JANE AUSTEN, MAESTRA DE ESCRITURA

Hola a todos.

Hoy quiero compartir con vosotros la alegría de haber publicado un nuevo trabajo, aunque en este caso no se trata de una novela, sino de algo muy diferente.

“Jane Austen, maestra de escritura”, este es el título de mi nueva publicación que, como podéis imaginar, versa sobre mi escritora favorita, Jane Austen. Este libro tiene una doble finalidad, por un lado, es un análisis del estilo literario de Austen; y por otro, puede servir como manual para aquellos que quieren adentrarse en el mundo de la creación literaria, en concreto, de la novela.

Cada capítulo está dedicado a uno de los elementos de la historia o del discurso: los personajes, el narrador, los diálogos, las descripciones, etc. En cada capítulo se explica cómo trabajaba Austen esos aspectos y se ofrecen una gran cantidad de ejemplos extraídos de sus novelas. Además, también se incluyen en esta obra los consejos de escritura que la autora ofreció a su sobrina Anna tras leer el manuscrito que la joven le fue enviando.

Espero que resulte de vuestro interés y que os ayude a disfrutar aún más las novelas de Jane Austen.

Aquí tenéis la información del libro:

Título: Jane Austen, maestra de escritura

Autor: Miguel Ángel Jordán

Idioma: castellano

Fecha de publicación: 30 de noviembre de 2018

Número de páginas: 236

ISBN: 978-8409072378

Precio: tapa blanda 9,63 € / digital 3,10 €

Enlaces de venta: Digital  Tapa blanda

 

Y si os gusta Jane Austen, no dejéis de leer JANE, la primera novela biográfica sobre esta escritora en castellano.

 

Un saludo

¿POR QUÉ UNA NOVELA BIOGRÁFICA SOBRE JANE AUSTEN?

Hace unas semanas se publicó mi última novela (the latest, but not the last). Se trata de un proyecto que comencé hace más de cuatro años y que me ha cambiado la vida… ¿Piensas que estoy exagerando?

 

Retrocedamos hasta finales de 2013. Unas semanas antes se había publicado “Un sueño a dos voces” y ya había terminado de escribir “Vidas en tinta y papel“. Por lo que me encontraba ante la tesitura de embarcarme en un nuevo proyecto literario, pero… ¿sobre qué escribir?

Como no quiero hacerme un “autospoiler”, voy a resumir todo muchísimo, ya que este proceso es una de las cosas que cuento en las diversas presentaciones de la novela que he tenido y voy a tener durante los próximos meses.

Pero, volviendo a lo que te estaba contando… ¿Sobre qué escribir? ¿Por qué no una novela histórica? La historia ya existe, solo hay que contarla… Y eso es lo que hice. ¿Por qué elegí a Jane Austen? Porque es mi escritora favorita, porque la admiro profundamente y porque le estoy muy agradecido por las muchas horas de entretenimiento que me han brindado sus novelas. Y no solo entretenimiento. He aprendido mucho de esta genial escritora, en lo literario y en lo personal. Sus libros son lecciones magistrales de humanidad y, a poco que uno preste atención, es fácil que extraiga alguna enseñanza de provecho.

Así que me embarqué en una aventura sin saber muy qué iba a ocurrir… Y lo que ha ocurrido es que, entre unas cosas y otras, el viaje de la idea al papel ha durado casi cinco años. Eso sí, os aseguro que no me he aburrido en ese tiempo.

Para que toda la investigación que iba a realizar no cayera en saco roto, en caso de que finalmente no me viera con fuerzas de escribir la novela, decidí hacer una tesis doctoral sobre Jane Austen, y eso implicaba que antes tenía que hacer un máster. Y, como os decía al principio, eso me cambió la vida.

Gracias a Jane Austen, he conocido a gente maravillosa durante estos años, formo parte de la Jane Austen Society en España y he participado un muchas actividades interesantísimas por este motivo. Gracias a Jane Austen, ahora trabajo como profesor en la Universidad de Valencia. Gracias a Jane Austen, no cedí a la tentación de abandonar mi estilo para buscar el éxito fácil. Y podría seguir con una larga lista de agradecimientos, pero no os quiero aburrir más.

Tan solo añadiré que escribir Jane ha sido una lección para mí y que por eso mismo siento una satisfacción enorme al haber culminado ese proceso. Como es lógico, habrá gente a la que no le gustará esta novela -es parte del oficio-, pero para mí ha sido un reto personal y la obra en la que más me he implicado.

¿Significa esto que es la favorita de mis novelas? Esta es una de las preguntas que siempre me hacen en los coles… Y la respuesta sigue siendo la misma que hace unos meses. Para mí, todos mis libros son especiales, pero la historia que más me gusta es… Un sueño a dos voces. Nico y Giulia siempre serán mis chicos, y me encantará acompañarles entre sueños y canciones.

Pero, durante los próximos meses, el protagonismo va a ser para Jane. Ha pasado mucho tiempo en las sombras y ahora se merece que los focos la iluminen.

¡Espero que os guste!

NO BASTA CON ESCRIBIR…

Hace unas semanas decidí subsanar algunas carencias de mi cultura literaria, y para ello, elaboré una lista con algunos títulos de obras clásicas que aún no he leído. No voy a aburriros con largas reflexiones sobre la necesidad de leer a los grandes maestros del pasado. Por supuesto que opino que hay que hacerlo, pero que cada uno aborde esa tarea como mejor le parezca.

Entre los libros que componían ese listado se encontraba “El sí de las niñas”, de Leandro Fernández de Moratín. Y resulta que en la edición que encontré en la Biblioteca de Humanidades de la UV (Fechada en 1956, nada menos) también se recoge otra obra de este autor, titulada “La comedia nueva o El café”. Desde siempre me ha gustado el teatro y, además, ambas obras son muy breves, así que nada más terminar la primera, leí la segunda, en la que se cuenta la experiencia bastante traumática de un autor novel que, animado por un “amigo” bastante pedante y adulador, piensa haber escrito una pieza magistral y ya se ve a sí mismo disfrutando de la gloria y la riqueza al convertirse en uno de los grandes dramaturgos del momento.

Desde el principio, se muestra también la actitud crítica de un entendido del teatro, que se queja de la mala calidad de las obras que se representan en esos días y que, con solo escuchar algunos versos de la obra de este autor principiante, ya le vaticina un estruendoso fracaso debido al poco valor literario de su escrito. Sin embargo, el resto de la concurrencia le lleva la contraria a la vez que alaban el trabajo de este intrépido autor, que ha invertido una gran suma en la impresión de su obra.

Tal y como presagiaba el crítico caballero, la representación es un desastre, el público se marcha enojado y apenas se venden unos pocos ejemplares del texto impreso. Ante esta debacle, los que antes adulaban al escritor le echan ahora en cara su falta de talento y le dejan solo, mientras que el pobre hombre se pregunta cómo es posible que todo haya salido tan mal. Y es entonces, cuando ese caballero, adusto y malhumorado, pero, a la vez, hombre culto y de buen corazón, expresa el siguiente razonamiento:

No quiero dejarle, me da compasión…. Y, sobre todo, es demasiada necedad, después de lo que ha sucedido, que todavía esté creyendo el señor que su obra es buena. ¿Por qué ha de serlo? ¿Qué motivos tiene usted para acertar? ¿Qué ha estudiado usted? ¿Quién le ha enseñado el arte? ¿Qué modelos se ha propuesto usted para la imitación? ¿No ve usted que en todas las facultades hay un método de enseñanza y unas reglas que seguir y observar; que a ellas debe acompañar una aplicación constante y laboriosa, y que sin estas circunstancias, unidas al talento, nunca se formarán grandes profesores, porque nadie sabe sin aprender? Pues ¿por dónde usted, que carece de tales requisitos, presume que habrá podido hacer algo bueno? ¿Qué, no hay más sino meterse a escribir, a salga lo que salga, y en ocho días zurcir un embrollo, ponerlo en malos versos, darle al teatro y ya soy autor? ¿Qué, no hay más que escribir comedias? Si han de ser como la de usted o como las demás que se le parecen, poco talento, poco estudio y poco tiempo son necesarios; pero si han de ser buenas (créame usted) se necesita toda la vida de un hombre, un ingenio muy sobresaliente, un estudio infatigable, observación continua, sensibilidad, juicio exquisito, y todavía no hay seguridad de llegar a la perfección.

Reconozco que estas palabras me han golpeado cuando las he leído y, de inmediato, he decidido compartirlas con todos los que visitáis este espacio, en el que se da voz a gente a la que le gusta escribir y se ofrecen experiencias propias y ajenas de la labor creativa.

Todo lo bueno cuesta y nada que valga la pena se obtiene sin esfuerzo. El orden y la constancia son dos ingredientes de la “fórmula secreta” del éxito. Esta ha sido siempre mi opinión y los años no han hecho más que confirmarla. Hace tiempo escuché una entrevista a un empresario del mundo de la animación y los videojuegos en la que decía que todo lo que él había logrado en su vida había sido a través del esfuerzo. Y por eso animaba a convertir la afición de cada uno en su trabajo para de ese modo poder triunfar. ¿Por qué? Porque cuando hacemos lo que nos gusta, no nos importa esforzarnos, o al menos no nos importa tanto. El “sufrimiento”, el cansancio, la superación que nos exige esa tarea es parte de la diversión. Es lo que ocurre en el deporte, en las artes y en cualquier disciplina. Si logramos poner esa pasión y esas ganas en nuestro trabajo, seguro que tendremos éxito.

Pero, ¿qué decir de aquellos que quieren triunfar en algo sin poner los medios para lograrlo? Es comprensible. Se trata de una tentación común, y más en esta cultura del éxito rápido y sin esfuerzo. “Poco trabajo, mucho dinero”, decía Ella Baila Sola en una de sus canciones. ¿Es imposible lograrlo? Depende de lo que entiendas por triunfar, por tener éxito. Si se trata de hacerse famoso o millonario, no es fácil, pero tampoco imposible. Ahora bien, si lo que quieres es hacer algo que valga la pena, sentir la satisfacción del trabajo bien hecho, aportar un poco de belleza a este mundo o sentido a la vida de otras personas… Entonces, la cosa se pone complicada.

Ahora mismo, todos podemos ser “escritores”. Basta con ponerse delante del ordenador y teclear un rato, como estoy haciendo yo ahora mismo. Después, lo colgamos en un blog, en una plataforma online, o la autopublicamos con cualquier editorial de ese sector y… ¡Ya soy escritor! ¿Seguro? Puede que hayas escrito algo, pero eso no te convierte en escritor. Al menos en lo que solemos entender cuando utilizamos ese término, ya sea en masculino o femenino.

Yo no soy nadie para juzgar a otras personas, y mucho menos pretendo desanimar a aquellos que se están adentrando por el camino de la escritura. Al revés, si creé este blog y lo mantengo, si imparto talleres y sesiones sobre la labor creativa, si dedico todo el tiempo que puedo a charlar con jóvenes y no tan jóvenes que sueñan con publicar su primera obra, es porque pienso que la escritura es un camino maravilloso que nos ayuda a mejorar y a ser más felices, y se lo recomiendo a todo aquel que sienta la más mínima inclinación por este arte.

Pero, por eso mismo, porque siento un profundo respeto por la escritura y por la labor de todos los que nos dedicamos a ella, pienso que es necesario que recordemos que para hacerlo bien tenemos que formarnos, esforzarnos y exprimir todo el talento que Dios nos haya dado. Y esto no durante un tiempo, sino toda la vida. Aprendemos cada día, con cada escrito, con cada opinión que recibimos. Nunca alcanzaremos la perfección. Pero si ponemos todo lo que está a nuestro alcance para avanzar, podremos sentirnos orgullosos de nuestro trabajo, aunque nunca escribamos un best-seller, aunque no nos pidan autógrafos por la calle, aunque ninguna editorial de renombre se fije en nosotros, aunque no seamos ni guapos, ni ricos, ni buenos jugadores 😉

¿Quieres ser escritor? ¿Quieres ser escritora? ¿Sí? ¡Perfecto! Orden, constancia y prohibido desanimarse. La escritura siempre tiene premio, pero no el que muchos se creen. Para comprenderlo hay que vivirlo 🙂

 

 

LAS DESCRIPCIONES SON UN ROLLO

No lo digo yo, lo dicen muchos lectores, sobre todo los jóvenes aunque no solo ellos.

¿Cuántas personas habrán abandonado la lectura de una novela -o se habrán planteado abandonarla- cansadas de arrastrarse por largos, tediosos e inútiles pasajes descriptivos? No tengo ni idea, pero seguro que más de uno… y más de mil 😉

Antes de que alguien abandone la lectura de esta entrada indignado por la falta de sensibilidad de un servidor, dejaré claro que yo he disfrutado con muchas descripciones de los grandes autores. Aún recuerdo un pasaje de “La sombra del ciprés es alargada” en el que Don Miguel Delibes describía cómo el protagonista caminaba junto al mar… Casi podías escuchar el rumor de las olas y sentir el salitre pegándose a tu piel. Pero, obviamente, no me refiero a esas descripciones cuando digo que algunos escritores parecen determinados a aburrir a su audiencia a fuerza de brochazos innecesarios y manidos.

Las descripciones son imprescindibles en ocasiones, si queremos que nuestros lectores comprendan lo que les estamos contando. En ese caso, se trata de “necesidades del guión” y debe primar el sentido práctico, a la vez que la calidad literaria, claro. También hay momentos en los que el autor quiere romper el ritmo introduciendo un momento de pausa, que propicie un contraste con lo anteriormente contado o lo que vendrá a continuación. Es un buen recurso y puede funcionar correctamente… Siempre que la pausa no sea tan profunda y dilatada que conduzca al sueño. Y, por último, habrá quien decida introducir una descripción detallada y profusa por el simple gusto de recrearse y mostrar sus dotes pictóricas… Bueno, al fin y al cabo es tu libro, así que tú mandas. Pero… atente a las consecuencias.

Al describir nos enfrentamos a varios riesgos:

-Cansar al lector.

-Caer en repeticiones y lugares comunes.

-Mostrar nuestras carencias más que nuestras virtudes.

-Desviar la atención del público y perder su interés.

Para evitar caer en estos errores, mis consejos son los siguientes:

-Describe solo cuando sea necesario y lo que sea necesario.

-Recuerda cuál es la finalidad de esa descripción y trata de dosificarla. Es mejor ir poco a poco, alternando la parte descriptiva con la narrativa, que extenderse en párrafos inacabables e incomprensibles.

-Si quieres lucirte y deleitar a tu audiencia, deberás aportar un enfoque enriquecido con tus experiencias y con las luces de tu imaginación. Y no solo eso, tendrás que escoger las palabras precisas, la perspectiva adecuada, el ritmo apropiado, etc. Describir es como pintar un cuadro; no basta con que se parezca al original (para eso haz una foto), tiene que captar la atención, despertar la curiosidad, educar la mirada y deleitar al intelecto. Aprende a mirar y después transmite tus emociones. Carga tus palabras no solo de sentido, sino también de sentimientos. Guía a tus lectores por ese espacio y cautiva su atención con tus indicaciones.

¿Y cómo se logra todo eso? Pues como casi todo; practicando, equivocándote y corrigiendo tus errores con la ayuda de alguien.

Si quieres, puedes empezar ahora mismo. Vamos a hablar del otoño, ¿te apetece? Aquí tienes unas cuantas fotos. Escribe lo que te sugieran, introdúcete en estos paisajes y cuéntanos lo que ves y lo que sientes (tú o un personaje).

Estaré encantado de publicar vuestras ideas en una próxima entrada si me las enviáis por e-mail o las dejáis en los comentarios.

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Resultado de imagen de OTOÑO

 

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¡Madre mía! Con estos paisajes tan evocadores me están entrando ganas de dejar esta entrada y empezar a describir ahora mismo 😉

Un saludo

 

NADIE DA LO QUE NO TIENE

Hola a todos.

Hoy voy a compartir con vosotros una reflexión breve y sencilla, pero que creo que es importante tener en cuenta a la hora de escribir cualquier tipo de texto.

Como se suele decir, nadie da lo que no tiene… O como dirían en mi tierra “Ande no hay, no hay” 😛

Imagen relacionadaA todos (o a la mayoría) nos gustan las historias que despiertan nuestras emociones, ya sean alegres o tristes. Una joven lectora que estaba entusiasmada con un libro que acababa de terminar resumió su impresión sobre la obra con las siguientes palabras: “Me ha encantado… ¡He llorado tres veces!”. Como autor, reconozco que me agradan especialmente los comentarios de bloggers u otros lectores en los que expresan sus sentimientos al leer mis novelas. Y unas cuantas lágrimas son un gran premio 😉

¿Por qué? Sencillo, cuando alguien “siente” con nuestras novelas significa que ha entrado en la historia, se ha identificado con los personajes, se ha olvidado de que es tan solo una invención de alguien. Ese lector convierte esas palabras en vida, en sentimientos… Y ese es un gran tributo al creador de esos momentos.

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Ahora bien, ¿cómo se consigue que la gente sienta con nuestras creaciones? No creo que haya una técnica. Es cuestión de conectar sus emociones con las nuestras. Si queremos que ellos lloren, primero tendremos que llorar nosotros. Quizá no en un sentido literal, pero casi. Yo no puedo escribir una escena emotiva mientras estoy charlando con unos amigos, escuchando música alegre o tecleando de forma automática.

Si siempre es importante centrarse mientras escribes, con mucha más razón tienes que hacerlo en esos momentos de especial carga emocional. Primero tendrás que ver la escena, escuchar los diálogos, sentir con los personajes y, después (o a la vez) contarlo. Pero tienes que ser uno más de esa escena, compartir ese momento, ser un testigo que introduce al lector y le hace llegar esa corriente de sentimientos con fidelidad.

Podría decirlo más veces y de otras maneras, pero yo creo que no hace falta, ¿verdad?

Así que aquí tenéis otra razón para amar la escritura 🙂

Un saludo

ACTUALIZACIÓN DE “PUBLICAR CON AMAZON” Y UN ESCRITO DE UNA COLABORADORA

Hola a todos.

Como veis, continúo cumpliendo mi propósito de mantener vivo el blog. La verdad es que la culpa la tenéis vosotros 😉 . Sois muchos los que visitáis estas páginas y no pocos los que me escribís de vez en cuando para comentarme alguna idea o sugerencia, o para lanzarme alguna pregunta a la que yo respondo como puedo.

Hoy quiero compartir con vosotros un escrito que me ha enviado Julia R. desde Santander. Pero, antes de cederle definitivamente la palabra, aprovecho para completar la última entrada en la que os hablaba de mi experiencia de publicar con Amazon.

Van pasando los días y compruebo que todo funciona a la perfección (conste que no tengo acciones de Amazon, ni me pagan por hacerles publicidad, ni nada de eso… aunque si algún directivo de Amazon quiere ponerse en contacto conmigo, seguro que llegamos a un acuerdo 😛 . Lo mío es la consecuencia de un cliente satisfecho, ni más ni menos). Ya me ha llegado la nueva edición de todas mis novelas y el resultado ha cumplido las expectativas. Os pongo aquí una foto de mis criaturas 🙂 . Si pincháis en la imagen obtendréis más información sobre cada una de ellas.

Dicho esto, cambiamos de tema y volvemos a lo importante, es decir, a Julia y a su escrito, que podéis leer a continuación.

 

Creo que te echo de menos

Hoy voy a combinar verso libre,

con mi prosa sin calibre.

Hoy quiero dedicarte a ti este poema,

si lo quieres llamar así,

por haber sido como una gema.

Un amuleto, mi paracaídas,

y últimamente, mi último pensamiento

antes de dormir.

Sé que me he saltado lo del verso libre,

pero ya no tengo quien me equilibre.

Lo sé, sigo yéndome del tema,

siempre te molestaba,

o te enternecía,

¿Quién sabe ya?

¿Cómo puedo saber si sigues

orgullosa de mis versos, de mis

notas o de mis palabras?

No sé, es extraño no tenerte,

que no estés para decirme que me despierte,

que vuelva a enorgullecerte.

Quiero que vuelvas,

que me sigas contando historias,

reales o mágicas,

pero más aventuras.

Y es que creo que te echo de menos…

Muchas gracias a todos por vuestro tiempo y en especial a Julia por su colaboración.

Un saludo