NADIE DA LO QUE NO TIENE

Hola a todos.

Hoy voy a compartir con vosotros una reflexión breve y sencilla, pero que creo que es importante tener en cuenta a la hora de escribir cualquier tipo de texto.

Como se suele decir, nadie da lo que no tiene… O como dirían en mi tierra “Ande no hay, no hay” 😛

Imagen relacionadaA todos (o a la mayoría) nos gustan las historias que despiertan nuestras emociones, ya sean alegres o tristes. Una joven lectora que estaba entusiasmada con un libro que acababa de terminar resumió su impresión sobre la obra con las siguientes palabras: “Me ha encantado… ¡He llorado tres veces!”. Como autor, reconozco que me agradan especialmente los comentarios de bloggers u otros lectores en los que expresan sus sentimientos al leer mis novelas. Y unas cuantas lágrimas son un gran premio 😉

¿Por qué? Sencillo, cuando alguien “siente” con nuestras novelas significa que ha entrado en la historia, se ha identificado con los personajes, se ha olvidado de que es tan solo una invención de alguien. Ese lector convierte esas palabras en vida, en sentimientos… Y ese es un gran tributo al creador de esos momentos.

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Ahora bien, ¿cómo se consigue que la gente sienta con nuestras creaciones? No creo que haya una técnica. Es cuestión de conectar sus emociones con las nuestras. Si queremos que ellos lloren, primero tendremos que llorar nosotros. Quizá no en un sentido literal, pero casi. Yo no puedo escribir una escena emotiva mientras estoy charlando con unos amigos, escuchando música alegre o tecleando de forma automática.

Si siempre es importante centrarse mientras escribes, con mucha más razón tienes que hacerlo en esos momentos de especial carga emocional. Primero tendrás que ver la escena, escuchar los diálogos, sentir con los personajes y, después (o a la vez) contarlo. Pero tienes que ser uno más de esa escena, compartir ese momento, ser un testigo que introduce al lector y le hace llegar esa corriente de sentimientos con fidelidad.

Podría decirlo más veces y de otras maneras, pero yo creo que no hace falta, ¿verdad?

Así que aquí tenéis otra razón para amar la escritura 🙂

Un saludo

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PALABRAS QUE EMOCIONAN

Hola a todos.

Una imagen vale más que mil palabras… Depende de la imagen, depende de las palabras, ¿no crees? 😉 Aunque, en general, es más sencillo transmitir cierta información o causar distintos efectos con la ayuda de efectos visuales.

¿Se puede sorprender con palabras? ¿Se puede asustar? ¿Es posible crear tensión? Por supuesto. ¿Podemos alterar las emociones de nuestros lectores con nuestras palabras? Claro que sí. ¿Es fácil? No siempre. Depende de la emoción, depende de los lectores.

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Es fácil provocar la risa. Basta un juego de palabras acertado, una ironía ocurrente, una imagen chocante…

También es sencillo causar cierto asco o repulsión. Con solo describir algo desagradable, lograrás ese efecto.

Ahora bien, para causar temor, tristeza o gozo, ya hay que esforzarse más. ¿Por qué? Muy sencillo. La risa y el asco son reacciones inmediatas, mientras que las otras son el fruto de un proceso.

¿Cuál es el secreto para que nuestras palabras se cuelen en el alma de nuestros lectores y susciten en ellos las emociones deseadas? La autenticidad. Si quieres que tus palabras lleguen al corazón, deben salir del corazón.

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Piensa en tu día a día. ¿Quiénes son las personas que te transmiten entusiasmo, ilusión, melancolía…? Las que lo sienten, no las que lo simulan. Pues si quieres que tus lectores vivan tus historias y sientan junto a los personajes, tendrás que esforzarte para que esos personajes sean de “carne y hueso” y lo que ahí se narre sea “vida”.

Los escritores no hemos vivido todo lo que contamos, pero sí que hemos sentido muchas de las emociones que luego hemos plasmado ahí. Nos alegramos con las alegrías de nuestros protagonistas y lloramos con sus penas, aunque no siempre broten las lágrimas. Sentimos sus dudas, su ilusión, su miedo… Y cuando no es así, se nota. Los lectores pueden notarlo.

Es más difícil emocionar con un libro que con una película. No tenemos la música sentimental, ni los ojos húmedos de una niña huérfana en primer plano. Pero, precisamente por eso, cuando lo logramos el éxito y la satisfacción son mayores.

¿Quieres que tus libros tengan alma? Vuelca la tuya en sus páginas.

Un saludo

@M_A_JORDAN