¿SIGUES EN CASA? SIGUE ESCRIBIENDO

Hola.

En la entrada anterior os proponía un ejercicio de escritura para estos días de confinamiento. En primer lugar, quiero dar las gracias a aquellas personas que han compartido con nosotros sus escritos, tanto en los comentarios del blog, como a través de las redes sociales.

Tal y como prometí, yo también compartiré un texto inspirado en la foto del otro día. Pero, antes de eso, os propongo otro ejercicio:

CUENTA LOS PENSAMIENTOS DE UNO DE ESTOS PERSONAJES

(PUEDES HACERLO EN PRIMERA PERSONA O CON UN NARRADOR EXTERNO)

 

Y, ahora, os pongo aquí mi humilde contribución 🙂

De pie, en silencio, escuchando, sintiéndome como un avión que encara la pista, a punto de despegar. Ojalá pudiera volar tras mis sueños y seguir el surco del sol en el lago hasta colarme por una rendija del horizonte.

Las tablas crujen bajo mis pies, quejumbrosas, como un anciano que camina lentamente con las manos en la espalda, mientras musita una letanía de lamentos que ya nadie escucha.

Mis pasos me acercan a ese recuerdo, al que siempre me hace volver. Casi puedo tocarme, tocarte. Escuchar esa risa cristalina, más fresca que el agua que zarandea el embarcadero.

Alzo la vista y despido al último rayo de sol, antes de que se zambulla en la distancia. La brisa se enfría. Me doy la vuelta y decido marcharme.

Sé que volveré mañana. Y pasado. Y al otro. Y sé que más pronto que tarde, mis sueños serán recuerdos y tú y yo volaremos juntos.

¿NO PUEDE SALIR DE CASA? ESCRIBE

Hola a todo el mundo.

Supongo que la mayoría lleváis unos días sin apenas salir de casa, ¿verdad? Y no sabemos cuánto tiempo seguiremos así. Bueno, pues ya que esta es la situación, ¿qué tal si aprovechamos para escribir un poco?

Por circunstancias de la vida, llevo varios meses sin poder dedicar tiempo a la escritura creativa. Pero, mira tú por dónde, ahora se ha presentado una ocasión perfecta para desentumecer los dedos y activar la imaginación. Durante los próximos días, iré publicando entradas con algunos escritos breves de diverso tipo. Estoy un poco desentrenado, así que os pido comprensión 😉

Y, desde aquí, os invito a hacer lo mismo. De hecho, en cada entrada sugeriré un ejercicio de escritura, que yo también haré. En la siguiente entrada publicaré lo que he escrito y, en los comentarios, o en las redes sociales, podéis añadir vuestros textos. No es ningún concurso. Hay que no hay puntuaciones ni premios; solo ganas de disfrutar escribiendo.

¿Os parece bien? Pues, vamos allá.

Ejercicio 1

Fíjate bien en la foto que te ofrezco a continuación y escribe un breve texto inspirándote en ella. Puede ser una descripción, unos pensamientos, o una escena que tiene lugar ahí. Lo que quieras 😉

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ME HE DADO CUENTA

Hola a todos.

Hoy tengo el placer de presentaros a una escritora Uruguaya que acaba de publicar un nuevo trabajo 🙂

Su nombre es Giovanna Gil y esta es su presentación:

” Comencé a escribir a mis 22 años, junto con la pintura fueron mi desahogo a situaciones en las que estaba viviendo y me hicieron cambiar mi actitud, mi forma de ver las cosas, las personas y la vida; fui unos meses al psicólogo y me di cuenta que no estaba cómoda hablándole a un “extraño” lo cual agarre el camino de la palabras escritas, hoy en día amo escribir para todos, me gusta que cuando leen mis letras se sientan identificados, y puedan decir a mí me pasa eso, a mi madre, a mi hermana…

Escribo en general, no para alguien en especial, día a día con situaciones que uno vive se le van armando ideas de lo cotidiano. No tengo días malos ni buenos para escribir, escribo a diario y de todo lo que escribo hago selecciones, actualmente escribir es muy importante en mi vida”

Actualmente tiene publicados dos libros, “Historias de una loca más” y “Me he dado cuenta”. Os pongo un ejemplo cada uno:

HISTORIAS DE UNA LOCA MÁS edición 2016 : NO TE CALLES

No te calles un Te quiero, no te calles un Te amo, no te calles un Te extraño, no te calles un Te adoro, no te calles un Te necesito, no te calles un Me haces falta, ni te calles un Te quiero a mi lado. No te guardes un abrazo, no te guardes lo sentimientos, no te guardes los momentos, no te guardes el corazón. No temas pedir perdón, no temas decir lo que se siente, no temas hablar con el corazón, no temas ser tú, no temas creer en algo, no temas que pueden llegar a pensar. No detengas una carcajada, no detengas la marcha. No pierdas la oportunidad de demostrar tu cariño, tu amor, tú dulzura, tu ternura. No olvides que la vida en la que estamos es una, no olvides que cada día se cierra un capítulo, no olvides llorar solo cuando estás mal, sino también llorar de felicidad, no olvides que te quieren, no olvides que no estás solo, no olvides que hay mucha gente que te espera, no olvides que eres especial, no olvides que siempre hay un lugar, no olvides que esta vida es única, no olvides que los momentos son nuestro sentido de la vida.

ME HE DADO CUENTA edición 2018: NOCHES QUE NO CONOCES

Sé que hay noches que no me reconoces

prioridad es no lastimarte

fantasmas envuelven la mente

el diablo aparece en la noche

lo borraré de la mente lo prometo.

 

Nadie entenderá la tormenta.

Nadie podrá calmar el huracán.

Solo quienes lo están viviendo.

Los demonios siguen ahí esperando víctima.

No permitas que nos atormenten

o que me atormente.

 

Has alejar este oscuro día que ha tocado.

Hoy necesito de ti

tan solo de ti.


Y aquí tenéis sus páginas de Facebook para que podáis conocerla mejor e incluso contactar con ella.

Desde aquí, un abrazo muy fuerte para Giovanna y mucha suerte con tus escritos.

NO BASTA CON ESCRIBIR…

Hace unas semanas decidí subsanar algunas carencias de mi cultura literaria, y para ello, elaboré una lista con algunos títulos de obras clásicas que aún no he leído. No voy a aburriros con largas reflexiones sobre la necesidad de leer a los grandes maestros del pasado. Por supuesto que opino que hay que hacerlo, pero que cada uno aborde esa tarea como mejor le parezca.

Entre los libros que componían ese listado se encontraba “El sí de las niñas”, de Leandro Fernández de Moratín. Y resulta que en la edición que encontré en la Biblioteca de Humanidades de la UV (Fechada en 1956, nada menos) también se recoge otra obra de este autor, titulada “La comedia nueva o El café”. Desde siempre me ha gustado el teatro y, además, ambas obras son muy breves, así que nada más terminar la primera, leí la segunda, en la que se cuenta la experiencia bastante traumática de un autor novel que, animado por un “amigo” bastante pedante y adulador, piensa haber escrito una pieza magistral y ya se ve a sí mismo disfrutando de la gloria y la riqueza al convertirse en uno de los grandes dramaturgos del momento.

Desde el principio, se muestra también la actitud crítica de un entendido del teatro, que se queja de la mala calidad de las obras que se representan en esos días y que, con solo escuchar algunos versos de la obra de este autor principiante, ya le vaticina un estruendoso fracaso debido al poco valor literario de su escrito. Sin embargo, el resto de la concurrencia le lleva la contraria a la vez que alaban el trabajo de este intrépido autor, que ha invertido una gran suma en la impresión de su obra.

Tal y como presagiaba el crítico caballero, la representación es un desastre, el público se marcha enojado y apenas se venden unos pocos ejemplares del texto impreso. Ante esta debacle, los que antes adulaban al escritor le echan ahora en cara su falta de talento y le dejan solo, mientras que el pobre hombre se pregunta cómo es posible que todo haya salido tan mal. Y es entonces, cuando ese caballero, adusto y malhumorado, pero, a la vez, hombre culto y de buen corazón, expresa el siguiente razonamiento:

No quiero dejarle, me da compasión…. Y, sobre todo, es demasiada necedad, después de lo que ha sucedido, que todavía esté creyendo el señor que su obra es buena. ¿Por qué ha de serlo? ¿Qué motivos tiene usted para acertar? ¿Qué ha estudiado usted? ¿Quién le ha enseñado el arte? ¿Qué modelos se ha propuesto usted para la imitación? ¿No ve usted que en todas las facultades hay un método de enseñanza y unas reglas que seguir y observar; que a ellas debe acompañar una aplicación constante y laboriosa, y que sin estas circunstancias, unidas al talento, nunca se formarán grandes profesores, porque nadie sabe sin aprender? Pues ¿por dónde usted, que carece de tales requisitos, presume que habrá podido hacer algo bueno? ¿Qué, no hay más sino meterse a escribir, a salga lo que salga, y en ocho días zurcir un embrollo, ponerlo en malos versos, darle al teatro y ya soy autor? ¿Qué, no hay más que escribir comedias? Si han de ser como la de usted o como las demás que se le parecen, poco talento, poco estudio y poco tiempo son necesarios; pero si han de ser buenas (créame usted) se necesita toda la vida de un hombre, un ingenio muy sobresaliente, un estudio infatigable, observación continua, sensibilidad, juicio exquisito, y todavía no hay seguridad de llegar a la perfección.

Reconozco que estas palabras me han golpeado cuando las he leído y, de inmediato, he decidido compartirlas con todos los que visitáis este espacio, en el que se da voz a gente a la que le gusta escribir y se ofrecen experiencias propias y ajenas de la labor creativa.

Todo lo bueno cuesta y nada que valga la pena se obtiene sin esfuerzo. El orden y la constancia son dos ingredientes de la “fórmula secreta” del éxito. Esta ha sido siempre mi opinión y los años no han hecho más que confirmarla. Hace tiempo escuché una entrevista a un empresario del mundo de la animación y los videojuegos en la que decía que todo lo que él había logrado en su vida había sido a través del esfuerzo. Y por eso animaba a convertir la afición de cada uno en su trabajo para de ese modo poder triunfar. ¿Por qué? Porque cuando hacemos lo que nos gusta, no nos importa esforzarnos, o al menos no nos importa tanto. El “sufrimiento”, el cansancio, la superación que nos exige esa tarea es parte de la diversión. Es lo que ocurre en el deporte, en las artes y en cualquier disciplina. Si logramos poner esa pasión y esas ganas en nuestro trabajo, seguro que tendremos éxito.

Pero, ¿qué decir de aquellos que quieren triunfar en algo sin poner los medios para lograrlo? Es comprensible. Se trata de una tentación común, y más en esta cultura del éxito rápido y sin esfuerzo. “Poco trabajo, mucho dinero”, decía Ella Baila Sola en una de sus canciones. ¿Es imposible lograrlo? Depende de lo que entiendas por triunfar, por tener éxito. Si se trata de hacerse famoso o millonario, no es fácil, pero tampoco imposible. Ahora bien, si lo que quieres es hacer algo que valga la pena, sentir la satisfacción del trabajo bien hecho, aportar un poco de belleza a este mundo o sentido a la vida de otras personas… Entonces, la cosa se pone complicada.

Ahora mismo, todos podemos ser “escritores”. Basta con ponerse delante del ordenador y teclear un rato, como estoy haciendo yo ahora mismo. Después, lo colgamos en un blog, en una plataforma online, o la autopublicamos con cualquier editorial de ese sector y… ¡Ya soy escritor! ¿Seguro? Puede que hayas escrito algo, pero eso no te convierte en escritor. Al menos en lo que solemos entender cuando utilizamos ese término, ya sea en masculino o femenino.

Yo no soy nadie para juzgar a otras personas, y mucho menos pretendo desanimar a aquellos que se están adentrando por el camino de la escritura. Al revés, si creé este blog y lo mantengo, si imparto talleres y sesiones sobre la labor creativa, si dedico todo el tiempo que puedo a charlar con jóvenes y no tan jóvenes que sueñan con publicar su primera obra, es porque pienso que la escritura es un camino maravilloso que nos ayuda a mejorar y a ser más felices, y se lo recomiendo a todo aquel que sienta la más mínima inclinación por este arte.

Pero, por eso mismo, porque siento un profundo respeto por la escritura y por la labor de todos los que nos dedicamos a ella, pienso que es necesario que recordemos que para hacerlo bien tenemos que formarnos, esforzarnos y exprimir todo el talento que Dios nos haya dado. Y esto no durante un tiempo, sino toda la vida. Aprendemos cada día, con cada escrito, con cada opinión que recibimos. Nunca alcanzaremos la perfección. Pero si ponemos todo lo que está a nuestro alcance para avanzar, podremos sentirnos orgullosos de nuestro trabajo, aunque nunca escribamos un best-seller, aunque no nos pidan autógrafos por la calle, aunque ninguna editorial de renombre se fije en nosotros, aunque no seamos ni guapos, ni ricos, ni buenos jugadores 😉

¿Quieres ser escritor? ¿Quieres ser escritora? ¿Sí? ¡Perfecto! Orden, constancia y prohibido desanimarse. La escritura siempre tiene premio, pero no el que muchos se creen. Para comprenderlo hay que vivirlo 🙂

 

 

DÍA A DÍA

¡Hola!

Hoy tengo el honor de presentaros a una nueva colaboradora que ha tenido la amabilidad de enviarme uno de sus escritos. Y, como la protagonista de esta entrada es ella, me callo y os dejo con las palabras de Delia.

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Resultado de imagen de cielo gris
(L)os días en que no existe él sol y (U)n cielo gris (N)os cubre él corazón y (E)l alma (S)e esconde tras una triste mirada.
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(M)uchas veces me he imaginado que había pasado (A)antes de ti, ahora me (R)io y pienso lo (T)onta que fui, (E)estaba pérdida y por fin te (S)enti
Resultado de imagen de chica melancolica
(M)is miedos siempre serán y han sido (I)nternos, pero también (E)ternos, mientras él elefante tiene miedo al (R)aton, todas mis pesadillas son (C)ontigo, o sin ti, a veces (O)igo tu nombre pero ya no (L)o escucho con una sonrisa (E)n la boca, ahora dilo lo recuerdo con buen (S)abor.
Resultado de imagen de playa melancolía
(J)óxidos meses de verano, de (U)n verano, de ese verano en (E)l que te conocí, en él que te (V)i en la playa jugando con la arena y (E)l sol se reflejaba en tu piel morena (S)ubiendo por tu melena.
Resultado de imagen de noche estrellada
(V)oy o vienes a verme, (I)intento convencerte de (E)se futuro que podemos soñar juntos (R)iendo a escondidas y disfrutando las (N)oches (E)strelladas entre (S)usurros.
Resultado de imagen de mirada
(S)oy una chica sería, pero no tanto como las de (A)antes, soy una chica buena, pero no tan (B)uena como las de (A)antes. (D)oy las gracias por todo, a veces con palabras, (O)tras veces, con miradas.
Imagen relacionada
(D)amos las gracias por encontrarnos (O) también podemos quedarnos callados aunque (M)ejor disfrutarnos. (I)insinuando al mundo que lo (N)uestro no es por (G)usto, que para gusto esta tu (O)lor.
¡¡Muchas gracias a Delia por su colaboración y muy feliz semana a todos!!

LAS DESCRIPCIONES SON UN ROLLO

No lo digo yo, lo dicen muchos lectores, sobre todo los jóvenes aunque no solo ellos.

¿Cuántas personas habrán abandonado la lectura de una novela -o se habrán planteado abandonarla- cansadas de arrastrarse por largos, tediosos e inútiles pasajes descriptivos? No tengo ni idea, pero seguro que más de uno… y más de mil 😉

Antes de que alguien abandone la lectura de esta entrada indignado por la falta de sensibilidad de un servidor, dejaré claro que yo he disfrutado con muchas descripciones de los grandes autores. Aún recuerdo un pasaje de “La sombra del ciprés es alargada” en el que Don Miguel Delibes describía cómo el protagonista caminaba junto al mar… Casi podías escuchar el rumor de las olas y sentir el salitre pegándose a tu piel. Pero, obviamente, no me refiero a esas descripciones cuando digo que algunos escritores parecen determinados a aburrir a su audiencia a fuerza de brochazos innecesarios y manidos.

Las descripciones son imprescindibles en ocasiones, si queremos que nuestros lectores comprendan lo que les estamos contando. En ese caso, se trata de “necesidades del guión” y debe primar el sentido práctico, a la vez que la calidad literaria, claro. También hay momentos en los que el autor quiere romper el ritmo introduciendo un momento de pausa, que propicie un contraste con lo anteriormente contado o lo que vendrá a continuación. Es un buen recurso y puede funcionar correctamente… Siempre que la pausa no sea tan profunda y dilatada que conduzca al sueño. Y, por último, habrá quien decida introducir una descripción detallada y profusa por el simple gusto de recrearse y mostrar sus dotes pictóricas… Bueno, al fin y al cabo es tu libro, así que tú mandas. Pero… atente a las consecuencias.

Al describir nos enfrentamos a varios riesgos:

-Cansar al lector.

-Caer en repeticiones y lugares comunes.

-Mostrar nuestras carencias más que nuestras virtudes.

-Desviar la atención del público y perder su interés.

Para evitar caer en estos errores, mis consejos son los siguientes:

-Describe solo cuando sea necesario y lo que sea necesario.

-Recuerda cuál es la finalidad de esa descripción y trata de dosificarla. Es mejor ir poco a poco, alternando la parte descriptiva con la narrativa, que extenderse en párrafos inacabables e incomprensibles.

-Si quieres lucirte y deleitar a tu audiencia, deberás aportar un enfoque enriquecido con tus experiencias y con las luces de tu imaginación. Y no solo eso, tendrás que escoger las palabras precisas, la perspectiva adecuada, el ritmo apropiado, etc. Describir es como pintar un cuadro; no basta con que se parezca al original (para eso haz una foto), tiene que captar la atención, despertar la curiosidad, educar la mirada y deleitar al intelecto. Aprende a mirar y después transmite tus emociones. Carga tus palabras no solo de sentido, sino también de sentimientos. Guía a tus lectores por ese espacio y cautiva su atención con tus indicaciones.

¿Y cómo se logra todo eso? Pues como casi todo; practicando, equivocándote y corrigiendo tus errores con la ayuda de alguien.

Si quieres, puedes empezar ahora mismo. Vamos a hablar del otoño, ¿te apetece? Aquí tienes unas cuantas fotos. Escribe lo que te sugieran, introdúcete en estos paisajes y cuéntanos lo que ves y lo que sientes (tú o un personaje).

Estaré encantado de publicar vuestras ideas en una próxima entrada si me las enviáis por e-mail o las dejáis en los comentarios.

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Resultado de imagen de OTOÑO

 

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¡Madre mía! Con estos paisajes tan evocadores me están entrando ganas de dejar esta entrada y empezar a describir ahora mismo 😉

Un saludo

 

NADIE DA LO QUE NO TIENE

Hola a todos.

Hoy voy a compartir con vosotros una reflexión breve y sencilla, pero que creo que es importante tener en cuenta a la hora de escribir cualquier tipo de texto.

Como se suele decir, nadie da lo que no tiene… O como dirían en mi tierra “Ande no hay, no hay” 😛

Imagen relacionadaA todos (o a la mayoría) nos gustan las historias que despiertan nuestras emociones, ya sean alegres o tristes. Una joven lectora que estaba entusiasmada con un libro que acababa de terminar resumió su impresión sobre la obra con las siguientes palabras: “Me ha encantado… ¡He llorado tres veces!”. Como autor, reconozco que me agradan especialmente los comentarios de bloggers u otros lectores en los que expresan sus sentimientos al leer mis novelas. Y unas cuantas lágrimas son un gran premio 😉

¿Por qué? Sencillo, cuando alguien “siente” con nuestras novelas significa que ha entrado en la historia, se ha identificado con los personajes, se ha olvidado de que es tan solo una invención de alguien. Ese lector convierte esas palabras en vida, en sentimientos… Y ese es un gran tributo al creador de esos momentos.

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Ahora bien, ¿cómo se consigue que la gente sienta con nuestras creaciones? No creo que haya una técnica. Es cuestión de conectar sus emociones con las nuestras. Si queremos que ellos lloren, primero tendremos que llorar nosotros. Quizá no en un sentido literal, pero casi. Yo no puedo escribir una escena emotiva mientras estoy charlando con unos amigos, escuchando música alegre o tecleando de forma automática.

Si siempre es importante centrarse mientras escribes, con mucha más razón tienes que hacerlo en esos momentos de especial carga emocional. Primero tendrás que ver la escena, escuchar los diálogos, sentir con los personajes y, después (o a la vez) contarlo. Pero tienes que ser uno más de esa escena, compartir ese momento, ser un testigo que introduce al lector y le hace llegar esa corriente de sentimientos con fidelidad.

Podría decirlo más veces y de otras maneras, pero yo creo que no hace falta, ¿verdad?

Así que aquí tenéis otra razón para amar la escritura 🙂

Un saludo