SORTEO DEL TRIMESTRE DEL LIBRO

Hola a todos.

Hace unos días se abrió el plazo para participar en el sorteo del trimestre del libro que he organizado para todo aquel que quiera probar suerte. Os pongo aquí el cartel y si pincháis sobre la imagen se abrirá la página en la que se explican las bases del sorteo.

Si queréis participar, ¡genial! Y si me echáis una mano para darle mayor difusión ¡mejor aún! 😉

¡Suerte!

Un saludo

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ESTA DESCRIPCIÓN NO ES UN ROLLO xD

Hola a tod@s.

En esta entrada os ofrezco la respuesta de Laura a mi reto del otro día. A continuación os pongo la foto que ella escogió y el escrito que surgió de esa imagen. ¡Mil gracias, Laura!

Resultado de imagen de OTOÑO

 

Fui a pasear al gran parque que hay en el centro de la ciudad. Era un día de otoño de esos que ya están muy cerca del invierno y el sendero hecho de arena para los paseantes estaba todo cubierto de hojas rojas, marrones y amarillas. A mí, que soy un tipo serio, no me gusta arrastrar los pies al caminar, ni tampoco me gusta la gente que lo hace. Sin embargo ese día, durante ese paseo solo, o más que solo, sólo conmigo, arrastré los pies a conciencia y disfruté de ello. Disfruté de la vida que mis pasos parecían insuflarle a ese montón de hojas muertas.

Miraba de tanto en tanto a los lados del camino, y me fijaba en los árboles mientras pensaba y, como en todas las cosas que se piensa, se te meten dentro y en vez de estar yo en el parque, resultó que era el parque el que estaba en mí. Eran árboles de troncos robustos y sus copas frondosas abovedaban el paseo con hojas de colores cálidos y melancólicos –aunque quizá fuera yo quien estaba melancólico aquella mañana-. Sara, estoy seguro, hubiera asociado esos colores rojizos y anaranjados al fuego y no a la melancolía. Yo le hubiera contestado que hay demasiado verde para pensar en el fuego y ella se hubiese reído de mí y de los márgenes estrechos con los que miro las cosas, o los colores. Seguí caminando por el sendero recto y llano al que no se le veía final, bajo la bóveda de hojas de colores, flanqueado por esos troncos que me parecían columnas de este templo a la belleza.

Me senté en un banco de piedra que había por allí, tan solo como yo, y me quedé un momento perfectamente quieto, como si yo también fuese de piedra, una piedra que pensara en los árboles. Supongo que las cosas que no están vivas piensan en las que sí lo están. Es bonito que en mitad de la ciudad haya un parque como este, no hay muchos lugares donde los urbanitas podamos experimentar la naturaleza y, al fin, nos volvemos unos salvajes, pero de otro modo. De repente pensé en que ese parque era un gesto generoso de la vida si pensábamos en nosotros, las personas. Pero cómo de egoísta era si pensábamos en ellos, los árboles.

El pensamiento me voló como cualquiera de los gorriones que allí volaban de una rama a otra, y se posó libre en esa idea, lo mismo que un gorrión, apenas por un minuto. Pero ese minutó me bastó para sentir pena de aquellos árboles, en mitad de la ciudad, como si fueran flores en un jarrón. Allí, en aquel parque, alineados marcialmente, parecían felices formando un techo de hojas de colores y una alfombra roja para los que solos, salimos a pasear; pero yo sabía que no eran felices porque no estaban allí para sí mismos, sino para nosotros. <<Qué tonterías dices>>, me habría dicho Sara, estoy seguro. <<Los árboles no necesitan la felicidad.
Les basta y les sobra con ser lo que son, no como nosotros, que nunca somos felices porque jamás nos basta con ser lo que somos>>. Sé que me habría dicho aquello porque ya me lo había dicho antes, una mañana de otoño como ésta, como esta misma, con la luz del día colándose tímida entre las copas de los árboles del mismo modo que el agua se cuela entre los dedos.

Una mañana como esta misma, en la que el suelo de arena era una alfombra de hojas rojas que estaban muertas pero que nosotros, arrastrando nuestros pies, volvíamos a la vida. Una mañana como esta, en la que el cielo no era azul ni de nubes blancas, sino verde, rojo y amarillo, de hojas que se movían, como nubes, por el viento. Esa mañana que yo añoro en esta, como esa vida soñada que añoramos en esta vida que vivimos y, que de tanto soñarla, ya no sabemos si es ésa y no ésta en la que hacemos eso de vivir. Sara no está, se desprendió de mi vida como todas estas hojas se han caído de las ramas de estos árboles, con el tiempo, que todo lo cambia; y como estas hojas, el recuerdo, no de ella, sino de mí con ella, alfombra de rojo el camino por el que pasean mis pensamientos y, aunque sé que nuestro amor está muerto, arrastrando los pies, me parece que vuelve a la vida.

NADIE DA LO QUE NO TIENE

Hola a todos.

Hoy voy a compartir con vosotros una reflexión breve y sencilla, pero que creo que es importante tener en cuenta a la hora de escribir cualquier tipo de texto.

Como se suele decir, nadie da lo que no tiene… O como dirían en mi tierra “Ande no hay, no hay” 😛

Imagen relacionadaA todos (o a la mayoría) nos gustan las historias que despiertan nuestras emociones, ya sean alegres o tristes. Una joven lectora que estaba entusiasmada con un libro que acababa de terminar resumió su impresión sobre la obra con las siguientes palabras: “Me ha encantado… ¡He llorado tres veces!”. Como autor, reconozco que me agradan especialmente los comentarios de bloggers u otros lectores en los que expresan sus sentimientos al leer mis novelas. Y unas cuantas lágrimas son un gran premio 😉

¿Por qué? Sencillo, cuando alguien “siente” con nuestras novelas significa que ha entrado en la historia, se ha identificado con los personajes, se ha olvidado de que es tan solo una invención de alguien. Ese lector convierte esas palabras en vida, en sentimientos… Y ese es un gran tributo al creador de esos momentos.

Resultado de imagen de emoción

Ahora bien, ¿cómo se consigue que la gente sienta con nuestras creaciones? No creo que haya una técnica. Es cuestión de conectar sus emociones con las nuestras. Si queremos que ellos lloren, primero tendremos que llorar nosotros. Quizá no en un sentido literal, pero casi. Yo no puedo escribir una escena emotiva mientras estoy charlando con unos amigos, escuchando música alegre o tecleando de forma automática.

Si siempre es importante centrarse mientras escribes, con mucha más razón tienes que hacerlo en esos momentos de especial carga emocional. Primero tendrás que ver la escena, escuchar los diálogos, sentir con los personajes y, después (o a la vez) contarlo. Pero tienes que ser uno más de esa escena, compartir ese momento, ser un testigo que introduce al lector y le hace llegar esa corriente de sentimientos con fidelidad.

Podría decirlo más veces y de otras maneras, pero yo creo que no hace falta, ¿verdad?

Así que aquí tenéis otra razón para amar la escritura 🙂

Un saludo

PUBLICAR CON AMAZON

Hola a todos.

¡Feliz 2018! Me dispongo a cumplir mi propósito de fin de año, que como podéis ver en la entrada anterior, consiste en retomar este blog, que había dejado algo desatendido durante los últimos meses 😦 .  Y, como se trata de un tema que puede ser de gran interés para algunos, me dejo de introducciones y nos ponemos manos a la obra.

En primer lugar, quiero que quede bien claro que lo que voy a contar aquí es mi experiencia personal. No pretendo hacer publicidad de nada (excepto de mis novelas, claro está 😉 ), ni pretendo ser un experto en la materia. Cualquier comentario que enriquezca este punto de vista será bienvenido.

Con vuestro permiso, voy a contextualizar un poco.

Empecé a escribir a mediados de 2007 y publiqué mi primera novela en septiembre de 2010. Tanto ese libro como los que le siguieron se publicaron con la editorial Ámbar (Barcelona), a la que siempre estaré agradecido por su confianza, amabilidad y cercanía. Hace unos meses la responsable de la editorial me comunicó que a final de año cerraría la empresa por lo que no podrían seguir distribuyendo mis libros. En ese mismo instante comencé a barajar posibilidades para que mis libros siguieran disponibles para aquellos que quisieran adquirirlos y leerlos. La más lógica era buscar una editorial que tomara el relevo, pero… No era una tarea fácil. No estamos en un momento demasiado boyante para el mercado editorial, la verdad. Aun así, estaba dispuesto a intentarlo, hasta que…

Hace unas semanas llegó a mis manos un libro de tapa blanda que había autopublicado un conocido mío a través de Amazon. Al tratarse de una edición “casera” había varios aspectos mejorables, pero tanto la calidad de los materiales como de la impresión era bastante buena. Por lo que decidí investigar por mi cuenta para ver qué tendría que hacer para publicar mis novelas de ese modo.

Hace ya años que todos mis libros están disponibles en versión digital en Amazon, así que no necesité crearme una cuenta de autor porque ya la tenía. Pero si alguien decide seguir este camino, ese sería el primer paso. Dentro de mi cuenta, en la sección de “Biblioteca” aparecen todas mis novelas y debajo de la versión para kindle había un botón que decía “publicar versión en tapa blanda” (o algo así).

Al comenzar este proceso tienes que introducir los datos del libro que desees publicar. Es muy sencillo y solo tardas un minuto. Después pasas a la siguiente pantalla en la que te pregunta si tienes un ISBN o quieres que se genere uno gratuito. Lo normal es que elijas que te lo generen ellos mismos, y tarda tres segundos en hacerlo. Por lo que sigues adelante y llegas a los momentos cruciales, en los que te juegas no solo que el libro se pueda publicar o no, sino, sobre todo, que el resultado sea el que deseas o una birria.

¿Cuáles son los dos pasos a los que me refiero? La portada y el contenido del libro. Es decir, todo 😛

Para hacer la portada, primero tienes que seleccionar el tamaño del libro (el estándar es 6×9 pulgadas), y otros detalles sobre el tipo de papel, la sangría y si es con brillo o mate. Yo  te recomiendo que elijas blanco y negro con color crema para el papel, y que la portada tenga brillo. Pero todo esto depende.

Para la portada hay dos opciones, diseñarla ahí mismo, con un creador básico que te ofrecen, o subirla en PDF. En ese caso, tienes que descargarte una plantilla para que se ajuste perfectamente a la edición.

¿Mi consejo? Si sabes diseñar bien, genial, inténtalo. Pero, si no tienes mucha experiencia… Busca a alguien que te pueda ayudar. Y si tienes que pagarle, hazlo. La portada es la cara del libro y no solo tiene que ser bonita, sino que debe mostrar un producto profesional.

Segundo paso: subir el texto de tu libro. Puedes hacerlo en varios formatos, pero yo te recomiendo el PDF. Y hay varias cosas muy importantes a tener en cuenta:

-Los márgenes: si no los respetas, no te dejará publicarlo. No puede haber nada fuera de los márgenes que ellos te marcarán cuando le des a vista preliminar. Te recomiendo que dejes dos centímetros por lo menos.

-Las imágenes (si las hay): además de no salirse de los márgenes, deben tener un mínimo de calidad.

-Páginas en blanco: no más de dos seguidas

-La numeración de las páginas: debe cuadrar con el número de páginas. No puedes empezar con el 1 en la segunda página…

Estos son detalles en los que el programa se fijará y por los que no te permitirán seguir adelante hasta que todo esté como debe, pero…

ES MUY IMPORTANTE QUE MAQUETES TU LIBRO COMO LO HARÍA UNA EDITORIAL.

Ve un momento a la estantería más cercana, toma una novela y ábrela. No es una página de word con texto justificado sin más. Hay que elegir un tipo de letra adecuado, interlineado, sangrías, márgenes, espacio entre caracteres, etc.

DE LA PORTADA Y DE LA MAQUETACIÓN dependerá que PAREZCA UN LIBRO DE VERDAD O UNA COPIA CASERA IMPRIMIDA EN LA CASA DE UN AMIGO.

Yo tuve la gran suerte de que contaba con todo el material de las anteriores ediciones de mis libros, así que ya estaba hecho por profesionales… Excepto uno de ellos que solo lo había publicado en digital y que tuve que maquetarlo por mi cuenta. Aún no he recibido la copia impresa de esa novela, en cuanto me llegue os diré qué tal y, si sale bien, os diré cómo se maqueta 😉

Una vez que termines este proceso y que apruebes la vista previa que te ofrece el programa, pasas a la última fase: PONER EL PRECIO.

Y aquí es donde Amazon marca la diferencia respecto a las demás editoriales.

¿CUÁNTO SUELE GANAR UN AUTOR POR CADA LIBRO QUE VENDE?

Depende, pero suele estar en torno al 10% del precio del libro antes de impuestos. Si tu libro cuesta 15$ en librerías, tus beneficios por cada ejemplar vendido ascenderán a 1,2$ más o menos.

¿CUÁNTO GANAS EN AMAZON?

El 60% del precio del libro antes de impuestos… Pero tienes que descontarle el precio del libro.

La impresión de un libro de 230 páginas (aprox) con portada a color cuesta algo más de 3$. Así que si decides vender tu libro a 15$, tus beneficios serán un poco inferiores a 6$ y los de Amazon 6$.

Es decir, vendiendo el libro al mismo precio, ganas cuatro veces más (en ese caso)… Y ESO TE PERMITE VENDERLOS A UN PRECIO MUCHO MÁS ASEQUIBLE.

Yo, por ejemplo, estoy vendiéndolos casi a la mitad de lo que costaban en librerías 🙂

Además, como Amazon imprime sobre pedido y tiene diversos puntos de impresión, el libro está disponible para muchos más países a un precio razonable.

Ahora llegan las preguntas…

¿Lo has probado? ¿Qué tal resulta? ¿Es un libro de calidad? ¿Tarda mucho en llegar? ¿Se vende?

Como os estoy contando noticias muy, muy frescas, solo tengo la experiencia de uno de mis libros. El primero de la saga Uhlma. Fue el primero que edité en tapa blanda. En cuanto estuvo disponible compré uno, me llegó a los ocho o nueve días y estoy completamente satisfecho con su calidad. La portada no tiene solapas, por lo que si quieres poner tu biografía u otros títulos publicados, debes hacerlo en páginas extra. Pero, por lo demás, la calidad es igual a la de un libro de imprenta tradicional.

Respecto a las ventas… Eso depende de cada uno 😉 Pero sí que os advertiré de algo para que no os llevéis sustos. Mientras que las ventas en digital se reflejan en vuestro panel de inmediato, las de libros en tapa blanda no aparecen hasta que se ha hecho el envío. Lo sé porque llamé al servicio al cliente de Amazon y me trataron con muchísima amabilidad y eficacia 🙂 .

Dentro de unos días me llegarán los otros seis libros que he publicado con ellos y os contaré qué tal ha ido. Pero, por lo pronto, estoy muy satisfecho con esta opción y creo que es una nueva vía para todo aquel que desee publicar un libro y no cuente con el respaldo de una editorial. En el menú de la derecha tenéis los enlaces a la página de venta de Amazon de cada una de mis novelas. Si queréis, podéis echar un vistazo para ver cómo queda (veréis poca cosa, la verdad) y podéis comprar la que más os guste. Son todas muy interesantes y entretenidas, y lo digo de manera objetiva y desinteresada 😛

PERO…

PERO…

PERO…

Al no contar con el respaldo de una editorial, tampoco se cuenta con su ayuda en la corrección, edición, maquetación, publicación y todos los ….ón del libro. Así que deberéis hacerlo vosotros solos o, mejor aún, buscar ayuda.

Un libro lleva mucho trabajo detrás. Si pretendes escribir y publicar en unas semanas, es muy probable que te lleves un chasco.

Bueno, paro ya.

Si tenéis alguna pregunta o algo que añadir, podéis hacerlo en los comentarios, así estarán a la vista de todo el mundo.

Un saludo

PROPÓSITO DE FIN DE AÑO

¡¡Hola!!

Lo sé, últimamente apenas he publicado nada por aquí, a excepción de la bonita felicitación navideña de la anterior entrada 😉 . ¿La razón? No solo es una, son varias. La típica excusa es la falta de tiempo, y en parte es cierto. Pero yo soy el primero que dice que eso no es una excusa válida. Cuando queremos hacer algo, lo hacemos, aunque “no haya tiempo”. Así que posiblemente la razón de que haya dejado este blog un poco abandonado ha sido la falta de temas sobre los que hablar.

Llevo más de cien entradas (aunque hay muchas de mis colaboradores), y ya he tratado muchísimos temas sobre la escritura. Así que llegó un momento en el que ya no sabía qué más podía contaros. Y no soy de los que hablan por hablar…

Pero, os seré sincero (típica muletilla que parece significar que todo lo anterior era mentira 😉 ), ya echaba de menos pasarme por aquí, volcar mis ideas y recibir vuestros comentarios y sugerencias. Así que… Ahora que llega el fin de año, me hago el propósito de retomar esta página durante los próximos meses. No creo que siga el ritmo de una entrada semanal, pero se hará lo que pueda.

Y AHORA ES CUANDO OS PIDO AYUDA

Necesito vuestra colaboración. ¿Qué tipo de ayuda? Podéis enviarme vuestros escritos (breves) para que los publique aquí, o podéis sugerir temas sobre los que queréis que hablemos, o lo que queráis. Pero, por favor, NO ME DEJÉIS SOLO con este blog, que me da miedo, jajajajaja. No, en serio, si os apetece participar, me haréis un favor.

Y para que veáis que esto no son solo palabras que se llevará el viento, os pongo aquí algunos de los temas que voy a tratar en las próximas entradas:

PUBLICAR CON AMAZON (Empezamos fuerte, ¿eh?) Os voy a contar mi experiencia personal y reciente.

TALLERES DE CORRECCIÓN DE TEXTOS: Esto ya veremos qué tal. Mi idea es grabar algunos vídeos en los que os muestre cómo corregiría yo algunos escritos, por si os sirve de ayuda a la hora de revisar y corregir los vuestros.

Y de momento no se me ocurre nada más 😛 . Como veis, es totalmente cierto que necesito ideas.

Hala, no os aburro más.

Que cerréis este año lo mejor posible y entréis en 2018 con buen pie.

Un saludo

 

TU MEJOR TÚ

Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan só1o a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces le conteste
la nueva criatura que tú eras.

Pedro Salinas. La voz a ti debida.

¿Quieres ser escritor? ¿Te gustaría que tus palabras llegaran a miles de personas, que se colaran en sus almas y les transportaran a esos mundos que tú has creado para ellos? ¿Sueñas con dar vida a personajes, contar historias, despertar emociones? ¿Sí? ¿Seguro? ¡Genial! Es una aventura maravillosa y, si te decides a seguir adelante pase lo que pase, aprenderás mucho y disfrutarás más de lo que pensabas. Pero… Sí, siempre hay un pero.

Con cierta frecuencia recibo e-mails de gente a la que le gusta escribir y que, después de pasearse por este espacio, deciden escribirme para contarme sus experiencias, consultar sus dudas, o pedirme asesoramiento. Yo agradezco cada uno de esos correos, por la confianza que me muestran y por lo mucho que puedo aprender de esas personas. Sin embargo, no es raro que, de vez en cuando, detecte en esos escritores en ciernes un rasgo común, que deberán corregir si realmente quieren lograr algo en este camino: la impaciencia.

Y no me refiero a la impaciencia con los demás, sino con ellos mismos, con nosotros mismos. Una planta no crece más rápido por tirar de ella hacia arriba. Lo máximo que conseguirás es arrancar alguna hoja o, peor aún, sacarla de raíz. Si quieres que crezca, tendrás que regarla, abonarla, buscar el lugar que más le convenga y… esperar.

La escritura forma parte de nuestra vida. Aprendemos a escribir conforme aprendemos a vivir. Eso no significa que tengamos que esperar a la ancianidad para ponernos manos a la obra. Lo que quiero decir es que este es un proceso largo, de mejora continua, en el que no hay que tener prisa. Y si nos adelantamos, lo más seguro es que nos topemos contra la decepción.

Nadie soñaría con ganar unas olimpiadas sin entrenamiento, ni tampoco con hacerlo tras solo un par de semanas de preparación. Sin embargo, algunos quieren escribir una obra maestra a la primera de cambio, o se frustran cuando no consiguen que se publique lo primero que han escrito.

Por supuesto que hay casos sorprendentes, en los que la opera prima de un autor es una auténtica maravilla. Pero, por un lado, que sea su primera novela no significa que no haya dedicado mucho tiempo a preparar ese trabajo. Y, por otro, estamos hablando de excepciones. Si eres una de ellas, adelante. Si no es así… Mucho ánimo y sigue trabajando. Y no pares hasta sacar de ti tu mejor tú.

Un saludo

@M_A_JORDAN

UN GRAN PODER CONLLEVA UNA GRAN RESPONSABILIDAD

Resultado de imagen de caramelo¿Qué opinarías de una persona que repartiera caramelos tóxicos en la puerta de un colegio? ¿Y qué le dirías si argumentara que él no obliga a nadie a comer sus caramelos, que además son muy sabrosos y tienen un envoltorio muy atractivo?

Aunque todo eso fuera cierto, no atenuaría la culpa de una persona que pusiera en peligro la salud de unos niños, que en su mayor parte no tienen ni la experiencia, ni la madurez, ni la capacidad de discernimiento necesarias para poder evitar ese peligro. ¿Culparíamos a un niño por comerse una golosina de lo más apetitosa? Yo no lo haría. En mi opinión, la responsabilidad debería recaer sobre la persona que creó ese veneno (por muy sabroso y atractivo que sea), y sobre los padres si no han tratado de prevenir esa situación educando a su hijo y velando por su entorno, en la medida de lo posible.

Resultado de imagen de enfermedades psiquiátricasHace unos días, vi unas viñetas en las que se planteaba qué ocurriría si tratáramos las enfermedades físicas como las psíquicas. Se veía a un hombre sin brazos al que otro le decía: “vamos, seguro que puedes coger la caja, solo tienes que animarte y dejar de darle vueltas a ese asunto”. Y otras situaciones por el estilo. Es el problema de lo que no se ve, podemos pensar que no existe.

Imagen relacionadaEs buenísimo que los niños y los jóvenes lean. Como escritor de literatura juvenil soy una parte muy interesada en que esto ocurra 🙂 . Pero, del mismo modo que no todo lo que se puede ingerir debe ser ingerido, no todo lo que se puede leer merece ser leído. Un libro puede ser un gran amigo o una malísima influencia. Es tarea de los padres y de los educadores velar para que los menores tengan acceso a historias que les entretengan y colaboren en su recto crecimiento; y evitar aquellas lecturas que pueden resultar perjudiciales para ellos. Esto supone mucho trabajo, sobre todo si los niños son grandes lectores, pero, del mismo modo que no dejaríamos a un menor en compañía de una persona de dudosa moralidad, tampoco podemos permitir que un libro, por muy vistoso y divertido que sea, introduzca en su cabeza ideas y comportamientos perniciosos. Que no lo veamos no significa que no exista.

¿Y qué decir de esos escritores (y sus respectivas editoriales) que lanzan al público infantil y juvenil ese tipo de libros? Seguramente, lo hacen porque ellos no las perciben como dañinas. Lo único que buscan es contar unas historias divertidas, atrapar a ese público tan difícil y engancharlo con sucesos y escenas disparatadas, cómicas o sorprendentes. Esos fines son fantásticos, pero no vale cualquier medio y menos aún cuando el destinatario no está preparado para diferenciar lo bueno de lo malo, lo que le hará feliz de lo que le conducirá a una vida insatisfecha, lo que le mejora como persona y lo que le lleva a degradarse.

Resultado de imagen de cebo anzueloEn realidad, todo esto no es más que una consecuencia lógica de la sociedad en la que vivimos que tiene sus puntos fuertes y débiles, como siempre ha ocurrido. Potenciamos el éxito fácil, la vida sin complicaciones, la diversión por encima del esfuerzo, el goce momentáneo, inconsciente e irresponsable. Y, por lo tanto, no es extraño que ocurra lo mismo en la literatura. Algunos autores ponen el número de ventas por encima de la calidad literaria y, en consecuencia, usan aquellos recursos que les pueden proporcionar ese éxito. Apelan a lo más básico del ser humano para captar su atención. Es lo mismo que hacen algunas campañas publicitarias, y no pocas películas… El problema es que en vez de rebelarnos contra aquellos que nos degradan así, les seguimos el juego. Pero, si eso es siempre condenable, en el caso de los trabajos dirigidos a niños y jóvenes me parece aún más grave.

Como escritores de literatura juvenil, tenemos una responsabilidad. Independientemente del tipo de historia que queramos contar, de nuestro estilo literario, de nuestros gustos y circunstancias personales, debemos tener en cuenta que nuestro público, en ocasiones, no está preparado para leer con espíritu crítico nuestros trabajos. No se pararán a analizar actitudes, y muchas veces tomarán por bueno lo que nosotros les digamos que es así. Por eso deberemos velar para que nuestros escritos no perjudiquen a nuestros lectores. Bueno, esto como mínimo, aunque lo ideal sería que nuestras obras les ayudaran a ser mejores personas.

Pero de eso ya hablaremos en la próxima entrada.

Un saludo

@M_A_JORDAN