SI SUEÑAS EN SEGUNDA, VIVIRÁS EN TERCERA… CON SUERTE

Resultado de imagen de imposibleEl ser humano es capaz de anhelar lo imposible y por eso, en ocasiones, lo alcanza. La historia está llena de imposibles que se han hecho realidad. Pero detrás de cada uno de esos logros hay una persona que no se conformó con lo fácil, con lo cómodo, con lo que podía conseguir sin hacer locuras, sin complicarse la vida, sin enfrentarse a fracasos y decepciones. Detrás de cada hazaña hay alguien que ha soportado burlas, incomprensiones, voces agoreras, incredulidades, objeciones, críticas y planteamientos “realistas”. Detrás de cada proeza hay alguien que se atrevió a soñar.

Hace tiempo leí una frase que me impactó: “¿Qué harías si no tuvieras miedo?” El miedo nos atenaza, nos encierra, nos empequeñece, condiciona nuestra vida, recorta nuestra libertad, nos vuelve inseguros, dependientes, egoístas, volubles. Vivir con miedo es terrible, pero… ¿Soñar con miedo? Eso es aún peor.

Resultado de imagen de william wallace“Puede que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán ¡la LIBERTAD!” Así arenga William Wallace a sus compatriotas en la mítica escena de Braveheart. Espero que no nos quiten la vida, pero, sobre todo, espero que nunca nos roben nuestra capacidad de soñar a lo grande.

Resultado de imagen de ralf hinkliDime con qué sueñas y te diré quién eres. De pequeños soñábamos sin límites. Yo soñaba con volar, aunque fuera como “el increíble héroe americano”, que iba chocando contra los edificios. Y en más de una ocasión di los tres pasos y pegué el saltito, pero… No hubo suerte. Pasa el tiempo y nuestros sueños adquieren un cariz distinto, más pegado al terreno. Es lógico y, seguramente, así es como debe ser. Pero, ¿significa eso que tengamos que bajar el listón? No hablo de alimentar fantasías, sino de impedir que las malas experiencias, la mediocridad, el conformismo y la vulgaridad de algunos contaminen nuestros sueños.

¿Qué soñarías si no tuvieras miedo? ¿Cuáles serían tus metas si no tuvieras miedo al fracaso, al esfuerzo, a las críticas de los demás? No voy a decirte que somos capaces de conseguir todo lo que queremos porque a veces no es así. No todo depende de nuestro tesón, no somos omnipotentes, los errores y las decepciones son parte de nuestro equipaje. Por mucho que luchemos, siempre habrá batallas que no podremos ganar. Pero no es una derrota no alcanzar el objetivo, sino rendirse antes de intentarlo. Podrán quitarnos “el éxito” pero nunca nos quitarán los sueños.

Resultado de imagen de mediocridadHay un virus al acecho que se llama “conformismo” y tiene como síntomas la mediocridad, el desencanto, la falta de ilusión, la sonrisa maliciosa, el escepticismo, la tendencia a tirar la toalla… Es un virus terrible y contagioso. Y no solo eso, con frecuencia, los afectados se esfuerzan por propagarlo para que su mal no llame tanto la atención. La actitud de los que no han sucumbido a sus efectos les incomoda. Y por eso se empeñan en obstaculizar su avance y criticar su comportamiento. Algunos se tildan de “progresistas” y afirman que su actitud es fruto de la modernización de la sociedad. No todo avance es progreso, tiene que ir en la dirección adecuada.

Resultado de imagen de sombrerero y alicia“Tú eres tú” le dice el Sombrerero a Alicia cuando ella comprende que él estaba en lo cierto y que ese “imposible” era real. Progresar es llegar a ser “yo”, la mejor versión de mi yo, que colabore con un “nosotros” mejor. Y, para eso, nuestros sueños tienen que estar a la altura de las circunstancias. Puede que nunca los alcancemos, pero nos ayudarán a llegar mucho más alto.

 

 

 

QUEJAS ESTÉRILES Y PALABRAS PARA UN MUNDO MEJOR

Hola a todos.

Hace unos días recibí un mail en el que me animaban a hablar de varios aspectos relacionados con lo mal que está la juventud hoy en día… Lo bueno de este tema es que nunca pasa de moda, porque la juventud siempre ha estado mal y va a estar mal mientras haya gente mayor que comparé la actitud de las nuevas generaciones con la suya… O, mejor dicho, con la que ellos creen que fue su actitud.

Ya no tengo ninguna esperanza en el futuro de nuestro país si la juventud de hoy toma mañana el poder, porque esa juventud es insoportable, desenfrenada, simplemente horrible.

Cuánta razón en tan pocas palabras, ¿no crees? Hesíodo lo resumió así de bien hace más de 2500 años 😉

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Sin embargo, no creo que esto sirva de excusa para dar por buena cualquier actitud de los jóvenes. Cada generación tiene sus puntos fuertes y sus errores. Lo ideal es potenciar los primeros y tratar de corregir los últimos. Si lográramos eso, el mundo iría siempre a mejor. Porque, no nos engañemos, ni cualquier tiempo pasado fue mejor, ni todo cambio implica un avance.

Resultado de imagen de PROGRESOProgresar significa avanzar hacia un estado mejor que el anterior. Esa es la razón por la que desconfío del “PROGRESO” cuando tan solo se hace hincapié en la abolición de todo lo anterior. Parece que romper las normas es en sí un progreso, criminalizar las actitudes de nuestros padres es un progreso, dinamitar los valores es un progreso. Y, a cambio, se proponen nuevos modelos, que en realidad no son nuevos, porque de un modo u otro ya se han dado en la historia.

Nos quejamos de la corrupción, las guerras, la inseguridad ciudadana, la mala situación económica, los abusos sexuales, la violencia doméstica o de cualquier tipo, la discriminación por los motivos que sea, etc. Y me uno a la protesta. Habría que erradicar todos esos males de la sociedad. Pero… UNA PREGUNTA: ¿Cómo han aparecido todos esos males? No estamos hablando de un terremoto, un huracán o un volcán en erupción. No se trata de fuerzas naturales que escapen a nuestro control. Los grandes males de la historia los hemos causado nosotros, los hombres. ¿Cuándo? ¿Por qué? Si todos queremos un mundo mejor, ¿por qué no lo conseguimos? Está en nuestras manos, ¿no?

El problema es que mejorar implica renunciar a ciertas comodidades. Para ser mejor,Resultado de imagen de MEJORAR tienes que pasar por encima de tu “yo”, negarte caprichos, vencer la resistencia natural a ir a lo tuyo, superar el egoísmo, salir de ti mismo y pensar en los demás. No esperar a que ALGUIEN HAGA ALGO y ser tú el que tome la iniciativa. Estar dispuesto a llevar la contraria a las tendencias en las que impera lo fácil, lo que nos atrae a todos, pero que no lleva a ningún lado. Al menos a ningún lugar mejor.

Lo sé, estoy hablando en general, teorizando, cayendo en la queja inútil, ¿verdad? Tranquilo, esto solo era la introducción. Voy a bajar al terreno. No hablaré de todos los males de este mundo, porque creo que me falta espacio y tiempo 😛 , pero sí de algunos. Y no solo eso, estoy dispuesto a plantear propuestas para solucionarlos 🙂

-Corrupción: La misma palabra ya lo dice todo. Algo que era bueno y se ha estropeado, convirtiéndose en veneno. Cargos públicos, representantes del pueblo, personas con grandes responsabilidades, en las que los ciudadanos han depositado su confianza (a veces porque no hay más remedio). Y que, en vez de valerse de su posición para servir a la sociedad, se dejan llevar por la avaricia y se lucran con negocios fraudulentos o cualquier medio ilícito.

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Se supone que la política es un servicio a la sociedad. Servir conlleva darse a los demás sin esperar nada a cambio… nada más allá de lo justo. Asumir un cargo público debería verse como una renuncia. Alguien de gran valía que pone sus cualidades al servicio de la sociedad, en vez de utilizarlas en beneficio propio, de un modo honrado, con un trabajo que le aporte más dinero y satisfacciones personales.

Ahora bien. ¿Piensas que la sociedad que estamos creando entre todos promueve ese tipo de actitudes? ¿Estamos fomentando la generosidad, la renuncia a ciertos objetivos personales para buscar un bien mayor? ¿Son esos los eslóganes que escuchamos? ¿Es eso lo que transmitimos a las nuevas generaciones?

“No pienses en ti, piensa en los demás. Renuncia a tu comodidad para servir a los que te rodean. No busques tanto tu felicidad como la de tus vecinos.”

¿Crees que triunfaría esa campaña? Nos gustaría que la gente fuera así, pero ¿y nosotros? Aaaaah, claro, la idea es que los demás sean generosos, para que nosotros podamos ser más egoístas.

-Violencia doméstica, abusos sexuales y otros tipos de agresión: todas las personas merecen respeto. Ninguna excusa es válida para agredir a otra persona de la forma que sea. Y, dentro de la humanidad, especial cuidado merecen los más indefensos, niños, ancianos, discapacitados… ¿Estás de acuerdo?

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Hombre y mujer poseen los mismo derechos. Esto no depende del estado, es así por naturaleza. Los estados no nos confieren los derechos, los llevamos de nacimiento. Los organismos oficiales pueden reconocer, defender o proclamar ciertos derechos, pero no son nada ni nadie para poner o quitar algo a nuestra humanidad.

Sin embargo, basta dar una vuelta por Internet, observar la publicidad, pasear por las calles, para ver que algo no cuadra. Nos quejamos de las actitudes enfermizas de algunas personas, que agreden sexualmente a otras y, a la vez, incitamos a los jóvenes -y no tan jóvenes- a un uso desmedido, inconsciente e irresponsable de la sexualidad. ¿Cuántos impulsos sexuales recibe un joven a través de su móvil cada día?  La imagen de la mujer que se transmite una y otra vez en tantos sitios -anuncios, videoclips musicales, películas, juegos…- es la de un objeto sexual (cuerpos 10 casi desnudos con movimientos incitantes y miradas provocativas). Parece que lo único interesante que haya en las chicas son sus curvas. La persona se reduce a sus formas y atributos sexuales. ¿Lo demás? Ah, ¿es que hay algo más? ¡Pues sí! Y mucho más importante. Si nos quedamos en la superficie, es fácil entrar en esa política de usar y tirar. Si no nos tratamos como personas, sino como objetos, es fácil perderse el respeto.

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Un hombre que maltrata a una mujer además de ser un criminal, está mostrando una brutalidad denigrante. ¿Cómo ha llegado a esa situación? Supongo que hay muchas respuestas posibles, por eso es un problema difícil de solucionar. Pero, en cualquier caso, sino queremos que haya salvajes en nuestra sociedad, estaría bien que evitáramos todo aquello que embrutece a las personas. La pornografía embrutece, la violencia excesiva en televisión embrutece, los programas que ponen a la vista de todos la intimidad de las personas embrutecen. Perdemos sensibilidad, vemos como normal lo que no lo es. Y eso repercute en nuestro día a día.

Me estoy enrollando más de lo que quería y tan solo he tratado por encima unos pocos asuntos, pero creo que es mejor concluir y dejar lo demás para otra entrada, o para que lo escribáis vosotros.

El título de este post es quejas estériles y palabras para un mundo mejor. Las quejas estériles son las que se limitan a señalar los males sin hacer nada para evitarlos. Por eso voy a proponer unas palabras, que podrían marcar un camino que, al menos yo, procuraré seguir.

Generosidad. Respeto. Comprensión. Esfuerzo. Reflexión.

La lista podría ser mucho más larga, sin duda. Pero creo que no está mal para empezar.

¿Qué pasaría si todos nos esforzáramos por ayudar a los demás, queriéndolos como son, tratando de ponernos en su lugar para evitar los prejuicios, y trabajando día a día para mejorar nuestra sociedad? Yo creo que viviríamos en un mundo mejor. Pero, para lograr todo eso, primero hay que pararse a pensar y detectar en qué estamos fallando cada uno de nosotros.

Los que ya llevamos un tiempo en este mundo tenemos la responsabilidad de transmitir a los más jóvenes aquellos valores que les ayudarán a ser felices y a hacer felices a los que les rodean. La cultura del éxito fácil, del postureo, de los clichés y las etiquetas, de los radicalismos y la incultura no es una buena herencia para las generaciones futuras. No es fácil cambiar el mundo, por eso hay que empezar por uno mismo y animar a los demás con nuestro ejemplo.

Y, ¿sabes una cosa? La escritura es un buen punto de arranque. Escribir nos obliga a pensar, crear nos acerca a la belleza, diseñar nuevos personajes nos permite vivir otras vidas. A través de la escritura descubrimos nuevos horizontes y podemos compartirlos con los demás.

Tenemos mucho trabajo por delante, pero no hay duda de que vale la pena.

Un saludo

@M_A_JORDAN

¿ME ESCUCHAS?

“No hay peor sordo que el que no quiere oír”

Tolerancia, respeto, diálogo… Palabras grandes, fuertes, poderosas, capaces de cambiar el mundo… Pero, por desgracia, con frecuencia se quedan en eso, en palabras. Vacías, desvirtuadas, simple fachada. Hay gente que piensa que si dice una cosa, entonces eso es así, independientemente de los hechos.

“Vamos a apostar por el diálogo y la tolerancia desde el respeto”. ¡Uau! Me apunto 😉 Lo triste es que eso a veces significa: “todo el mundo tiene que pensar como nosotros, y el que no lo haga es un intolerante”.

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¿Qué significa diálogo?

diálogo.

(Del lat. dialŏgus, y este del gr. διάλογος).

1. m. Plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos.

2. m. Obra literaria, en prosa o en verso, en que se finge una plática o controversia entre dos o más personajes.

3. m. Discusión o trato en busca de avenencia.

Aunque no aparece en ninguna definición, la acción de escuchar está muy presente en el diálogo. Si tan solo se habla, entonces nos encontramos con varios monólogos entremezclados, que es lo que se está poniendo de moda.

Hay gente que tiene MIEDO A ESCUCHAR. ¿Por qué? Yo creo que es porque sus ideas están fundamentadas sobre pilares tan frágiles que no resisten argumentos contrarios o puntos de vista diferentes. Sus convicciones son poco convincentes y por eso tienen que defenderlas a gritos, con insultos, recurriendo a clichés y eslóganes manidos y anquilosados. Se refugian en su caparazón inmovilista, en el que ondea la bandera del progresismo rancia y descolorida, porque es un falso progreso el que deja atrás la razón y el respeto. Se encierran y no escuchan. Alguna vez oyen, pero lo filtran todo a través de sus prejuicios por lo que no captan el mensaje, el alma del mensaje. Solo escuchan a los que piensan como ellos, embotando sus cerebros con ideas viciadas por la falta de aire fresco.

MIEDO A ESCUCHAR. Mal camino para aprender. Vía muerta. Calle sin salida. Un círculo vicioso condenado al estancamiento.

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¡Cuántos problemas se solucionarían si escucháramos a las personas! ¿Cuáles son sus razones, sus motivaciones? ¿Por qué actúan así? ¿Qué les ha llevado a tomar esa decisión, a actuar de ese modo? ¿Qué opinaría yo si estuviera en sus circunstancias? ¿Existen puntos comunes en nuestros argumentos? Estoy convencido de que si escuchamos a los demás, muchas veces no coincidiremos, pero al menos comprenderemos y, en consecuencia, nos resultará más sencillo respetar sus opiniones.

Y, ahora, la pregunta habitual. ¿Qué tiene que ver todo esto con la escritura? ¡Todo! Escribir es el final de un proceso que empezó con una experiencia, con una idea, con un sentimiento. La escritura es una radiografía del pensamiento o de la imaginación, o de ambas a la vez. Hablamos sobre nosotros y sobre los demás. Narramos vidas, sentimientos, pasiones. Contamos experiencias, nos introducimos en la mente de los personajes, vivimos sus vidas, sentimos con ellos, sufrimos sus decepciones y gozamos con sus alegrías. Exponemos sus puntos de vista, sus incoherencias, sus remordimientos. Escribir es mostrar el mundo desde dentro y desde fuera. ¿Y cómo lo vamos a hacer si no conocemos más vidas que la nuestra?

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¿Quieres conocer el mundo? Mira, escucha, lee, reflexiona, contrasta tus ideas con las de los demás, pon a prueba tus argumentos, cuestiona los eslóganes. La verdad no se explica con un par de frases, desconfía de lo simplón, no de lo sencillo. Renuncia a los prejuicios, fórmate, estudia, profundiza, analiza… ¡ESCUCHA! Y, después, escribe.

 

MIRA DENTRO

Hola.

BIEN / VOLVER / FRÍO / NAVE ESPACIAL / DESPIERTOS / MAR ABIERTO / MIRA DENTRO / LUZ / ABIERTA / LEJOS / FUTURO / SIEMPRE / LUZ /CERCA / PRESENTE / MUNDO /SOÑAR DESPIERTOS / VOLAR

¿Palabras sin más? Puede que sí, o puede que no.

Antes de compartir con vosotros algunas reflexiones, voy a revelaros el origen tanto del título de la entrada, como de esa sucesión de términos que habrá desconcertado a más de uno. Supongo que muchos ya sabréis que me he inspirado en uno de los temas que da nombre al nuevo disco de Maldita Nerea. En esta ocasión no me voy a servir de la letra para hablar sobre las figuras literarias, como hice un par de entradas atrás. Hoy vamos a tomar otro camino…

Si tenéis unos minutos, os recomiendo que veáis el siguiente vídeo. Es una canción muy bonita y un vídeoclip interesante… Con muchos libros xD

SI ALGUNA VEZ TE PIERDES, SOLO MIRA DENTRO

Dentro de nosotros hay un mundo que los demás no ven. Cuanto más rico sea ese mundo, más recursos tendremos para avanzar por nuestra vida con paso firme. En ocasiones, sentiremos las necesidad de compartir algunos de nuestros tesoros con otras personas. Pero hay que ser muy cuidadoso al hacerlo, ya que esas riquezas pueden desvirtuarse si las aireamos en el lugar o momento equivocado, o si el destinatario de esas confidencias no las merecía.

No somos materia sin más. Me niego a creer que el ser humano es tan solo un conjunto de células que se organizan porque sí, fruto de una evolución casual. Hay algo grande, inmortal en cada uno de nosotros. Algo que nos hace anhelar lo intangible, lo eterno, lo que va más allá del simple día a día, de lo físico, de lo que está al alcance de nuestros dedos. ¿De dónde, si no, procede el arte en todas sus manifestaciones? Somos cuerpos, sí, pero también somos almas.

Acabo de recordar una frase que citaba semanas atrás, al hablar de la película “Verbo”. Es uno de los versos del tema central, compuesto por Nach:

SOMOS PUZZLES INCOMPLETOSimages

Y más incompletos aún, si olvidamos nuestra parte espiritual y nos centramos en la sola materia. Ese es un riesgo al que todos estamos sometidos en este mundo en el que tanto importa la imagen, las apariencias… EL POSTUREO (lo siento, pero es que me encanta esta palabra :P) Vivimos hacia fuera, y nos olvidamos de MIRAR DENTRO.

¿Qué quiere decir “mirar dentro? Antes de contestar a esta pregunta, quiero dejar claro que todo lo que escribo aquí es mi opinión. Quizás Jorge Ruiz (vocalista de Maldita Nerea y autor de la letra de la canción que estoy citando) tiene una idea muy distinta.

Pero, volviendo a la cuestión…

MIRA DENTRO no significa “MÍRATE EL OMBLIGO”, ni olvídate de los demás, ni enciérrate en tu mundo… Ni nada por el estilo. Yo lo identificaría más con BUSCA TU VERDADERO YO… BUSCA TU MEJOR TÚ…

Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.

Pedro Salinas. La voz a ti debida.

¿Para qué estás en este mundo? ¿En qué crees? ¿Qué te mueve? ¿Qué te lleva a actuar? ¿Cuáles son tus ilusiones? ¿Cuáles son tus miedos? ¿Por qué haces lo que haces? ¿Cuál es tu meta? Resumiendo ¿QUIÉN ERES?

¿Te has planteado alguna vez estas cuestiones? Supongo que sí. Quizás los más jóvenes lo vean como una aburrida introspección psicológica, pero antes o después, todos pasamos por momentos en los que tenemos que replantearnos muchas cosas… Tenemos que MIRAR DENTRO. ¿Y qué ocurre si no encontramos nada? ¿Te suena la expresión “encontrarse vacío”?

Este es un blog para escritores principiantes, y aunque yo estaré encantado de hablar con quien quiera sobre mis planteamientos vitales y mis creencias, no es este el lugar para exponerlos. Pero, repito, si quieres que hablemos sobre “temas profundos” me envías un mail y lo comentamos 🙂

Entonces, ¿a qué viene todo esto? Muy sencillo. Oscar Wilde dijo:

“No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo.”

TENER ALGO QUE DECIR… Si quieres que ese “algo” sea interesante, tienes que sacarlo de tu interior. Y, como dice una de las reglas más básicas de la física:

“De donde no hay, no se puede sacar”

Por eso, tienes que cuidar tu mundo interior, igual que se cuida una planta. Hay que preparar el terreno, sembrar buenas semillas, regar, quitar los matojos que ahogan los primeros brotes…

¿Quieres escribir? Comienza por cultivar tu interior. Lee, piensa, comenta, vuelve a pensar, escucha, reflexiona, analiza tus sentimientos… Pero no te quedes en ti, busca a los demás. ¿Qué piensan ellos, qué sienten…? Y, después, SUEÑA DESPIERTO, VUELA EN TU NAVE ESPACIAL, NAVEGA MAR ADENTRO, VIVE EL PRESENTE, PIENSA EL FUTURO…

Y, si alguna vez te pierdes: MIRA DENTRO.

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Por eso escribir es tan maravilloso. No nos limitamos a contar historias, conocemos… Nos conocemos y conocemos a los demás. Quizás externamente solo se vea una novela de aventuras, fantasía, misterio… Pero si la hemos trabajado bien, en esas páginas habrá ilusiones, temores, sueños, anhelos, grandeza, mezquindad… El alma humana capturada en unos trazos.

No te conformes con una vida de apariencias. Hay mucho más en ti de lo que se ve. Y eso, al contrario que lo externo, puede mejorar con los años.

Hay que soñar, pero no vivir en un sueño. Despierta, piensa, vive, crea…

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MIRA DENTRO y comparte lo que veas. Cuando, como y con quien creas oportuno.

¡ENHORABUENA A MALDITA NEREA POR SU TRAYECTORIA Y SUS ÉXITOS! ¡MUCHA SUERTE!

Un saludo

@M_A_JORDAN

VERBO

Al principio fue la palabra,
esa energía que guía tu voz si hablas. 
Igual que un arma que se activa entre tus labios, 
alejándote del lodo y de ese ahogo solitario

(…)

La prueba de que existes con un grito eterno.
La voz que nace y te hace atravesar el tiempo.
La esencia que te diferencia y te hace brillar.
El arma que une metas y recuerdos: verbo. 

 

Llevo varias semanas queriendo escribir esta entrada, pero primero por unos motivos y después por otros… Hasta hoy 😉 Va a ser un poquito larga, pero confío en que te resulte de interés.

“Verbo… Es el núcleo activo de la oración. Es lo que pone al sujeto –al nombre- en acción”

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Con estas palabras explica Eduardo Chapero-Jackson la razón que le ha llevado a titular así su primer largometraje.  No voy a entrar en valoraciones cinematográficas porque no tengo ni idea de cine y seguro que diría muchas tonterías. Pero sí que quiero detenerme en el tema que aborda esta película y en sus propuestas, porque están muy relacionadas con el mundo de la escritura, que es el hilo conductor de este blog.

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¿Te suenan las estrofas con las que he iniciado la entrada? Yo no las conocía hasta hace poco, pero en este tiempo las he escuchado y leído muchas veces. Pertenecen al tema central de la película “Verbo”, creado e interpretado por Nach.

No soy fan del rap, ni del hip-hop… Pero en las ocasiones que he escuchado a este artista, me ha llamado mucho la atención la calidad de sus letras. Y te puedo asegurar que “Verbo” es una canción que no tiene desperdicio. Hace unas semanas imprimí la letra para subrayar los versos que me parecían interesantes… Y tengo a mi lado un folio repleto de rayas naranja fosforescente 😛 . ¡Es que es muy buena! Luego te la pongo, junto con el videoclip y me cuentas qué te ha parecido.

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Pero me estoy deteniendo demasiado en los prolegómenos y ya va siendo hora de que entremos en materia. Que me disculpen Nach y Eduardo Chapero-Jackson si machaco sus ideas y no les hago justicia, pero conste que mi intención es buena.

La adolescencia… Esa etapa de la vida tan “temida” por padres y educadores, y tan necesaria para nuestro desarrollo. Pasar de la dependencia absoluta al yo quiero, yo digo, yo hago… Tomar las riendas de nuestra vida. Dejar de ser un sujeto paciente para ser “dueño de mi destino… capitán de mi alma”. Un momento crucial que a veces nos desborda.

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Somos puzzles incompletos, 
esqueletos vagando histéricos, 
mientras nuestro silencio se expande y hiere

Este es el contexto de la película “Verbo” y a la vez el punto de partida.

“Sientes que tu vida no rima”. Una de las pistas, en forma de graffiti, que encuentra Sara, la protagonista de esta historia, y que define de un modo genial la situación en la que se hayan muchos jóvenes… Y no tan jóvenes.

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“El ser humano es un ser social por naturaleza”. Cuántas veces hemos escuchado o citado esta reflexión de Aristóteles. Necesitamos sentirnos parte de un grupo, pero en ocasiones esa misma necesidad, que debería servirnos de protección, es nuestra condena, ya que por miedo al rechazo perdemos nuestra identidad.

Cuántos hay que vagan perdidos entre mi “yo” y ese “yo” que quisiera ser. Entre lo que siento y lo que digo. Entre mis deseos y lo que se espera de mí. Espíritus con sed de volar alto que se estrellan contra sus limitaciones, contra la incomprensión, contra lo establecido…

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Demasiado cielo para tan pocas alas.
Demasiado tiempo a solas.
Demasiadas balas para esquivarlas todas

Y se refugian en su interior como un animal herido en lo profundo de su cueva, mientras llevan una existencia anodina, insatisfecha, en la que las ilusiones ceden su paso a lo práctico, y la belleza a lo funcional.

Es entonces cuando aparecen las tres pruebas… “la palabra, la conciencia, la acción”. La reacción de la persona que no se conforma con ser uno más, que no se deja llevar por la corriente, sino que se rebela y lucha, primero contra sí misma y luego contra todo aquello que le impida ser quien quiere ser.

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Por eso actúa y convierte en cierto lo imposible.
Te atan a acontecimientos pero el pensamiento es libre,
capaz de liquidar al lado oscuro que te absorbe

¿Y cómo se lucha? Con la palabra. Poner letra a nuestros pensamientos, y que nuestros pasos sigan el camino marcado por la conciencia. Poner fin a la soledad interior, al servilismo conformista de la comodidad. Vencer nuestros miedos afrontándolos, aprendiendo de los errores, levantándonos tras cada caída.

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No más silencio si nos queman.
No más ojos hacia el suelo que envenenan.
No más penas de aguas negras en tu venas que ciegan cada mañana.
Tú hablas, tú buscas, tú amas, tú ganas, porque tú te llamas…..verbo 

Ese es el combate del que quiere ser libre, no del que se conforma con la apariencia de libertad que anestesia nuestros sentidos. Pensar, buscar, hacer, luchar, amar, ganar… No ser una marioneta más de la corriente superficial que nos aboca a lo fácil. Desconfiar del que prometa éxito sin esfuerzo. Enfrentarse al pensamiento de la mayoría. Ir un paso más allá, analizar los argumentos, cuestionar los dogmas de esa sociedad que se dice liberal y transigente pero que castiga al que se atreve a saltarse el guión. No esperar a que las cosas cambien, sino luchar por cambiarlas.

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Se tú el cambio que quieres ver en el mundo.
Se ese rayo que cayó y que retumbó en lo más profundo.
Juntos tú y tu voz como una luz incandescente.
Juntos tú y tu voz cuando nadie te defiende.
Cuando el resto no comprende que eres especial
y que no caes en la espiral superficial que arrastra a otros.
Cuál de aquellos rostros no echará a perder su vida.
Gírate y mira tantos se ahogan y no respiran,
oscilan en precipicios de edificios y ven
que la inercia y el vicio les dejó tan lejos del edén

Y esa es la historia que se nos cuenta en la película “Verbo”… Pero de un modo mucho más interesante y atractivo que estos pensamientos deslavazados que he plasmado lo mejor que he sabido.

Una historia real contada de un modo simbólico. Una fábula sugerente que os recomiendo sin duda alguna. Y como toda fábula tiene su moraleja:

Tú tienes el más grande poder que nos fue dado,
la palabra que libera afectos encadenados,
el don de poder ser alguien dentro de un silencio enfermo,
que te atrapa para hacer de ti su siervo.

Atrévete a cambiar tu mundo

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La palabra… que cambiará el mundo.

Este es un blog para escritores principiantes y para todo aquel que crea en la fuerza de las palabras. Pero de las palabras sinceras, es decir, aquellas que son el reflejo fiel de una actitud interior, el preludio de una acción, una radiografía de nuestros pensamientos. La palabra es algo demasiado noble para desvirtuarla convirtiéndola en un instrumento de la mentira y el embaucamiento.

Aprovecho estas líneas para dar mi enhorabuena a Eduardo Chapero-Jackson y a Nach por su gran trabajo.

Aquí tenéis el videoclip del tema central de la película y la transcripción de la letra.

Al principio fue la palabra,
esa energía que guía tu voz si hablas. 
Igual que un arma que se activa entre tus labios, 
alejándote del lodo y de ese ahogo solitario. 
Somos puzzles incompletos, 
esqueletos vagando histéricos, 
mientras nuestro silencio se expande y hiere. 
Así el aspecto muere triste y famélico, 
viendo que nada cambia, 
que la rabia duerme tras la traquea, 
siempre anclada en ese miedo que provoca arcadas, 
pensando tanto diciendo nada, 
sintiendo cada mirada minada por la costumbre, 
seca con la escasez por la sed de deseos que no se cumplen. 
Abre tu conciencia y mira en las paredes. 
Dirán que puedes ser tu mismo sin fijarte en otro seres 
y ser viento entre desiertos de cemento, 
sabiendo que quien te rodea ya no te moldea, 
haciendo que todos crean cuando vean que luchas por lo que quieres. 
Tú dices, tú haces, tú creces, tú sientes porque eres…..verbo 

La prueba de que existes con un grito eterno.
La voz que nace y te hace atravesar el tiempo.
La esencia que te diferencia y te hace brillar.
El arma que une metas y recuerdos: verbo. 
Demasiado cielo para tan pocas alas.
Demasiado tiempo a solas.
Demasiadas balas para esquivarlas todas.
Demasiada oscuridad para moverte.
Demasiada vida, para echarla a suertes con la muerte.
Por eso actúa y convierte en cierto lo imposible.
Te atan a acontecimientos pero el pensamiento es libre,
capaz de liquidar al lado oscuro que te absorbe.
Ese enorme ser deforme que habita entre el caos y el orden,
que marchita tu interior y lo revuelve 
entre marmitas de sigilos donde sentimientos hierven.
No más silencio si nos queman.
No más ojos hacia el suelo que envenenan.
No más penas de aguas negras en tu venas que ciegan cada mañana.
Tú hablas, tú buscas, tú amas, tú ganas, porque tú te llamas…..verbo 

Se tú el cambio que quieres ver en el mundo.
Se ese rayo que cayó y que retumbó en lo más profundo.
Juntos tú y tu voz como una luz incandescente.
Juntos tú y tu voz cuando nadie te defiende.
Cuando el resto no comprende que eres especial 
y que no caes en la espiral superficial que arrastra a otros.
Cuál de aquellos rostros no echará a perder su vida.
Gírate y mira tantos se ahogan y no respiran,
oscilan en precipicios de edificios y ven 
que la inercia y el vicio les dejó tan lejos del edén.
Pero quién tiene la fórmula y desata 
la trémula red de esa tarántula de la que nadie escapa.
Así que saca de una vez por todas tu pasión, tu furia.

Pasa a la acción arrinconando a la penuria 
y recuerda que cada emoción muere cuando se esconde.
Tú luchas, tú vuelas, tú sabes, tú puedes.
Tu nombre es la prueba de que existes con un grito eterno,
la voz que nace y te hace atravesar el tiempo,
la esencia que te diferencia y te hace brillar,
el arma que une metas y recuerdos.
Tú tienes el más grande poder que nos fue dado,
la palabra que libera afectos encadenados,
el don de poder ser alguien dentro de un silencio enfermo,
que te atrapa para hacer de ti su siervo.

Atrévete a cambiar tu mundo.

 

ESCRIBO, LUEGO PIENSO

Hay muchísimos motivos para recomendar la escritura, y uno de ellos es que escribir nos hace mejores personas. No mejores que los demás, sino mejores de lo que seríamos nosotros mismos si no escribiéramos. ¿Por qué? Porque para escribir, hay que pensar.

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(Del lat. pensāre, pesar, calcular, pensar).

1. tr. Imaginar, considerar o discurrir.

2. tr. Reflexionar, examinar con cuidado algo para formar dictamen.

3. tr. Intentar o formar ánimo de hacer algo.

mafalda pensando2

Por desgracia, es algo que no está de moda.

Vivimos en la cultura del eslogan. Frases geniales, fórmulas mágicas, mensajes certeros, ideas más o menos originales… Que repetimos una y otra vez, hasta llegar a creer que se nos han ocurrido a nosotros. El ritmo de vida frenético, el bombardeo de las ideologías y el afán de control de los grupos de poder hacen que tengamos la impresión de estar pensando, cuando en realidad lo único que hacemos es repetir las palabras de otros, sin haber reflexionado sobre su veracidad.

Permíteme que te recuerde la segunda acepción del verbo “pensar” en el diccionario de la RAE: “Reflexionar, examinar con cuidado algo para formar dictamen.”

No se trata de ser cien por cien originales. Tenemos mucho que aprender y podemos asumir las ideas de otros, pero… después de reflexionar sobre ellas y examinarlas con cuidado. Pensar no es llevar la contraria a todo lo establecido, tampoco es renegar completamente del pasado y de la tradición cultural a la que se pertenezca. Para avanzar necesitamos un punto de apoyo sobre el que impulsarnos. Pero no podemos ser simples marionetas que dejan que sean otros los que decidan por ellos. No podemos permitir que otros piensen por nosotros.

Uno de los primeros objetivos de los manipuladores es evitar que los demás piensen. Una persona que piensa tiene autonomía, discrepa, no permite que le avasallen, exige razones… Y eso puede ser muy peligroso.

¿Y cómo lo evitan? Obviamente no dicen “¡prohibido pensar!”. Hay formas más sutiles.

Prohibido_Pensar__

 “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Esta frase se atribuye a Joseph Goebbels, ministro de propaganda durante el gobierno nazi. ¿Y cómo es posible que esto ocurra? Por la falta de reflexión. Leemos una información y no la contrastamos. Nos creemos lo primero que dice una “personalidad pública”. Hacemos nuestro un “razonamiento” sin analizarlo…

Otra estrategia es la descalificación sistemática de personas por su modo de pensar, o una táctica casi idéntica aunque más sibilina, el “etiquetado”.

etiquetado-facebook

Cuando alguien piensa de un modo distinto, en vez de entablar un diálogo para contrastar opiniones, se le coloca la “etiqueta” correspondiente y ya no se le escucha. ¿Cuántas veces se escucha o se lee “este es “….”, como único argumento para no permitirle exponer sus razones?”

También está de moda la intolerancia de los “tolerantes”, que se podría un definir como “respeto todas las opiniones, siempre que sean iguales a la mía”. Se mata el diálogo porque el discurso tiene solo una dirección. ¿Por qué ese miedo a que nos lleven la contraria? Si estoy convencido de lo que pienso, no hay peligro alguno en escuchar otras opiniones. Y si no estoy tan convencido, entonces debería escuchar otras opiniones. El diálogo siempre es enriquecedor, pero para eso tengo que escuchar lo que dice el otro, y no lanzar mi mensaje una y otra vez sin prestar atención a los que tengo delante. Es decir, lo contrario de lo que suele ocurrir en muchos programas de “debate”.

intolerancia

Sé que suena a utópico, pero, ¿no creéis que sería maravilloso que personas de opiniones muy distintas fueran capaces de contrastar sus argumentos y rectificar en el caso de que descubrieran que estaban equivocadas? Yo creo que la mayoría de discusiones y desencuentros se deben a que no escuchamos a los demás. Si nos pusiéramos en su lugar y tratáramos de entender su razonamiento, quizás seguiríamos discrepando, pero al menos lo haríamos de un modo más civilizado.

YO NO QUIERO QUE TODO EL MUNDO PIENSE COMO YO, PERO ME ENCANTARÍA QUE TODO EL MUNDO PENSARA y no se limitara a repetir lo que ha oído en su ámbito familiar, social, cultural…

¿Qué tiene que ver todo esto con la escritura? ¡¡MUCHÍSIMO!!

Escribir te obliga a pensar. Para contar una historia, tienes que ponerte en el papel de los distintos personajes, razonar como ellos, comprender sus motivaciones. Al confeccionar la trama se te plantean muchas situaciones que deberás analizar y resolver. Durante la narración tendrás que elegir las palabras que mejor describan lo que estás contando… No es un proceso mecánico, exige reflexión.

Para terminar, y aun a riesgo de que esta entrada resulte demasiado larga para el gusto de algunos, voy a transcribir una escena de la película “La dama de hierro”. Os pongo también la escena en español y en inglés (por si alguno quiere contrastarlas 😉 )

Se trata de un diálogo entre Margaret Thatcher y su médico. La primera frase es del doctor:

-Aún así debe ser algo confuso. A la fuerza debe sentir…

-¿Qué debo sentir a la fuerza? Las personas han dejado de pensar, ahora sienten. “¿Qué tal te sientes?”, “Oh, no me siento cómoda”, “Oh, perdón, nosotros el grupo sentimos…”. Yo creo que uno de los grandes problemas de nuestros días es que somos gobernados por personas que están más interesadas por los sentimientos que por los pensamientos y las ideas? Pensamientos e ideas. Eso sí que me interesará. 
Pregúnteme lo que pienso

-¿Qué piensa usted, Margaret?

-Vigila tus pensamientos, se convertirán en palabras. Vigila tus palabras se convertirán en actos. Vigila tus actos, se convertirán en hábitos. Vigila tus hábitos, se convertirán en tu carácter. Y vigila tu carácter, se convertirá en tu destino. Lo que pensamos nos da forma.

 

Muchas gracias por tu atención 🙂

Un saludo

@M_A_JORDAN

CUANDO BUSCAR EL ÉXITO PUEDE SER EL MAYOR FRACASO

Hola a todos.

Hoy sí que voy a escribir la entrada que anuncié el otro día sobre la “tentación” que puede presentarse en el camino de muchos escritores.

¿A qué me refiero? A algo casi tan antiguo como la humanidad, pero no por eso menos “peligroso”. Buscar el éxito por el éxito con todo lo que lleva consigo.

Quizás alguno me pregunte: “¿pero a ti no te gustaría triunfar y que tus libros se vendieran a millones? ¿No te atrae la idea de ser un escritor de fama mundial y que se hagan versiones cinematográficas de tus novelas?”

¿Cuál sería mi respuesta a esas preguntas? Sencillo: sí, por supuesto. Aunque también tengo que reconocer que es muy probable que enseguida me cansara de tanta notoriedad, porque no soy de los que les gusta estar en el centro de atención más de lo imprescindible. Pero, volviendo a la pregunta inicial, claro que me gustaría tener millones de lectores y que mis obras estuvieran muchísimo mejor valoradas.

Pero… -siempre hay un pero-, no de cualquier manera, no a cualquier precio. Y no me refiero solo a no recurrir a ilegalidades o inmoralidades para lograr ese éxito.

Como no me gusta vagar por las alturas de las generalidades, voy a descender hasta el caso concreto.

Os animo a poneros en la piel de un escritor o escritora que tiene una o varias novelas publicadas. Imaginad que vuestras obras tras mucho tiempo y esfuerzo han llegado a un nivel de ventas aceptable. Para seguir concretando vamos a dar una cifra aproximada… Supongamos que habéis conseguido vender 5000 ejemplares. Para los ajenos al mundo editorial esto puede parecer poquísimo, pero los más cercanos a esta profesión sabrán que llegar a esa cantidad en nuestros días no es algo desdeñable.

Volviendo a la situación y recapitulando, sois escritores, habéis logrado publicar, os habéis “dejado la vida” promocionando vuestros libros y como fruto de ese trabajo las ventas han superado la media nacional, por lo que te sientes más que satisfecho y piensas que, aunque es cierto que la vida es bastante dura, en ocasiones te da ciertas alegrías ;).

Pero, mira tú por dónde, a través de uno de los muchos medios de comunicación de masas, te llegan noticias de una novela o saga que en solo unos meses ha vendido no cientos de miles, sino millones de ejemplares. Tras superar el primer impulso de la envidia, piensas que si eso es así, se deberá sin duda a que ese autor o autora ha logrado crear una obra de gran nivel que merece esa difusión tan espectacular. Quizás no mucho después tengas la oportunidad de leer una de esas novelas de éxito y reconozcas que sí, que se merecía los elogios y las cifras de récord alcanzadas. Pero… -otro pero-, también puede ocurrir que tras leer esa novela o saga pienses: “¿y esto se vende a millones? Pero si no es tan bueno. Es más, es bastante malo… ¡Es más! ¡Mi libro es mejor que esto! ¿Cómo es posible que se venda tan bien?” 😛

Continuando con esta situación imaginaria, vamos a suponer que una vez superada la indignación más o menos razonable comprendes que no hay ninguna conspiración en tu contra y que si esas novelas tienen esos altísimos niveles de ventas se debe a que responden a la demanda de un gran sector del público. Y que, conscientes de esto, algunas editoriales aprovechan el rebufo de libros que se han convertido en auténticos fenómenos de masas para “colocar” otros que se les asemejan, aunque tengan una calidad muy inferior, pero que logran hacerse un hueco en las estanterías de esos lectores ávidos de algo parecido a “eso” que les cautivó.

Podría ocurrir que en tu mente se encendiera una lucecita y que una voz te dijera: “ahí tienes el secreto del éxito. Deja a un lado tu estilo, tus ideas, tus historias, etc. y lánzate por ese camino que te reportará muchos más beneficios de los que has logrado hasta ahora. Imita a los que han triunfado y triunfarás”.

¿Qué harías? 😉

No, en serio, ¿qué harías? No hay nada malo en seguir la estela de aquellos que han captado la atención del público, ¿no? No estamos hablando de plagiar, sino de utilizar esos elementos que a ellos les han funcionado, aunque quizás para ello tengas que cambiar de estilo y escribir de un modo que no te resulte natural, pero eso no está prohibido, ¿no?. Además, hay gente a la que le ha funcionado y si a ellos les ha salido bien, ¿por qué a ti no?

Entonces, ¿qué vas a hacer?

Sí, lo reconozco, a mí me ha pasado todo esto por la cabeza…………. ¡¡Soy humano!! 🙂

Sé que no tengo razón para quejarme, al revés. Me considero un afortunado. Llevo seis novelas publicadas en papel y otra en formato digital, he recibido críticas bastante positivas de todas mis obras (por supuesto que hay gente a la que no le gustan, lo contrario sería muy raro), muchísimos lectores han tenido la amabilidad de enviarme sus felicitaciones… No digo esto para echarme flores, sino para contextualizar. Porque a pesar de todo esto tan positivo, estoy lejísimos de esas grandes cifras de ventas que logran los super-bestsellers y sé que, salvo que cambien mucho las cosas, siempre lo estaré. Por eso alguna vez me han venido las ideas que os ponía arriba y que no voy a repetir.

¿Cuál fue mi reacción? Empezar a pensar un argumento que siguiera los parámetros de algunas de las novelas que han tenido mayor éxito últimamente, darle vueltas a esa idea… Y tener la suerte de tardar poco tiempo en convencerme de que no era eso lo que quería hacer. No es a eso a lo que quiero dedicarme. NO QUIERO ser un autor que imite a otros y escriba solo para tener éxito. Quiero escribir mis historias. Sé que es imposible ser original a día de hoy, después de tantos libros y películas como se han hecho. Pero sí que puedo ser original al contar las historias que se me ocurran a mi estilo, sin esforzarme por imitar lo que han hecho otros.

Casualmente, cuando estaba dándole vueltas a esto, me encontré con unas palabras de mi autora favorita que me sirvieron para afianzarme en mi decisión. Sé que las había leído anteriormente, pero no me habían golpeado con tanta fuerza como lo hicieron en esa ocasión.

Aquí las tenéis:

“No, I must keep to my own style and go on in my own way; and though I may never succeed again in that, I am convinced that I should totally fail in any other.”

(Os las traduzco por si acaso 🙂 )

“No, debo mantener mi propio estilo y seguir mi propio camino; y aunque nunca llegue a triunfar en él, estoy segura de que fracasaría por completo en cualquier otro.”

 Jane Austen

(Carta 138 D. 1 de abril 1816 a James Stainer Clarke)

Por si alguno no está familiarizado con esta autora, os diré que Jane Austen es una de las grandes novelistas de la historia de la literatura y que sus novelas son auténticas obras maestras. No soy nada imparcial al decir esto porque soy un superfan de esta escritora ;). Pero sin incidir más en la calidad de sus obras, yo creo que su determinación a continuar fiel a su estilo sin tomar otros derroteros que pudieran ser “atajos hacia el éxito” son un buen ejemplo a seguir para cualquier escritor. Y el hecho de que casi doscientos años después de su muerte siga contando con millones de lectores es un buen estímulo para hacerle caso.

Además, y para terminar, quizás el problema de todo esto radica en que hemos equiparado el éxito a ganar mucho dinero, conseguir el reconocimiento público, lograr la fama… ¿Es eso el éxito? Yo creo que no, o al menos no es la única manera de conseguirlo. Tener éxito es marcarte unas metas y darlo todo por conseguirlas. Es seguir adelante cuando muchos, incluso tu propio subconsciente, te dicen que no vale la pena porque nunca lo conseguirás. Tener éxito es no conformarse con lo que puedes lograr sin esfuerzo.

Hay algunos sucedáneos, pero antes o después acaban decepcionando porque no se puede imitar lo auténtico.

Espero no haberos aburrido con esta reflexión, pero me sirve de compromiso público para no renunciar a mi estilo, que será mejor o peor, pero es mi estilo. Y, repitiendo las palabras de mi querida Jane 😉 :

Aunque nunca llegue a triunfar en él, estoy segura (en mi caso, seguro) de que fracasaría por completo en cualquier otro.

Un saludo

@M_A_JORDAN