VIDAS EN TINTA Y PAPEL

Hola a todos.

Esta va a ser una entrada muy cortita. Tan solo quiero comunicaros una “oferta veraniega” que hemos lanzado hoy mismo. Durante las próximas semanas, si alguno está interesado en recibir mi última novela en versión PDF, lo único que tendrá que hacer es escribirme un mail a la dirección contacto@miguelangeljordan.com. Así de sencillo. No os pediremos que enviéis ningún código, ni número de móvil, ni nada de nada.

Así que, ya lo sabéis. Una novela a cambio de un mail 😉

Portada vtyp

 

Cada persona es un mundo. ¿Cuántas veces has escuchado esta frase o una similar? Y, sin embargo, no somos conscientes de esta realidad hasta que alguien nos muestra una parte de ese universo interior al que solo unos privilegiados tienen acceso.

Vidas en tinta y papel nos adentra en la vida de Marcos y Rocío, dos jóvenes que no son más especiales que los demás, ni menos únicos que tú y que yo. A través de sus diarios descubriremos todo un mundo de sueños, romance, ilusiones, desengaños, alegrías, dolor… Esa amalgama de sentimientos que bullen en el interior de cada persona y que solo unos pocos conocen.

LA ESQUINA DE LA VIDA

Hola de nuevo.

Seguimos con microrrelatos, pero esta vez no voy a “robárselo” a ninguno de mis colaboradores, sino que voy a rescatar uno que escribí hace años… El tiempo siempre es una buena excusa para justificar los errores 😉

Reconozco que muchas veces he intentado escribir relatos y microrrelatos, y al final casi he tirado la toalla. Es curioso, pero me resulta más sencillo escribir una novela de cientos de páginas que una breve historia de tan solo un par de folios. Cuando digo “más sencillo” no me refiero al tiempo de dedicación. Como es lógico, se tarda mucho menos en escribir un relato que una novela. Lo que quiero decir es que yo soy de los que necesitan espacio por delante para poder contar una historia como es debido. Me falta el ingenio que algunos poseen para captar una escena y plasmarla con unas pocas palabras. Pero no por eso voy a dejar de probar de vez en cuando, ¿no?

Basta de introducciones. Aquí os lo dejo:

LA ESQUINA DE LA VIDA

GENTE

Pasó a su lado sin rozarle. Golpeado por su presencia, casi se había girado para mirarla cuando recordó que él no creía en los flechazos ni en el amor a primera vista…. “¡Tonterías de románticos y bobalicones atiborrados de novelas rosas y comedias de sobremesa!” Se dijo, y continuó su camino.

Dos pasos más allá, la echaba tanto de menos que, olvidando sus principios, volvió la vista atrás y la buscó entre la multitud… Pero era tarde, ya había doblado la esquina de su vida.

Un saludo

@M_A_JORDAN

DÍA DE DESPEDIDA

Siempre es agradable dar buenas noticias y más cuando afecta a alguien cercano 🙂

Acabo de saber que el microrrelato que una de nuestras colaboradoras presentó al concurso “Otoño e Invierno” está entre los seleccionados para aparecer el un libro.

twitter

 

Y para seguir hablando de los logros de esta joven escritora, os animo a visitar el blog en el que ha ido colgando los capítulos de una novela hasta concluirla hace tan solo un par de días.

sueños al alba

 

Así que desde este espacio queremos darle a Alba la enhorabuena por partida doble, desearle mucha suerte en el futuro y que escriba mucho más 😉

Os pongo el microrrelato seleccionado:

DÍA DE DESPEDIDA

paisaje-nevado

Subiste al cielo el único día del año que nevó en la ciudad. Era invierno. Fue el día de Andalucía, el día de una despedida y la primera nevada del año. No te acordabas de tu nombre y, a veces, ni de nosotros, pero estuvimos a tu lado hasta el último respiro de tu vida. Me cogiste la mano, me sonreíste y tu luz se apagó lentamente, como el fuego de una vela consumida por el tiempo.

Un saludo

M_A_JORDAN

LA LLAVE

Hola.

A continuación os ofrezco un breve relato de uno de nuestros blogs colaboradores. Espero que os guste.

LA LLAVE

450px-Llave_bronceUn día encontré una llave en ese bolsillo olvidado de mi chaqueta. Abrí la cremallera y la vi. Brillante. Solitaria. Esperando a ser encontrada, sin hacer nada por esconderse. Ella sólo estaba ahí. Tomé la llave con cuidado, con cariño, y la devolví adonde pertenecía; la cerradura de la caja donde guardo mis anhelos. Metí la llave y la caja se abrió, y fue como si una luz cegadora saliera disparada. Cuando la luz desapareció, abrí los ojos. Los colores blanco y negro habían sido sustituidos por colores brillantes. El viento parecía música en mis oídos. La chirriante puerta del comedor ya no se me antojaba molesta. Desde mi ventana podía ver las nubes saludarme al pasar. Y entonces volví a mirar la caja y me di cuenta de que no había girado la llave. Que la caja siempre había estado esperando a que yo la abriera. Que la llave no había hecho nada, sólo me dio valor. Que fui yo quien, confiando en ella, decidió restaurar mi vida. Y, a pesar de todo, al mirar la triste llave, pensé: “Gracias”. Y después de tanto tiempo, la risa volvió a mí.

Muchas gracias a Ame por su colaboración.

Un saludo

@M_A_JORDAN

SUEÑOS AL ALBA

Hola a todos. ¡¡Feliz 2014!!

En la primera entrada de este año os presento un nuevo blog colaborador titulado “Sueños al alba” en honor a su administradora Alba Garzón (@AlbaDPMS). Os pongo aquí su información de perfil:

photoMe llamo Alba, tengo dieciocho años y soy de un pueblo de Granada. Amante de los buenos libros y de la música, sobre todo del piano. Buena consejera y espero que también bloguera. Dispuesta a lo que sea para sacarte una sonrisa. Romántica, soñadora, observadora y risueña. Me gusta la fotografía, capturar cualquier pequeño detalle de la vida. Siempre buscando el lado positivo de las cosas.

En su página podréis encontrar algunos relatos y una historia que poco a poco está tomando cuerpo y que seguro que os atrapará.

sueños al alba

A continuación os ofrezco uno de sus relatos y me despido de vosotros agradeciéndole a Alba su colaboración con este blog:

La noche nos invade, las estrellas nos rodean

 Me tumbo en el césped. Está húmedo, fresco. Algunas hojas más largas me acarician el lado de la cara y otras, más juguetonas, me hacen cosquillas dentro de las orejas. Sonrío. Miro hacia arriba, observando el cielo. Las estrellas brillan más que nunca. No pienso, sólo observo esta maravilla.

El parque está desierto. Los niños están en sus casas, sus padres preparándoles la cena, las chimeneas encendidas, los árboles de navidad puestos, el aire con olor a castañas, alguna que otra farola iluminando la calle. El ambiente de Navidad es muy bonito. Me gusta esta tranquilidad, que me deja a solas con mis pensamientos. Me reclino y me siento con las piernas cruzadas. Observo el parque y, de pronto, me doy cuenta de que hay un anciano con su mujer en un banco lejano. Un fino rayo de luna les ilumina. Están cenando, pero no consigo distinguir qué es.

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Un perro callejero que estaba escondido en algún lugar, percibe el olor a comida y se dirige hacia ellos aunque, por lo que parece, hasta ahora no ha tenido mucha suerte encontrando a personas que le den algo de comer, ya que está delgadísimo. Camina lento, saboreando el aire, se coloca delante de él con timidez y, a la vez, con miedo. El hombre le da, sin pensárselo dos veces, un trozo de su comida, cariñosamente. La mujer le acaricia su escaso pelaje, dándole cariño.

El perro, al principio, come lentamente pero, después de unos segundos, empieza a devorarla. Escucho una pequeña charla animada, por parte de ambos. Se ve que les gustan los animales. Observo esta bonita escena, de tres sombras negras, que se presenta en el mismo escenario en el que me encuentro.

El hombre se levanta despacio, le tiende la mano a su mujer para ayudarla a levantarse y, a un paso lento, caminan juntos hacia la salida. A su lado está el alegre animal, que no se esperaba recibir alimento. Ambos pasan por mi lado. Me saludan con una sonrisa sincera. Le devuelvo el gesto amablemente. Los observo. ¿Por qué los que menos tienen son los que más dan? Quizás porque sepan de lo que realmente trata la vida; compartir, sonreír y disfrutar de la compañía.

Ya es tarde, así que me levanto y empiezo a andar. Nosotros, actores interpretando un papel improvisado en este escenario tan inmenso, la vida. La noche nos invade, las estrellas nos rodean.

¡¡MUCHAS GRACIAS A ALBA POR COMPARTIR CON NOSOTROS SUS RELATOS!!

UN SALUDO A TOD@S. 

@M_A_JORDAN

DESPUÉS DE TODO…

El dolor es lo que realmente enseña, no las palabras que no queremos escuchar cuando estamos cegados, impacientes y ansiosos

 

No quiero despistaros de lo principal, que es el relato de “Princesa solitaria” del blog Vidas de tinta y papel.

Aquí lo tenéis:

DESPUÉS DE TODO…

“-¿Pueden existir síntomas más claros? ¿No es la descortesía a los demás la esencia verdadera del amor?” -Jane Austen, “Orgullo y prejuicio”

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Nos enredamos. 


Creemos que nunca llegará a pasarnos nada malo, y pese a tener constantes ejemplos a nuestro alrededor, nos arriesgamos y nos enredamos.
Aunque estemos avisados y seamos precavidos, duele. Duele, y ese dolor sólo puede ser experimentado, no puede ser contado. No hay palabras para describirlo, sólo daño.
Nos advierten, pero los callamos. 
Somos fuertes. Tenemos que serlo, o por lo menos, debemos fabricar nuestra máscara de acero para que nadie pueda llegar a ver hasta dónde nos caló el dolor. Eso llevaría a las lamentaciones ajenas, y no hay nada peor que sentir la compasión, cuando sabemos que es totalmente verdad.
Somos descorteses, nos volvemos los perfectos mentirosos. Engañamos a los que nos quieren, o por lo menos parecen hacerlo.
¿Se lo merecen? Tal vez no, tal vez ninguno se merezca sufrir. Pero hay que experimentar., sino, nunca podremos avanzar.
‹‹-¡Cuidado, quema!›› -nos advierten cuando casi rozamos el filo llameante de una vela con la punta delos dedos. Pero nos arriesgamos, y ahí está el dolor. 
Hasta que no lo experimentamos, no nos damos por advertidos.
Somos ignorantes mientras no duele, cuando lo hace, abrimos tanto los ojos que comprendemos: el dolor es lo que realmente enseña, no las palabras que no queremos escuchar cuando estamos cegados, impacientes y ansiosos.

 

SOMEDAY, SOMEWHERE, SOMEONE

Hola a todos.

Después de la anterior entrada en la que os hacía una “confesión personal” 😉 , le cedo el turno a uno de nuestros blogs colaboradores.

Así que, sin más preámbulos os dejo con un texto de Diana

ஐ Someday, somewhere, someone ஐ

someday
Espero que algún día, acompañada de los acordes del viento, en algún lugar sin gente… alguien especial,  encuentre mi mismo camino. Para poder volar juntos, eternamente, en búsqueda de un pacífico cielo… Dibujar así, nubes con un hermoso principio… Aunque, ahora mismo no sabría cómo delinear ese principio, quizás, él me ayude a encontrar los colores que necesito. Aquellos claros tintes que conmueven mis sensaciones, mientras esa misma persona me ayude a borrar las uniones que marcan los rastros de un posible final… Quizás, entre tanta multitud me encuentre… y, así, algún día, en algún lugar… dibujemos juntos nuestro cuento. 


DERRAMANDO PÉTALOS

Cuando estrenamos la sección de blogs colaboradores, no se me pasó por la mente que en solo unas semanas fuera a contar con el apoyo de páginas en las que la creatividad, la frescura y el buen escribir se entremezclaran de un modo tan enriquecedor.

Procuro visitar estos blogs con frecuencia para ver las novedades y tengo que hacer un esfuerzo para no pasarme la tarde entera yendo de uno para otro siguiendo una historia, acabando un relato o deleitándome en un pensamiento.

Espero que sean muchos más los que se decidan a participar en este espacio. Siempre habrá hueco para aquellos que quieran compartir sus escritos con nosotros. A todos los que ya lo hacen y a los que estén por venir muchas gracias y mucha suerte.

A continuación os ofrezco un microrrelato de la página “Vidas de tinta y papel” 

Derramando pétalos

474401188713127020Romper una flor no es sólo deshojarla.
Romper una flor es más que maltratarla.
Pero ella vio como la brisa creciente acariciaba los pétalos del crisantemo de la ventana, y presa de la rabia, lo tomó en sus manos y sus dedos destrozaron la flor.
Los pétalos cayeron a sus pies, danzando, haciendo piruetas en el aire. Conforme sus gritos se alejaban y los sollozos afloraban, las suaves hojas blancas yacieron en el suelo, muertas e inertes, rodeándola.
Arrojó el tallo lejos, y se apoyó en el aféizar buscando cobijo. Le temblaban las manos y su vista nublada se negaba a observar el estropicio.
Una vez más, de un impulso se había valido… Y había acabado con lo único que podía brindarle consuelo.
Al momento, escuchó su nombre bajo la ventana, pronunciado de aquellos labios, incomprensibles y pronto olvidados.
Y le pedía perdón, como ella se lo pedía a la flor, después de derramar sus pétalos de terciopelo.

LA PRINCESA

Desde hoy contamos con la colaboración de un nuevo blog, y qué mejor modo de darle la bienvenida que mostrándoos una parte de su contenido.

Muchas gracias a Eva por su ofrecimiento y muchísima suerte con sus escritos.

Espero que os gusten 🙂

La princesa

La princesa es una historia construida a partir de las cartas que se escriben una madre y una hija. Debido a la distancia que las separa, han decidido comunicarse por medio de un cuento en el que narran, a veces de manera autobiográfica, a veces fantástica, la relación que mantienen entre ellas.

Cada nueva carta, cada nuevo mensaje, será un nuevo capítulo de esta historia que iremos publicando en este blog semanalmente.

OS PONGO AQUÍ EL PRIMER CAPÍTULO.

La princesa I: Campamentos indios

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Me atormentaban mis sueños. Quizás era por la cortina que había colocado sobre el cabecero de la cama, que traía malas vibraciones en vez de funcionar como una bonita decoración. Quizás, como ocurre con los campamentos indios, había edificado en terreno equivocado y había provocado que los espíritus interrumpieran mi sueño cada noche hasta que consiguieran librarse de mí. 

Miedos, inseguridades y qué se yo…. No conseguía dormir. Me envolvía entre las sábanas, enredándome con ellas. También parecían estar en mi contra, mientras me absorbían en su mortal tela de araña. Calor, y después frío. Entre sueños, me volvía loca y perdía la cabeza. Se me hinchaba y se me hacía grande, cada vez más grande, hasta que explotaba como un globo y dejaba mis sesos aplastados contra la pared.

Y, de reojo, la cortina, la maravillosa cortina de colores, que ondeaba satisfecha sobre mi cabeza, me miraba con aires de suficiencia. “Te lo dije, parecía decir, ni siquiera soy una cortina”. ¡Qué más daba! Cortina, hilo que cuelga, tira de colores… A mí el nombre me daba igual. ¿Es que no lo entiendes?

Yo sólo quería decorar mi habitación, hacer de mi rinconcito un templo del sueño. O quizás algo menos presuntuoso, no importa. Que simplemente fuera un lugar en el que sentirme cómoda para descansar. Y poder levantarme cada mañana pensando: ¡Qué bonito me quedó esa cosa que cuelga del techo y que decora alegremente mi habitación! ¡Qué bien aprovechado estuvo ese día de lluvia tirada en el sofá con los abalorios y las cuerdecitas!

Que realmente fuera una especie de amuleto que protegiera mi sueño. No una baliza que indicara que a partir de ahí uno entra en tierras enemigas. ¿Qué tipo de cruzada se tiene que lidiar en mi cama todos los días al acostarme? Buenas noches, comienza la batalla.

Uno sabe que contra un campamento indio no hay nada que hacer. Que en la guerra estáis solamente ellos y tú. Y que la obstinación sólo puede hacer más dura la retirada. Pero “la cortina” era tan bonita… Al menos, para mí.

Es difícil conciliar el sueño bajo el efecto hipnótico de los tambores de los indios. Pero a veces uno consigue abstraerse y echar una cabezada….

¡Pipipi! Suena el despertador. “Cariño”, me dice Pablo. “Despierta. Esta noche se ha caído la cortina que pusiste sobre la cama. ¿No crees que sería mejor colocarla en otro sitio?”.

“No. No te preocupes, ahora mismo la vuelvo a colocar”, respondo yo con una sonrisa. La testarudez también es difícil de quitar.

Eva

BUSCANDO UNA NANA PARA UN CORAZÓN

Hola a todos.

En esta entrada os ofrezco un microrrelato extraído de uno de los blogs colaboradores. Si pincháis en el título podréis ver el texto en la página original.

Espero que os guste

BUSCANDO UNA NANA PARA UN CORAZÓN

Caminando despacio observo mi andar. Los pasos de mi presencia hace lamentar los recuerdos. Se aferran a mi mente, mortificando así mi corazón. Mi cuerpo se desplaza con pesar por los ardientes golpes de los gritos de aquellas voces desgastadas por el tiempo. Llega ese instante en que mis pasos se detienen, y con un intenso golpe cree recordar. Sin embargo, es mi alma quien busca cierta tranquilidad. Una necesidad de detenerse… para encontrar dentro de los mil gritos una voz dulce, y hacerla que protagonice una nana, para sentir de esta única manera, vibraciones guiadas por un ritmo dormido… provocando una mera posibilidad de que mi corazón se deje llevar.