NUEVA COLABORACIÓN

Hola a todos.

Hace tiempo que no publico ningún escrito de colaboradores del blog, así que me alegro de poder ofreceros hoy unas palabras de Brenda Cáceres, que aparece por primera vez en este espacio y a la que desde aquí le agradezco su trabajo y le deseo mucha suerte en el camino de la escritura.

Como es un texto un poquito largo, os pongo aquí el inicio. Para seguir leyendo, solo tenéis que pinchar en el enlace que encontraréis al final.

 

Hace un tanto perdí a alguien y no por una ruptura amorosa o por el fin de una amistad. Hace un tanto perdí a alguien porque una mañana tal vez Dios, tal vez la vida o no sé a qué o a quién responsabilizar por su muerte, así lo decidió.

Cuando pierdes a alguien así, comienzas a ver el dolor de otra manera. Recuerdo alguna vez haber perdido a alguien y llorar hasta más no poder durante varios días, luego superarlo y luego reírme mientras me sentía ridícula por haber llorado tanto, pero cuando alguien muere ya no es más así; en ese caso, puedes llorar todo lo que quieras y creer haberlo superado pero nada va a cambiar el hecho de que ya no esté con vida, no poder volverlo a ver y esa es la peor parte del dolor.

Esta no es la típica historia de arrepentimiento por no querer o aprovechar al máximo a la persona cuando está con vida y lamentarte cuando fallece. No me arrepiento de nada porque lo amé con locura y estoy segura que él a mí, su amor era puro y real, los momentos juntos fueron más que suficientes para crear el lazo que teníamos…

Para acceder al texto completo pincha AQUÍ

Muchas gracias a Brenda por su colaboración.

Un saludo

@M_A_JORDAN

DEBAJO DE MI CAMA

Hola a todos.

Hoy quiero ofreceros uno de los relatos de una joven escritora a la que tengo mucho cariño y con la que, por fin, pude coincidir, aunque tan solo unos segundos 😦 , durante mi reciente estancia en Sevilla.

A mí me ha encantado, sobre todo el final 😉 . Espero que a vosotros también os guste.

DEBAJO DE MI CAMA

Todo empezó un día de colegio normal, en el que ya una vez dispuesta a comenzar con mis tareas escolares, uno de los folios que había colocados sobre mi mesa de estudio planeó a cámara lenta hasta terminar aterrizando bajo mi cama.

Mira que no hay sitio en mi habitación, que tiene  que caerse debajo de la cama ¿Será posible?

Cansada, me levanto mientras suspiro frustrada, no quiero distracciones.

No tengo otro remedio que recogerlo para seguir con las tareas. Al agacharme e introducirme por completo bajo el mueble, y una vez con el dichoso folio en mi poder, mi cabeza choca con la cama.

Lo sé… soy muy torpe pero, ¿a quién no le ha pasado eso nunca?

De repente miles de recuerdos vienen a mí, como la cantidad de veces que jugando al escondite usaba mi cama como guarida para permanecer quieta hasta  oír “¡por mí y por todos mis compañeros!

En los innumerables berrinches infantiles que terminaban siempre con un “¡vete a tu cuarto castigada!” Camuflarme bajo la sábana o meterme bajo la cama era lo que más me gustaba.

Sonrío al recordar también las veces en las que ante un ataque de pereza la ropa sucia iba a parar a ese remoto lugar, donde solo las pelusas le hacían compañía. Y ese momento en el que nuestra traicionera imaginación de inocente y curioso infante afirmaba con toda seguridad que los monstros y las malas criaturas, allí presentes, nos asustarían mientras dormíamos.

Una vez el dolor del golpe cesa salgo sonriente de debajo de la cama dispuesta a escribir lo que me ha pasado, hasta que llego a la conclusión de que definitivamente soy demasiado despistada.

Después de tantos recuerdos…

He vuelto a olvidar el folio bajo la cama.

DC

¡MUCHAS GRACIAS, MARIOLA, POR COMPARTIR CON NOSOTROS TU RELATO!

Un saludo

@M_A_JORDAN

AMNESIA

Después de la entrada 100, la 101 🙂 Y así hasta… Ya se verá 😉

Hoy quiero darle la bienvenida a esta página a una nueva colaboradora. Se llama Mariola, vive en Sevilla y ha tenido la amabilidad de compartir con nosotros sus escritos. Esta va a ser su primera aportación, pero no dudo de que habrá muchas más entradas suyas en los próximos meses.

Y, como esta entrada es suya y no mía, me callo y os dejo con:

AMNESIA

Consigo distinguir tu figura a unos metros de mí. Acelero el paso para alcanzarte. Tengo ganas de charlar contigo. Me coloco a tu lado y, sin temer tu reacción, te saludo:

– Hola.

Tú me escaneas unos instantes.

– ¿Nos conocemos? –me preguntas, arrancándome hasta el último ápice de seguridad.

1227749509852_fTe miro a los ojos y veo en ellos aquel día en el parque, cuando éramos un par de inocentes críos, aquel otro en el que nos fuimos de acampada con tus padres, aquel en el que representamos nuestra futura boda, disfrazados de novios, o aquel en el que te enfadaste conmigo por no ir a tu fiesta por tu decimoquinto cumpleaños, por más que supieras que un mes antes mi padre había fallecido y mi madre me necesitaba junto a ella.

Recuerdo nuestro primer beso, nuestra primera discusión, todas aquellas palabras en las que me prometías estar siempre junto a mí.

Nunca llegué a imaginarme que, después de tantos momentos juntos, ibas a despacharme con un “¿te conozco?”.

¿Qué fue de tus promesas? Tú sigue siendo aquel que fue mi mejor amigo y mi primer amor. Pero me has olvidado.

¿Has caído bajo los síntomas de la amnesia? ¿Estás más bebido de la cuenta? Me cuesta aceptar que hayas puesto tanto empeño que, finalmente, hayas conseguido olvidarme.

Yo nunca lo haré.

mujer-decepcionada

Muchas gracia a Mariola por su colaboración.

Un saludo

@M_A_JORDAN

EL CALLADO Y SUS PALABRAS

Hola a todos.

Hoy le cedo la palabra a uno de los blogs colaboradores, en concreto, al que más recientemente ha tenido la amabilidad de unirse a esta página. Se trata de “los cuentos de Sidney“, un espacio en el que podréis encontrar reflexiones, relatos, reseñas y, en general, mucho amor por los libros. Os animo a pasaros por allí y conocer a su administradora

doll_ultra_vintage_by_malee1d-d6glwkt

La reflexión que podéis encontrar aquí mismo, me ha recordado a un diálogo de “la librería ambulante”, una novela de Christopher Morley:

-A juzgar por su manera de hablar –dije-, usted también debe ser un buen escritor.

-Los charlatanes nunca escriben. Sólo hablan y hablan.

Pero como esta no es mi entrada, sino la de Sidney, me callo y os dejo con sus pensamientos.

El callado y sus palabras

Tenemos tanto para decir y tan poco tiempo , que no sabemos cómo decir lo que queremos y de la mejor forma posible.

Generalmente quien más cosas para decir tiene es el que vive callado, y no es que se calla por elección, se calla porque hay alguien más que tiene poco para decir pero que no deja de emitir sonido tras sonido con sus cuerdas vocales. En definitiva, al callado no le importa tener que escuchar , pero no significa que le importe lo que le estás diciendo.

Dicen que el que escucha es el que aprende o el que no sabe; para mí, el que escucha es el que todavía no encontró las palabras justas para expresar lo que quiere y en el menor tiempo posible, y si lo piensan por un momento puede que tenga razón.Hay tantas palabras y significados en un diccionario que saber cada una de ellas lleva tiempo, sin embargo, una palabra precisa puede contener muchas palabras y de esa forma el callado ahorra muchos segundos, que luego se transforman en minutos, horas, días y años, y finalmente cuando ya tiene todo lo que quiere decir bien conciso y apretado es el momento de gritárselo al mundo.

Cuando su boca se abre y sus cuerdas bocales comienzan a emitir sonido, su lengua y labios empiezan a modular letras, palabras y de repente todos a su lado se quedan asombrados, perplejos de lo que dice y sobre todo de su tono y lo alto que lo grita. Una vez termina, el callado se vuelve a callar y se prepara para escuchar, porque eso es lo que hace el callado. La única diferencia ahora, es que ya dijo todo lo que quería y por lo tanto tendrá que volver a reflexionar y escuchar detenidamente al que no dice nada hasta que vuelva a encontrar las palabras adecuadas.

El que siempre habla y nunca llega a decir lo que quiere decir o no tienen nada que decir pero igualmente desperdicia aire y desperdicia palabras, se quedará mudo mientras el callado habla. Y luego de escuchar atentamente por primera vez, empezará a balbucear para tratar de decir algo, pero no llegará a nada, porque no sabe o no entiende lo que el callado dijo, porque nunca usó esas palabras y por lo tanto no conoce su significado y aunque quiera decir algo el que siempre habla no podrá decir nada.

De ésta forma el callado tendrá su merecido descanso y el que siempre habla se cansará más, porque tendrá que ir a buscar un diccionario y poner su mente a trabajar.

Muchas gracias a Sidney por su colaboración.

Un saludo

@M_A_JORDAN

PINCELES, LIENZOS Y PINTURAS

Hola a todos.

Qué bueno es sentirse un principiante. Sé que no es la primera vez que lo digo en este espacio y no se debe solo a que el tiempo no pasa en balde y uno empieza a repetirse ;), sino a que las ideas importantes hay que remarcarlas para que no se nos olviden.

Qué bueno es sentirse un principiante… Y la verdad es que así me siento yo al visitar algunos blogs y ver lo bien que escribe la gente por ahí 🙂 . Hace ya tiempo que tuve la suerte de conocer -aunque solo sea a través de internet- a una gran escritora, que, además, derrocha amabilidad en todos sus comentarios. Esta no va a ser la primera, ni la segunda, ni por supuesto la última vez que le “robe” un texto de su página para enriquecer la mía. Y ella es tan buena que no solo no se enfada sino que encima hasta me da su permiso. Eso sí, no lo dudéis, en cuanto acabéis de leer esta entrada os vais a su blog y le hacéis una visita.

Sin más preámbulos os dejo con Loretta Maio y la magia de sus pinceles:

Sobre la antigua mesa de madera desfilan nuevos y viejos pinceles que, en compañía  de pinturas acrílicas, no dejan de curiosear cada uno de mis movimientos. No compiten entre sí para llamar mi atención; mas bien se percibe entre ellos una cálida y meticulosa complicidad. No hay nadie más observándome, nadie escuchando mis pensamientos; no hay quien espante con su soplido los fantasmas de mi té caliente ni quien recoja el mechón de cabello que, intentando distraerme, cae sobre mi cara. Ni siquiera los pájaros han venido hoy a darme serenata. Sólo están aquellos que en respetuoso silencio sonríen y confían cuando dudo qué escoger: que si el escarlata o el carmín, que si el nuevo pincel de pelo blanco o el de mango largo y translúcido . Me conocen, saben que suelo hallar el equilibrio, la tonalidad más adecuada y los detalles más inadvertidos. Jamás interrumpen mi labor, no cuestionan, aunque a veces transgreden quebrando mi metódica rutina con gestos inesperados; y eso me gusta. Eso sí, no son para nada conversadores; tan sólo contemplan. De cuando en cuando me detengo, les echo una mirada y nada necesito decir; somos complementarios y juntos escribimos historias, día a día, sobre la vieja mesa de madera: trazos indefinidos, manchas y salpicaduras, derrames, explosiones…

Mientras me dejo seducir por la noche de luna creciente declaro mi retirada. Desnudo la vieja mesa y cubro nuestras historias con un mantel de lienzo blanco. Ellos descansarán, sus cerdas y pigmentos, hasta nuevo aviso. Y yo, ante el paisaje totalmente deshabitado, me hallo a mí misma con la absoluta satisfacción del deber bien cumplido. 

pinceles

 

¡Muchas gracias a Loretta por su colaboración!

Un saludo

@M_A_JORDAN

YA NO

Hola.

Han pasado casi tres semanas desde mi última entrada… Demasiado tiempo, pero hay épocas de mucho trabajo y otras de muchísimo trabajo 🙂

No voy a aburriros con excusas ni con lamentos, sobre todo porque no tengo nada de lo que lamentarme, ya que, aunque es cierto que últimamente tengo la impresión de que alguien le ha robado alguna que otra hora a los días, esto se debe a que estoy metido en varios proyectos con los que aprendo mucho y me lo paso genial.

Pero vamos a lo importante.

Esta página tiene la suerte de contar con varios blogs colaboradores. Uno de ellos tiene un nombre tan bonito como “Sueños al alba” y está administrado por una granadina encantadora llamada Alba Garzón, que ha tenido la amabilidad de compartir con nosotros el escrito con el que ha obtenido el 2º premio en las 12ª edición del concurso de cartas de amor del Canal 2.

Así que desde este espacio queremos dar la enhorabuena a Alba y desearle muchos más éxitos en el futuro.

Con vosotros:

YA NO

 El olor de tu pelo ya no es el mismo. Tu sonrisa ya no aparece cuando tus ojos me ven. Qué ha pasado con esos ojos verdes que un día me miraron, con el brillo más intenso que jamás imaginé. Esos bailes lentos, en medio de la pista, los ha apagado la luz del lugar. Aquellos besos que nos dimos bajo la luz de la luna, los has olvidado ahora que sale el sol. Las cenas en restaurantes lujosos se han convertido en cenas en las que me siento sola cuando estoy contigo. La llama de mi fuego aún tiene una pequeña chispa encendida pero la tuya… La tuya se fue apagando hasta que quedaron cenizas en tu interior.  Ya no me dices “te quiero” ni con palabras, ni con la mirada, ni con expresiones o gestos. Ya no gritamos cantando nuestra canción preferida cuando suena en la radio. Ahora gritamos, pero con peleas por razones absurdas. Siempre llegas a casa enfadado, de mal humor y lo pagas conmigo sin yo saber por qué. No me explicas nada, sólo me gritas. Llevamos seis años juntos y jamás te había visto de esa manera. ¿Te has cansado de mí? ¿Ya no sientes eso que nos unió hace tanto tiempo? Sé que cuando dices que vas a trabajar, vas a ver a otra mujer. Es muy doloroso observar cómo sales de casa para entrar en la suya. Tú crees que no me doy cuenta de nada, pero sí lo hago.

 

Antes de todo esto, no me dejabas salir con mis amigos. Pensé que eras muy protector pero no me importaba. Más tarde me prohibiste salir con mis amigas y ahora no me dejas salir de casa. Recuerdo un día en el que me enfrenté a ti. No podía dejar que controlaras mi vida o lo poco que me dejaste vivir de ella. En ese momento, te volviste loco y me pegaste en la cara. Estaba asustada, no te reconocía. No quería que me volvieses a pegar así que me quedaba en casa, como tú me obligabas, mientras salías a beber con esa mujer y tus amigos.

Cada día llegas más tarde y más borracho. Incluso, hay noches en las que no apareces y yo, a pesar de todo, no puedo dormir porque estoy preocupada por ti. A veces, cuando algo en la casa no está limpio, no te sirvo la comida como a ti te gusta o no te doy todo el cariño que te apetece en el momento, te vuelves agresivo. Siempre intento razonar las causas de las discusiones, tranquilizándote. Empiezas tú y siempre las acabo yo, pero con un nuevo moratón. Una señal de que aquel maravilloso pasado se quedó atrás, temiendo al cercano futuro. Una señal de que me utilizas y ya no me quieres. Una señal de que eres un maltratador.

 

Te escribo en este papel para que, cuando estés lúcido, te des cuenta de todo lo que he sentido y soportado, durante tanto tiempo. He derramado demasiadas lágrimas invisibles por ti. No sé si te importará, afectará o te dará lo mismo algo de todo esto, pero me da igual. Mientras tú estás ahora de fiesta con ella y, seguramente, inventándote otra nueva excusa en la que acabaremos igual que siempre, yo ya no estaré aquí. Necesito respirar y vivir muy lejos de ti. Me voy, ya no puedo más. Ya no me quedan fuerzas. Ya no te quiero. Ya no.

escribiendoUn saludo

@M_A_JORDAN

 

PERSONAS

Hola.

Hoy tengo el placer de presentaros a una nueva colaboradora de este blog para escritores principiantes… ¡Qué importante es no dejar de sentirse un “principiante”! ¿No creéis? Pero, volviendo a esta colaboradora, os diré que su nombre es Candela y que administra una página muy sugerente y atractiva titulada “el odio es para los que se aman”.

Sin títuloY de ese interesante espacio he seleccionado un escrito que os ofrezco a continuación:

Personas.

Paso todas las mañanas por la misma calle. Todas las mañanas me encuentro con la misma sonrisa saludándome y dándome los buenos días. 
Es una sonrisa apagada, de esas que se nota que han pasado por mucho y que están algo desgastadas. Y a la vez, es una de las más amables y sinceras que haya recibido nunca.
A pesar de lo cálida que es esa sonrisa, suele pasar desapercibida. Lo que es peor, muy pocas veces la he visto ser devuelta a pesar de merecerlo.
Es una sonrisa poco valorada. Y yo valoro poco a los que no saben lo que cuesta ese mismo gesto.
El hombre que las regala es un hombre mayor; no anciano, pero mayor. Siempre está situado en el mismo banco de la esquina de Correos. Lleva siempre su vieja guitarra española con él, al igual que las melodías que no se separan de sus dedos y de su voz. 
Suelo pararme siempre un rato a escucharlo tocar y cantar. Me fascina como mueve los dedos por las cuerdas de la guitarra, a una velocidad con la que yo no puedo ni soñar. Y me encanta cada uno de los acordes que hace salir de ellas, como si nunca los hubiera oído antes. 
A la vez que reparo en esos detalles, me fijo en la gente que pasa. Muy pocos prestan atención, muy pocos escuchan con el corazón. Muy pocos miran a los ojos a quienes consideran diferente. Nadie presta atención a alguien que lo ha perdido todo.
Sus canciones, de puño y letra, hablan de toda su vida, de cada una de las cosas que le hicieron sentir que estaba vivo, y de todas las cosas que le hacen sentirse triste en la actualidad. Haber perdido su casa, su familia, su trabajo, su vida, sus ilusiones…
Un viernes al salir de clase, seguía tocando en su banco. Me acerqué a él, dejando un par de monedas en su sombrero, como solía hacer. Esperé hasta que dejó de tocar, y me dispuse a decirle lo mucho que valoraba su música y sus letras, a decirle que me emocionaba cada uno de sus acordes. 
Pero se me adelantó. 
Me dijo que agradecía cada una de las veces que me paraba frente a él a escucharlo tocar, que con eso ya sentía que merecía la pena. Que se daba cuenta enseguida de cuando alguien valoraba y sentía el arte.
En ese momento creí que me echaría a llorar.
Es lo que tienen las personas que lo han perdido todo. Que te entregan cuento tienen sin siquiera darse cuenta. Que se sienten aliviados cuando alguien  tiene un gesto, por pequeño que sea con ellos.
Y me sonrió. Como siempre hacía al verme pasar. Como si de alguna forma, yo estuviera haciendo algo por él. Cuando en realidad, era él el que me inspiraba a mi.
Me sentí viva.
Y renegué de todas las personas que negaban una segunda oportunidad.
Todos deberíamos tener una

Muchas gracias a Candela por su colaboración.

Un saludo

@M_A_JORDAN