TU MEJOR TÚ

Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan só1o a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces le conteste
la nueva criatura que tú eras.

Pedro Salinas. La voz a ti debida.

¿Quieres ser escritor? ¿Te gustaría que tus palabras llegaran a miles de personas, que se colaran en sus almas y les transportaran a esos mundos que tú has creado para ellos? ¿Sueñas con dar vida a personajes, contar historias, despertar emociones? ¿Sí? ¿Seguro? ¡Genial! Es una aventura maravillosa y, si te decides a seguir adelante pase lo que pase, aprenderás mucho y disfrutarás más de lo que pensabas. Pero… Sí, siempre hay un pero.

Con cierta frecuencia recibo e-mails de gente a la que le gusta escribir y que, después de pasearse por este espacio, deciden escribirme para contarme sus experiencias, consultar sus dudas, o pedirme asesoramiento. Yo agradezco cada uno de esos correos, por la confianza que me muestran y por lo mucho que puedo aprender de esas personas. Sin embargo, no es raro que, de vez en cuando, detecte en esos escritores en ciernes un rasgo común, que deberán corregir si realmente quieren lograr algo en este camino: la impaciencia.

Y no me refiero a la impaciencia con los demás, sino con ellos mismos, con nosotros mismos. Una planta no crece más rápido por tirar de ella hacia arriba. Lo máximo que conseguirás es arrancar alguna hoja o, peor aún, sacarla de raíz. Si quieres que crezca, tendrás que regarla, abonarla, buscar el lugar que más le convenga y… esperar.

La escritura forma parte de nuestra vida. Aprendemos a escribir conforme aprendemos a vivir. Eso no significa que tengamos que esperar a la ancianidad para ponernos manos a la obra. Lo que quiero decir es que este es un proceso largo, de mejora continua, en el que no hay que tener prisa. Y si nos adelantamos, lo más seguro es que nos topemos contra la decepción.

Nadie soñaría con ganar unas olimpiadas sin entrenamiento, ni tampoco con hacerlo tras solo un par de semanas de preparación. Sin embargo, algunos quieren escribir una obra maestra a la primera de cambio, o se frustran cuando no consiguen que se publique lo primero que han escrito.

Por supuesto que hay casos sorprendentes, en los que la opera prima de un autor es una auténtica maravilla. Pero, por un lado, que sea su primera novela no significa que no haya dedicado mucho tiempo a preparar ese trabajo. Y, por otro, estamos hablando de excepciones. Si eres una de ellas, adelante. Si no es así… Mucho ánimo y sigue trabajando. Y no pares hasta sacar de ti tu mejor tú.

Un saludo

@M_A_JORDAN

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¿POR QUÉ TE GUSTA ESCRIBIR?

Esta es la pregunta que me hizo el martes un chico de un colegio de Barcelona (de Sant Cugat del Vallés, para ser más exactos) durante uno de las sesiones que tuve con alumnos de 5º de Primaria a 2º ESO (10 a 14 años, aprox.)

No era la primera vez que me planteaban esta cuestión, así que la respuesta casi salió sola, pero… Lo cierto es que el otro día, al escuchar la pregunta, me pareció oír una vocecita en mi cabeza que decía, “es verdad, ¿por qué te gusta tanto escribir?” O dicho de otro modo… ¡Quién te mandaba a ti meterte en este lío!

Imagen relacionadaNo sé si hay alguien que piensa que los escritores somos gente bohemia, que vivimos en casas de madera junto a la playa y damos largos paseos por la orilla al amanecer, acompañados por un perro que corretea a nuestro lado, para luego regresar a casa, tomar un zumo de frutas y sumirnos en un éxtasis creativo durante horas, que dé lugar a obras maravillosas e inolvidables que se venden a millones, y llenan nuestra cuenta corriente, aunque eso no altere nuestro estilo de vida sobrio y un poco excéntrico. Tampoco sé si en algún caso ese estereotipo exagerado se cumple, pero os aseguro que en el mío no. Aunque no me puedo quejar y desde hace años la escritura es una de mis ocupaciones habituales, lo cierto es que sigo siendo un “currante multitarea”, que escribe, organiza sus viajes, actualiza los blogs, webs y redes sociales, recorre España de cole en cole para promocionar, y se desespera al ver que un nuevo libro no despierta el interés de las editoriales con las que quisiera trabajar.

Resultado de imagen de ESCRIBIRY, a pesar del trabajo, los desengaños o desilusiones y el cansancio que acompaña a cualquier profesión… ¡¡ME ENCANTA ESCRIBIR!! Reconozco que hubo un momento en el que me saturé, porque llevaba siete años terminando una historia y empezando otra, así hasta terminar ocho novelas… Pero, tras un par de años en los que un máster y la elaboración de la tesis me mantuvieron apartado de la labor creativa, empecé a tener auténtico “mono” de escribir una novela. Necesitaba tener una historia en mente, sentarme a darle forma, revisar, avanzar, imaginar… Tanto es así que cuando volví a la carga, lo hice con tanta intensidad que terminé una novela de 360 páginas en tres meses, es decir, menos de la mitad del tiempo que hubiera empleado anteriormente.

¿Por qué os cuento todo esto? Pues… digamos que es una reflexión en voz alta que he querido compartir aquí por si le sirve a alguien. Hace tiempo publiqué una entrada que titulé “Y tú, ¿por qué escribes?“, en la que explicaba que la razón final para hacerlo es “porque me gusta”. Aunque pueda parecer una respuesta simple y superficial, yo creo que en el fondo ese es el verdadero motivo y, de hecho, no es solo una razón para escribir, sino una condición para poder hacerlo bien.

Al escribir abrimos nuestra alma y nuestra imaginación y vertemos sus desahogos sobre el papel. Convertimos nuestros sueños en realidades concretas, damos vida a personajes, visitamos nuevos mundos, diseñamos historias, despertamos emociones, vivimos otras vidas… Y ponemos todo eso a disposición del público. Nuestros escritos cobran vida en el interior de personas a las que nunca conoceremos, que viven en lugares que nunca visitaremos.

Resultado de imagen de UMBERTO ECOTodo eso es cierto y maravilloso, pero es también una consecuencia de lo que os decía antes, de que nos guste escribir. No todos sentimos esa inclinación, que puede aparecer en cualquier momento. Y a los que nos gusta escribir, no siempre nos apetece hacerlo. Al menos eso es lo que me ocurre a mí. Reconozco que hay días en los que tengo que obligarme a encender el ordenador y continuar con la historia que tengo entre manos. “Diez por ciento de inspiración y noventa por ciento de transpiración”, dicen que dijo Umberto Eco, y yo lo suscribo. Todo lo que vale la pena supone un esfuerzo y la escritura no es una excepción. Por eso mismo es tan importante que nos guste hacerlo y que lo hagamos por gusto, no por afán de notoriedad o pensando que así seremos millonarios. Una vez terminada la historia, tendremos que luchar para que se publique y se venda, pero, mientras la escribimos, lo importante es que la disfrutemos y que pongamos lo mejor de nosotros mismos.

Resultado de imagen de ALEJANDRO SANZ MAS¿Por qué me gusta escribir? Porque es parte de mi forma de ser. Como dice Alejandro Sanz en una de sus canciones, “no es que sea mi trabajo, es que es mi idioma” 🙂

Un saludo

@M_A_JORDAN

EL LIBRO DE TU VIDA

“Los buenos libros nos ayudan a ser mejores personas”

Esta frase salió en una interesantísima conversación que mantuve la semana pasada con una gran lectora y experta en literatura. Y lo cierto es que, aunque ambos estuvimos completamente de acuerdo, se trata de una afirmación que merece ser explicada y desarrollada… Espero que también con vuestros comentarios.

¿Cómo nos puede ayudar a mejorar un buen libro? No me refiero ahora a aspectos lingüísticos, ni de capacidad de expresión, sino a algo más interior y personal. Aquí van mis ideas.

Resultado de imagen de psicologia-Los buenos libros nos ayudan a conocer mejor al ser humano. Los grandes autores han sido capaces de reflejar con profundidad el carácter, la psicología, los sentimientos y todos los procesos mentales de sus personajes, introduciéndonos de este modo en el interior de diversas personas a las que llegamos a conocer a fondo. Este conocimiento nos permitirá comprender mejor a los que nos rodean e incluso a nosotros mismos.

-A través de los libros vivimos experiencias muy variadas y aprendemos de ellas igual que podríamos hacerlo si ocurrieran en la vida real.

-La variedad de personajes, vivencias, relaciones, sentimientos, etc. enriquece nuestro modo de ser. Es lo mismo que ocurre con aquellos que tienen la oportunidad de tratar a mucha gente distinta. Tienen más posibilidades de cultivar su mente y su carácter.

Resultado de imagen de líder-En algunas de esas grandes novelas encontramos personajes que pueden ser auténticos referentes para nuestra vida. Un ejemplo a seguir, un modelo de actuación, un estímulo para superarnos y aspirar a metas más altas.

-Además de esos personajes ejemplares, también se pueden hallar en muchos de estos libros valores profundos que fortalecen nuestro sentido moral y refuerzan nuestras convicciones, de modo que no nos dejemos llevar por lo fácil o lo mediocre.

-Incluso los personajes malvados o las situaciones perversas pueden ser una ayuda, ya que nos permiten experimentar las consecuencias del mal sin tener que sufrirlas directamente.

¿Se te ocurren más ideas? No dejes de incluirlas en los comentarios.

Para terminar, solo quiero añadir algunas consideraciones.

Resultado de imagen de veracidadUna condición indispensable para que un libro pueda servir de ayuda es la honradez. Es decir, el autor debe esforzarse para mostrar la realidad tal cual es, sin decorarla ni condimentarla con falsedades. Me explico: no sería honrado que se mostraran situaciones que suelen provocar conflictos o problemas personales quitándoles todo ese dramatismo para dar la impresión de que eso no tiene consecuencias. Por ejemplo, si el protagonista tuviera una adicción a las drogas, no sería honrado mostrarlo feliz y contento, con un entorno en el que todo funciona perfectamente y eso no supone ningún problema. Las buenas historias deberán estar en contacto con la realidad y, si no es así, se advertirá al lector para que sepa a qué atenerse.

Y ahora el típico lamento en plan “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

Me da la impresión, pero es muy posible que me equivoque porque es solo eso, una impresión… Repito, me da la impresión de que algunos autores están devaluando nuestros sueños e ideales. Lo explicaré con un ejemplo.

Imagen relacionadaEn la conversación a la que he hecho referencia al principio, hablamos mucho sobre “El Señor de los Anillos”. No soy un experto en esta obra, aunque me la he leído un par de veces y he visto las pelis en varias ocasiones. Sin embargo, recuerdo bien el tono épico de toda la historia, la valía de muchos de sus personajes, su compromiso, su lealtad, su determinación a dar la vida si es necesario con tal de llevar a cabo su misión. La valentía y fidelidad de Frodo, que asume la carga que le ha tocado y no rehuye esa involuntaria responsabilidad. El bien que lucha contra el mal y triunfa gracias al compromiso y el sacrificio de tantas personas. Este sería un claro ejemplo de cómo un libro nos puede ayudar a ser mejores.

Pero no hace falta que recurramos a historias tan épicas. Las novelas de mi querida Jane Austen también son otro ejemplo claro de lo que hemos comentado aquí. Personajes con virtudes y defectos, una sociedad claramente mejorable y muchas situaciones de todo tipo. Sin embargo, en todo momento se nos muestran ciertos valores que siguen siendo vigentes: la elegancia, el respeto, la firmeza de convicciones, la honradez, el amor por la familia…

Como os decía, hecho en falta esa amplitud de miras en algunas obras actuales. Me gustaría que nos animaran a soñar más alto, a aspirar a metas ambiciosas… Y no a un aquí te pillo aquí te mato, y a otra cosa mariposa, que la vida son cuatro días y hay que disfrutarla. Mentalidad de comida rápida, servida en vajilla de usar y tirar, resumida en un tweet 😛 .

Los buenos libros nos hacen sentir bien, porque nos ponen en contacto con nuestra verdadera naturaleza, nos recuerdan que estamos llamados a hacer cosas grandes, que somos miembros de una gran comunidad -que por supuesto que no es perfecta, pero ha alcanzado logros considerables-, nos muestran la profundidad de nuestros sentimientos y nos animan a vivir con mayor plenitud.

Por eso todos los lectores tenemos una lista -consciente o inconsciente- de libros que han marcado nuestra existencia. Personajes que viven entre páginas, pero que forman parte de nuestra vida como si fueran de carne y hueso.

Un saludo

@M_A_JORDAN

UN GRAN PODER CONLLEVA UNA GRAN RESPONSABILIDAD

Resultado de imagen de caramelo¿Qué opinarías de una persona que repartiera caramelos tóxicos en la puerta de un colegio? ¿Y qué le dirías si argumentara que él no obliga a nadie a comer sus caramelos, que además son muy sabrosos y tienen un envoltorio muy atractivo?

Aunque todo eso fuera cierto, no atenuaría la culpa de una persona que pusiera en peligro la salud de unos niños, que en su mayor parte no tienen ni la experiencia, ni la madurez, ni la capacidad de discernimiento necesarias para poder evitar ese peligro. ¿Culparíamos a un niño por comerse una golosina de lo más apetitosa? Yo no lo haría. En mi opinión, la responsabilidad debería recaer sobre la persona que creó ese veneno (por muy sabroso y atractivo que sea), y sobre los padres si no han tratado de prevenir esa situación educando a su hijo y velando por su entorno, en la medida de lo posible.

Resultado de imagen de enfermedades psiquiátricasHace unos días, vi unas viñetas en las que se planteaba qué ocurriría si tratáramos las enfermedades físicas como las psíquicas. Se veía a un hombre sin brazos al que otro le decía: “vamos, seguro que puedes coger la caja, solo tienes que animarte y dejar de darle vueltas a ese asunto”. Y otras situaciones por el estilo. Es el problema de lo que no se ve, podemos pensar que no existe.

Imagen relacionadaEs buenísimo que los niños y los jóvenes lean. Como escritor de literatura juvenil soy una parte muy interesada en que esto ocurra 🙂 . Pero, del mismo modo que no todo lo que se puede ingerir debe ser ingerido, no todo lo que se puede leer merece ser leído. Un libro puede ser un gran amigo o una malísima influencia. Es tarea de los padres y de los educadores velar para que los menores tengan acceso a historias que les entretengan y colaboren en su recto crecimiento; y evitar aquellas lecturas que pueden resultar perjudiciales para ellos. Esto supone mucho trabajo, sobre todo si los niños son grandes lectores, pero, del mismo modo que no dejaríamos a un menor en compañía de una persona de dudosa moralidad, tampoco podemos permitir que un libro, por muy vistoso y divertido que sea, introduzca en su cabeza ideas y comportamientos perniciosos. Que no lo veamos no significa que no exista.

¿Y qué decir de esos escritores (y sus respectivas editoriales) que lanzan al público infantil y juvenil ese tipo de libros? Seguramente, lo hacen porque ellos no las perciben como dañinas. Lo único que buscan es contar unas historias divertidas, atrapar a ese público tan difícil y engancharlo con sucesos y escenas disparatadas, cómicas o sorprendentes. Esos fines son fantásticos, pero no vale cualquier medio y menos aún cuando el destinatario no está preparado para diferenciar lo bueno de lo malo, lo que le hará feliz de lo que le conducirá a una vida insatisfecha, lo que le mejora como persona y lo que le lleva a degradarse.

Resultado de imagen de cebo anzueloEn realidad, todo esto no es más que una consecuencia lógica de la sociedad en la que vivimos que tiene sus puntos fuertes y débiles, como siempre ha ocurrido. Potenciamos el éxito fácil, la vida sin complicaciones, la diversión por encima del esfuerzo, el goce momentáneo, inconsciente e irresponsable. Y, por lo tanto, no es extraño que ocurra lo mismo en la literatura. Algunos autores ponen el número de ventas por encima de la calidad literaria y, en consecuencia, usan aquellos recursos que les pueden proporcionar ese éxito. Apelan a lo más básico del ser humano para captar su atención. Es lo mismo que hacen algunas campañas publicitarias, y no pocas películas… El problema es que en vez de rebelarnos contra aquellos que nos degradan así, les seguimos el juego. Pero, si eso es siempre condenable, en el caso de los trabajos dirigidos a niños y jóvenes me parece aún más grave.

Como escritores de literatura juvenil, tenemos una responsabilidad. Independientemente del tipo de historia que queramos contar, de nuestro estilo literario, de nuestros gustos y circunstancias personales, debemos tener en cuenta que nuestro público, en ocasiones, no está preparado para leer con espíritu crítico nuestros trabajos. No se pararán a analizar actitudes, y muchas veces tomarán por bueno lo que nosotros les digamos que es así. Por eso deberemos velar para que nuestros escritos no perjudiquen a nuestros lectores. Bueno, esto como mínimo, aunque lo ideal sería que nuestras obras les ayudaran a ser mejores personas.

Pero de eso ya hablaremos en la próxima entrada.

Un saludo

@M_A_JORDAN

SUJETO + VERBO + COMPLEMENTOS

Resultado de imagen de sevillaEsta semana he estado en Sevilla, visitando varios colegios para impartir diversas sesiones a grupos de chicos y chicas de 10 a 16 años. Llevo desde 2010 saltando de cole en cole y tiro porque me toca, por lo que el número de jóvenes con los que he compartido alguno de estos encuentros es de varias decenas de miles… Y me siguen sorprendiendo con sus preguntas, comentarios o aportaciones. Por eso, cuando alguien me pregunta: “¿qué es lo que más te gusta de ser escritor?” La respuesta es inmediata: “el contacto con los lectores”. Pero no era de esto de los que os quería hablar hoy…

En uno de estos colegios, tuve una “comida de trabajo” con profes de lengua de Primaria. Me encantó ver cómo se preocupan por sus alumnos y no dejan de buscar el modo de ayudarles mejor. Mientras le dábamos vueltas a cómo fomentar el gusto por la lectura y la escritura en los más pequeños, una de las profesoras me preguntó si hay unas reglas básicas para aprender a escribir. Como hace tan solo unas semanas que he impartido un taller de redacción, no tuve que pensar mucho para contestarle. ¿Qué le dije? Lo que ella ya sabía, lo que tú también sabes, lo que casi todos sabemos, pero con frecuencia olvidamos. La regla básica es SUJETO + VERBO + COMPLEMENTOS.

Resultado de imagen de aprendizajeTodo aprendizaje requiere paciencia, disciplina y algo de esfuerzo. Y, además, salvo que uno sea un genio, lo lógico es que este proceso sea gradual. Es decir, se comienza con algo sencillo y, poco a poco, se avanza en complejidad, sin que eso signifique que haya que despreciar lo anterior. Al revés, no olvidemos que al decir que algo es básico estamos subrayando su importancia, puesto que si quitamos la base toda la estructura se desmorona.

El objetivo principal del lenguaje es la comunicación. Por eso, al escribir, lo prioritario es que se nos entienda. Da igual el tipo de texto que sea: periodístico, literario, judicial, etc. Si tus lectores no comprenden el significado de tus palabras, has fracasado por completo. Y si te entienden después de mucho esfuerzo, también has fracasado… aunque en menor medida 😉

¿Significa esto que debemos utilizar un léxico muy limitado y unas estructuras simples? No. ¿Entonces? Muy sencillo. Mantente dentro de los límites de tu destreza y de tus conocimientos. Utiliza el tipo de lenguaje y de construcciones que sean necesarios para expresar tus ideas, buscando siempre la sencillez y claridad. No intentes impresionar a nadie con palabras altisonantes o rebuscadas.

Resultado de imagen de caminoNo olvides que la escritura es un camino que hay que recorrer sin prisas. ¿Cómo se mejora? Leyendo y escribiendo… y revisando. Pasito a pasito. Comenzamos por lo más sencillo y, cuando nos sintamos cómodos, probamos con algo nuevo. Pero sin olvidar lo anterior. Lo he dicho muchas veces en estas páginas y lo voy a repetir una vez más. Cuanto más sencillo, más bello. Pero para alcanzar la sencillez hay que trabajar mucho.

 

Un saludo

@M_A_JORDAN

 

PERSONAJES DE CARNE Y HUESO

Imagen relacionada¿Cuál es tu novela favorita? Lo sé, es una pregunta difícil. Así que, para ponértelo más fácil, reformularé la cuestión. ¿Cuáles son tus novelas favoritas?

¿Tienes ya varios títulos en mente? Bien. Sigamos.

¿Por qué te gustan tanto? Seguro que habrá muchas razones, algunas incluso desconocidas para ti. Pero no creo que me equivoque si te digo que una de esas razones es que te gustaron mucho los personajes, o al menos varios de ellos.

Resultado de imagen de personajes librosLos personajes son uno de los elementos principales de toda historia. De hecho, con frecuencia, el proceso de creación comienza con ellos. Unos buenos personajes fácilmente darán lugar a una buena novela. Si los personajes no están bien construidos… es difícil que se sostenga el edificio. Puedes escribir algo ameno, entretenido o divertido. Pero no pasará de ahí. Las grandes obras de la literatura cuentan con protagonistas inolvidables.

Ahora viene la pregunta lógica: ¿Cómo se pueden crear ese tipo de personajes?

No lo sé 😛 . Si lo supiera, podrías leer mi nombre en la zona alta del ranking de superventas… O no. Porque, por desgracia, que un libro se venda mucho no es sinónimo de que sea bueno, y al revés. Pero, volviendo al tema que nos ocupa, no tengo el secreto para crear un personaje excepcional, aunque sí que te puedo dar algunas ideas para lograr que tus personajes sean convincentes, interesantes y atractivos. No está mal para empezar, ¿no crees?

Lo más importante es que tus personajes sean “reales”, es decir, creíbles. Eso no está reñido con que sean completamente ficticios o fantasiosos. Que yo sepa, aún no se ha encontrado ningún hobbit, ni indicios de que hayan existido. Sin embargo, Frodo Baggins es un personaje cien por cien real. ¿Y cómo lograr que tus personajes sean reales? Fácil, estás rodeado de gente real, así que reflexiona unos instantes sobre su modo de ser. Unas cuantas pistas:

  1. Hay gran variedad, tanto física, como psicológica.
  2. Son complejos: no se puede etiquetar a una persona con acierto. Nadie es… y punto. Todos somos… y… y… y… y a la vez…, pero a veces… y aun así… Y, a pesar de todo, en ocasiones somos…
  3. Evolucionan. Piensa cómo eras de pequeño, y en la adolescencia, y después, y después, y ahora. Y aún no has dejado de cambiar. Nos influye el ambiente, la educación, nuestras experiencias, las amistades…
  4. Se comportan de maneras distintas en contextos diferentes.
  5. Tienen un gran mundo interior. Al menos algunos de ellos. Hay gente que solo vive para afuera y no se detiene a reflexionar. Procura que tus personajes no sean así. Cuanta más riqueza interior tengan, más interesante será su historia.
  6. Sus cualidades destacan o se ocultan al encontrarse en circunstancias concretas o en compañía de ciertas personas.
  7. A veces dominan sus sentimientos, a veces los sentimientos los dominan.
  8. Tienen sueños, objetivos, metas… Miedos, dudas, prejuicios…
  9. Etcétera.

Pues, una vez visto esto… Solo tienes que procurar que tus personajes sean así 😉

De acuerdo, es muy, pero que muy complicado. Por eso te recomiendo que vayas poco a poco.

Resultado de imagen de escultorEn primer lugar, escoge muy bien a tu protagonista o protagonistas. Como he dicho antes, la historia va a depender en gran medida de estos personajes, así que no tengas prisa. Una vez que tengas claro cómo va a ser, toma una hoja en blanco y escribe todo lo que puedas sobre él/ella/ellos. Puedes empezar con lo básico: nombre, edad, lugar de residencia, descripción física, forma de ser… Y después continúa desarrollando tanto su entorno como su personalidad. Escribe sobre su pasado: experiencias que les marcaron, razones que les hayan llevado a ser como son, el ambiente en el que se han criado. Habla de sus amigos, de lo que les gusta hacer, de lo que no soportan, de sus ilusiones, sus peculiaridades. Y esboza su futuro.

Es muy probable que mucha de esta información no aparezca en la novela, pero eso da igual. Quien tiene que saberlo eres tú, y así los plasmaras con mayor profundidad y coherencia.

Quizá te preguntes: “¿tengo que hacer esto con TODOS los personajes?”. No es necesario. Ni siquiera es “obligatorio” que lo hagas con los protagonistas. Aunque pienso que te será de ayuda. ¿Entonces? Te recomiendo que dediques mucho tiempo a los protagonistas y a los principales. No es tiempo perdido, al revés, te ahorrarás muchos quebraderos de cabeza más tarde y, además, aunque suene un poco a “escritor que va de bohemio”, te aseguro que, si defines bien a los personajes, habrá muchos momentos en los que serán ellos quienes saquen la obra adelante. Ellos marcarán el ritmo, abrirán nuevas posibilidades, desarrollarán la trama. Y tú te limitaras a contarlo. Sí, es un modo de hablar, pero no se aleja mucho de la realidad. Que le pregunten a Jane Austen.

El objetivo de todo esto es que tus personajes sean “reales”. Es decir, que la gente los perciba como tales y capten su complejidad, su coherencia, la riqueza de su personalidad, etc. Si logras eso, habrás recorrido una gran parte del camino para crear una buena novela. Pero aún faltan muchos detalles.

Resultado de imagen de leyendoAdemás de ser personajes “reales” procura que sean atractivos. No me refiero a que sean todos guapísimos 😛 . Piensa en la gente que conoces. Seguro que hay algunos con los que te apetece estar y otros con los que lo evitas en la medida de lo posible. También habrá otros que ni una cosa ni la otra… Procura que tus protagonistas sean del primer grupo. Tendrán defectos, por supuesto, pero habrá algo en ellos que te cautive y logre que quieras conocer su historia. Puede ser su carácter, su sentido del humor, su punto de vista, su originalidad…

Podríamos seguir ahondando en este tema y es posible que lo haga en otra ocasión, pero, de momento, lo dejamos aquí. Espero que esta entrada te haya dado alguna pista para crear unos buenos personajes. Y, si no es así, confío en que, al menos, haya logrado recalcar la idea de lo importante que será que lo logres.

Mucho ánimo y a disfrutar. No todo el mundo es capaz de crear personas y que luego la gente hable de ellos como si fueran reales. Ese es un privilegio que solo algunos tenemos. Por eso nos gusta tanto escribir 😉

Un saludo

@M_A_JORDAN

¡QUIERO ESCRIBIR MEJOR! PERO NO SÉ CÓMO…

¿Te gustaría escribir mejor? Supongo que sí. A mí me encantaría… El problema es cómo lograrlo, ¿verdad?

En esta entrada… no vas a encontrar la fórmula mágica para conseguirlo 😉 Pero sí algunas ideas que puede que te sirvan.

¿Qué significa escribir bien?

Resultado de imagen de escribir bienNo cometer errores sintácticos, evitar las faltas de ortografía, las discordancias, etc., etc., etc. Cierto, pero eso es lo básico y, aunque exija trabajo y atención constante, también es lo más sencillo de corregir, ya que existen unas reglas claras que podrás aprender y aplicar. Así que nos centraremos en otras facetas de la expresión “escribir bien”.

Suelo decir que un texto literario está bien escrito cuando:

  1. Transmite perfectamente la idea del autor.
  2. Logra reflejar la belleza del lenguaje

De manera que estos serán los dos objetivos que deberemos tener en mente mientras escribimos y al revisar nuestros textos.

Resultado de imagen de caminarPara transmitir una idea con fidelidad, lo primero es conocerla bien. Antes de escribir, profundiza en tu historia. Es lo mismo que nos ocurre en la vida cotidiana. Cuando nos preguntan por algo de lo que somos expertos, respondemos con seguridad y somos capaces de adaptarnos a nuestra audiencia. Sin embargo, si tan solo tenemos algunos datos sueltos, los recitaremos de la manera más escueta posible por miedo a cometer incorrecciones de todo tipo. Si conoces bien tu historia, caminarás por ella con paso seguro, y eso se reflejará en tus manera de contarla.

Resultado de imagen de ventana a la imaginaciónLa escritura es una ventana a nuestra imaginación. Invitamos a los demás a entrar en ella siguiendo los trazos de nuestra pluma. El lenguaje debe ser un medio para reflejar nuestras ideas, no un obstáculo. Por eso, al corregir uno de tus escritos, ponte en el lugar del lector y pregúntate si será capaz de comprender con facilidad lo que le quieres contar. Los lectores no conocen la historia como tú, no están tan familiarizados con los personajes y tan solo saben lo que les cuentas. Así que procura ser claro y ordenado. Evita lo que les pueda confundir, salvo que desees confundirlos, claro 😉

Resumiendo el punto 1: profundiza en tu historia y luego cuéntala de forma clara y ordenada. Ponte en el lugar de tu público y pregúntate si serán capaces de seguirte.

Resultado de imagen de piedad miguel angelReflejar la belleza del lenguaje… ¿No sería mejor decir utilizar el lenguaje de forma bella? Puede ser, aunque, para mí, el lenguaje es como la estatua que Miguel Ángel veía dentro de cada bloque de mármol. El objetivo es quitar lo que estorba para que se aprecie la obra en todo su esplendor. En ocasiones nos empeñamos en complicar nuestros escritos, como si la escritura enrevesada y oscura fuera mejor que la sencilla. Evita los párrafos sobrecargados, las frases interminables y las palabras incomprensibles. No se trata de que hables de un modo vulgar, sino de que lo hagas con exactitud. Es mucho más difícil ser conciso que lo contrario. Hace falta mucho trabajo para alcanzar la sencillez.

Entonces, ¿debo imitar el modo de escribir de los grandes genios? ¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOO!!!! ¡Ni se te ocurra! Si quieres escribir bien, no debes imitar a nadie. La escritura es una manifestación de nuestra personalidad y, por lo tanto, debe ser algo personal, no copiado. Procura aprender de los demás y, después, exprésate a tu manera. Eso es el estilo personal. El objetivo no es imitar el estilo de otros, sino perfeccionar el tuyo.

¿Cómo puedo perfeccionar mi estilo?

  1. Lee mucho.
  2. Lee muchísimo.
  3. Sigue leyendo… Eso sí, asegúrate de haber escogido obras que valgan la pena.
  4. Escribe.
  5. Revisa lo escrito: AQUÍ tienes algunas ideas sobre lo que tienes que buscar al revisar y corregir.
  6. Busca un texto que te guste, o que te parezca que está bien escrito. Pregúntate, ¿por qué funciona? Y no pares hasta que lo sepas. Este consejo no es mío, sino de Marta Rivera de la Cruz 😛
  7. Haz ejercicios de creación literaria: AQUÍ y AQUÍ tienes algunas sugerencias.
  8. Vuelve a revisar lo que has escrito.
  9. Pide ayuda a alguien cercano que pueda revisar tus textos. No hace falta que sea profe de lengua, basta con que sea un buen lector.
  10. No desesperes y recuerda que siempre se puede mejorar.

A escribir se aprende escribiendo.

Un saludo

@M_A_JORDAN