: fantasía, misterio, aventura, romance, amistad, humor y muchas ganas de saber qué va a pasar.

Para chicos y chicas de 10 años en adelante.

saga Uhlma

“Un sueño a dos voces”: música, amor, sueños por los que luchar, buenos amigos, momentos entrañables, sorpresas, risas, viajes…

Para chicas de 12 años o +, y chicos de 14 años en adelante 😉

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Si quieres leer gratis las primeras 200 páginas (en total tiene 626), pincha aquí. Así podrás decidir si te gusta o no, antes de comprarlo. Cuidado, si lees esto es muy probable que quieras llegar hasta el final 😛

“Vidas en tinta y papel”: el mundo dos puntos de vistas diferentes. Marcos y Rocío a través de sus diarios.

Para chicos y chicas de 13 años en adelante.Portada vtyp

Esta novela solo está en formato digital. Si la quieres, escríbeme un mail y te la regalo en versión PDF. 🙂

Otros títulos:

Os pongo las portadas, y si tenéis alguna duda me lo decís.

 

¡Feliz verano y felices lecturas!

Un saludo

@M_A_JORDAN