NUEVA COLABORACIÓN

Hola a todos.

Hace tiempo que no publico ningún escrito de colaboradores del blog, así que me alegro de poder ofreceros hoy unas palabras de Brenda Cáceres, que aparece por primera vez en este espacio y a la que desde aquí le agradezco su trabajo y le deseo mucha suerte en el camino de la escritura.

Como es un texto un poquito largo, os pongo aquí el inicio. Para seguir leyendo, solo tenéis que pinchar en el enlace que encontraréis al final.

 

Hace un tanto perdí a alguien y no por una ruptura amorosa o por el fin de una amistad. Hace un tanto perdí a alguien porque una mañana tal vez Dios, tal vez la vida o no sé a qué o a quién responsabilizar por su muerte, así lo decidió.

Cuando pierdes a alguien así, comienzas a ver el dolor de otra manera. Recuerdo alguna vez haber perdido a alguien y llorar hasta más no poder durante varios días, luego superarlo y luego reírme mientras me sentía ridícula por haber llorado tanto, pero cuando alguien muere ya no es más así; en ese caso, puedes llorar todo lo que quieras y creer haberlo superado pero nada va a cambiar el hecho de que ya no esté con vida, no poder volverlo a ver y esa es la peor parte del dolor.

Esta no es la típica historia de arrepentimiento por no querer o aprovechar al máximo a la persona cuando está con vida y lamentarte cuando fallece. No me arrepiento de nada porque lo amé con locura y estoy segura que él a mí, su amor era puro y real, los momentos juntos fueron más que suficientes para crear el lazo que teníamos…

Para acceder al texto completo pincha AQUÍ

Muchas gracias a Brenda por su colaboración.

Un saludo

@M_A_JORDAN

DE MAYOR QUIERO SER AUSTENITA

Hola a todos.

Hoy quiero compartir con vosotros una entrada que se ha publicado en el blog de la Jane Austen Society en España y que me ha encantado tanto por lo que cuenta como por cómo lo cuenta.

Aunque en su escrito, Neus Baras habla de su primer contacto con Jane Austen, a través de “Orgullo y Prejuicio”, esta experiencia literaria es extensible a diversos libros y autores, y refleja muy bien por qué nos gusta tanto leer… y escribir 🙂

Dicho esto, os dejo con Neus y su historia:

DE MAYOR QUIERO SER AUSTENITA

El día en que leí Orgullo y Prejuicio mi vida empezó. Y no bromeo. Ese día lo tengo conscientemente idealizado porque es el día en que conocí a Jane Austen y ella me hizo descubrir quién era yo y sobre todo quién quería ser.

Yo tenía 14 años y por mi gran fortuna estaba en esa edad en que se tienen pocas obligaciones y las pocas que se tienen desaparecen durante las vacaciones . Digo esto porque yo leí Orgullo y Prejuicio (por primera vez) el fin de semana antes de Navidad de 1996, justo cuando empezaban las vacaciones.

Resultado de imagen de ramblas barcelona navidadLas navidades en Barcelona son mágicas. La Rambla de Cataluña se llena con luces centelleantes, los comercios adornan sus escaparates con deliciosas y caras tentaciones y la gente saca sus guantes, bufandas y gorros aprovechando los pocos días invernales de los que van a disfrutar (en el Mediterráneo ya se sabe). La gente anda por la calle con las mejillas sonrosadas y el semblante alegre acumulando felicidad a golpe de tarjeta de crédito. Todas las ilusiones del año se condensan en esos días hasta la culminación de la felicidad del día de reyes. 

Imagen relacionada

Y todo esto yo me lo perdí porque me quedé encerrada en casa leyendo Orgullo y Prejuicio (una y otra vez). La primera vez la recuerdo con especial nitidez. Fue en un viejo sillón de orejas junto a un enorme árbol de navidad que bloqueaba la salida del sillón; tenías que literalmente aplastar el árbol para salir de allí. Así que pasé esos dos días encerrada en mi casa, encerrada en el sillón por el árbol, por la novela de Jane Austen en realidad. Y sin embargo a mi me daba igual lo que pasaba en el exterior. ¿que más me daban a mi las luces y los paquetes y los falsos copos de nieve? Yo disfrutaba de la compañía del señor Darcy y de Elizabeth Bennet, de Lady Catherine de Bourgh y del señor Collins y también de un montón de bolas navideñas colgadas del árbol que seguro que intentaron más de una vez leer por encima de mi hombro y maldiciendo que yo pasara las hojas tan rápidamente.

Me pasé dos días sentada en el sillón en todas las posiciones posibles e imaginables: empecé con una posición ergonómica pero al cabo de unas horas se me entumecieron mis piernas así que probé de pasar mis piernas por encima de los reposa brazos… y así estuve hasta que me puse de cabeza para abajo. Esta posición no duró mucho, lo admito. En cualquier caso, no me moví de allí. Estuve absorbiendo Orgullo y Prejuicio como si mi vida dependiera de ello. Era como una droga y era imposible saciarme de ella. La necesitaba tanto que que casi la engullía y, en efecto, leí tan rápido el libro que días más tarde al releerlo me di cuenta que había trozos que había sobrevolado. 


Resultado de imagen de pride and prejudice charactersAl fin, al cabo de dos días, lo acabé y, después de lograr apartar el árbol y las bolas, emergí transformada. Mi vida había cambiado. Mis prioridades habían cambiado, mi percepción de las personas y del mundo habían cambiado. Entendí por fin que tipo de persona yo quería ser. Yo quería tener el sentido del humor y la sensatez de Elizabeth Bennet, la percepción del señor Darcy, ser corrosiva como el señor Bennet pero sin perderle el respeto a mis semejantes como él. También había conocido los modelos de personas que yo no quería ser: no quería ser pedante y condescendiente como el señor Collins, ni autoritaria como Lady Catherine, ni insensata y egoísta como Lydia, ni manipulable como Charles Bingley… porque incluso en los personajes más positivos de Jane Austen se pueden encontrar defectos. Orgullo y Prejuicio tenia un abanico de tales personalidades que se podía decir que para mí representaba la comedia de la vida condensada en 200 páginas. Yo entendí la vida a partir de ese día porque la vida existía en ese libro. Jane Austen es capaz de captar lo mejor y lo peor del alma humana como pude descubrir más tarde leyendo sus otras novelas. Para mi sus novelas fueron, y siguen siendo, la mejor escuela de la vida, la más exquisita educación que uno puede recibir para convertirse en un verdadero ser humano. 

El día en que leí Orgullo y prejuicio fue el inicio de esa educación que tan sutilmente nos imparte Jane Austen. Una educación donde la sinceridad y la cortesía no son incompatibles, donde la reina de la fiesta no es necesariamente la mejor persona, donde ser capaz de ver defectos de las personas y reírnos de ellos no nos convierte en seres abominables siempre que seamos capaces de ver nuestros propios defectos y de reírnos de ellos.  

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De este fin de semana también salí obsesionada por Jane Austen, sus novelas y sus personajes, su estilo. Esto es algo de lo que jamás me he curado. Por suerte con los años he ido descubriendo que esta enfermedad la compartían muchas otras personas y que a estas personas (como a mi) les encanta compartir y desarrollar los detalles de nuestros síntomas.

Así que habréis entendido porque ese fin de semana fue tan crucial para mi. Lo es porque el día en que leí Orgullo y Prejuicio descubrí lo que quería ser de mayor. Yo quería ser austenita.

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Por Neus Baras

Un saludo

@M_A_JORDAN

CUESTIÓN DE ARTE

Hola a todos.

En la entrada de hoy, quiero presentaros y dar la bienvenida a la última escritora que se ha unido a la lista de blogs colaboradores de esta página. Su nombre es Julia Alcázar y administra el espacio “CUESTIÓN DE ARTE”. Y ARTE así, con mayúsculas, porque Julia no solo escribe sino que también dibuja. Durante este mes de octubre está teniendo lugar una exposición de sus trabajos en el Café del Viajero de Málaga. Así que, si os queda cerca y tenéis la posibilidad de pasar por allí, no lo dudéis 😉

Tras esta breve introducción, voy a dejaros con las palabras de Julie, no sin antes recomendaros, de nuevo, que paséis por su página para conocer sus escritos.

Diario de

No soportaba la idea de una despedida, pero cuando se forzaba a imaginarla, en un día de lluvia, con su álbum de fotos, la suponía triste y melancólica, como ya había sido la primera y última vez entre ellos.

Se marchó después de dieciochos días enamorados, recorriendo calles sorprendentemente interminables, visitando lugares insólitos, riendo en cada esquina, en cada boca de metro. Admirándose, mirando de un lado a otro, para enamorarse aún más. Disfrutando del sol que los iluminaba en cada paseo, divirtiéndose en las noches con luces de colores y escaleras rojas. Sonriendo otra vez, en cada amanecer. Inmensamente felices de estar juntos.

Un amor que arrasaba con todo. Una historia acelerada y caótica, sin paciencia. Una ansiedad contenida por ver más allá de los enormes edificios.

¡¡MUCHAS GRACIAS A JULIA POR SU COLABORACIÓN!!

Un saludo

@M_A_JORDAN

TALLER DE CUENTOS: LAS TRES TORONJAS

Hola a todo.

Hoy toca cederle la palabra a una de las colaboradoras del blog. Bueno, en realidad el mérito es de su abuela, que es la que contaba el cuento 🙂 , pero ella lo ha recogido en su página y yo lo difundo desde aquí.

Si os gustan los relatos breves, os animo a pasaros por el taller de cuentos de Lourdes García Trigo. Seguro que no os defrauda.

Vamos allá.

Las tres toronjas


Nos metían en la cama apenas el sol se había despedido. Las tres en la misma habitación. Llegaba ella.

Resultado de imagen de TORONJAÉrase una vez un rey que salió de cacería. Al caer la tarde, se separó de sus caballeros y se perdió. En medio del bosque encontró un árbol gigante con toronjas y, como tenía muchísima sed, cogió una y la abrió. De ella salió una niña, toda vestida de rosa: los zapatitos rosas, –señalaba sus zapatillas– los calcetines rosas, el vestidito rosa y el lacito rosa -se tocaba el pelo-. El rey la vio tan guapa que le dijo:

–¡Ay! ¡Pero qué niña tan linda! ¿No querrías venirte conmigo a mi palacio, y yo te casaría con el príncipe, mi hijo?

Y la niña le respondió:

–Yo me iría, pero llevo mucho tiempo dentro de la toronja. –todas asentíamos, comprendiendo a la pobre niña– ¿Tienes agua?

–No… si he cogido la toronja porque tenía sed…

–¿Y tienes pan?

–Tampoco…

–¿Y tienes vino?

–Menos…

–Pues entonces, ¡a mi toronjita me vuelvo!

Y desapareció.

A las semanas, el rey volvió a salir de cacería, pero ya no se acordaba de la niña de la
toronja, así que olvidó preparar el agua, el pan y el vino. En el bosque, de nuevo, se separó de sus caballeros -ninguna pensábamos en lo torpe que era el rey, que se perdía dos veces de la misma manera– y llegó al árbol de las toronjas. Cogió una y la abrió. De ella salió una niña vestida entera de azul: los zapatitos azules, los calcetines azules, el vestido azul –Resultado de imagen de REY CABALLOseñalaba su bata- y el lazo azul. Al verla, el rey exclamó:

–¡Ay! ¡Qué niña tan guapa! ¿No querrías venirte conmigo a mi palacio, y yo te casaría con el príncipe, mi hijo?

Y la niña le respondió:

–Yo me iría, pero llevo mucho tiempo dentro de la toronja. ¿Tienes agua?

–¡Ay! No, que me la he olvidado en el castillo…

–¿Y tienes pan?

–Tampoco…

–¿Y tienes vino?

–Menos…

–Pues entonces, ¡a mi toronjita me vuelvo! –reíamos ante el gesto desenvuelto de ella, simulando que volvía a entrar en la fruta.

Y desapareció.

El rey se prometió a sí mismo que no dejaría más a la niña en el bosque. La noche antes de salir preparó en su alforja una jarra de agua, una botella de vino y una hogaza de pan recién hecha. Y al amanecer salió en busca del árbol. Allí, cogió una toronja y la abrió. De ella salió una niña vestida entera de blanco: los zapatitos blancos, los calcetines blancos, el vestido blanco y el lazo blanco. Cuando el rey la vio, le dijo:

–¡Qué niña tan guapa! ¿No querrías venirte conmigo a mi palacio, y yo te casaría con el príncipe, mi hijo?

Y la niña le respondió:

–Yo me iría, pero llevo mucho tiempo dentro de la toronja. ¿Tienes agua?

–Sí.

Y la niña se bebió la jarra de agua.

–¿Y tienes pan?

–Sí.

Y la niña se comió todo el pan.

–¿Y tienes vino?

–Sí. –Y aquí ella añadía: pero sólo un taponcito, que eres muy pequeña. 

Y la niña se tomó un vasito de vino.

Entonces el rey la montó en su caballo y salieron del bosque. Al llegar a una aldea, el rey se detuvo, y le dijo a la niña:

Resultado de imagen de carroza cuento–Espérame aquí, que voy a ir a mi palacio para recogerte en una carroza, que no está bien que la futura princesa se presente así en la corte-. Asentíamos. Una princesa no puede
llegar despeinada sobre un caballo. En el coche podría arreglarse y aparecería guapa ante su futuro esposo. 

La niña se sentó en una fuente a esperar. En esto, llegó una criadita con un cántaro. Cuando se asomó para llenarlo, vio el reflejo de la niña en el agua y, creyéndose que era el suyo, exclamó:

–¡Pero qué linda soy! ¡Y qué piel más blanca tengo! ¿Y yo tan blanca y tan linda voy a ir a por agua a la fuente? ¡Rómpete cantarito!-. Reíamos. La pobre, no se daba cuenta de nada, pero como estaba dentro del cuento no la podíamos avisar.

Y lo estrelló contra el suelo.

Al llegar a su casa le explicó a la señora que se había tropezado y que, al caer, rompió el cántaro Pero la señora se enfadó mucho.

–¡Llévate otro! ¡Y que sea el último!

La criada volvió a la fuente y de nuevo vio el reflejo de la niña.

-¡Pero qué linda soy! ¡Y qué piel más blanca tengo! ¿Y yo tan blanca y tan linda voy a ir a por agua a la fuente? ¡Pues rómpete cantarito!

La niña, que había visto todo desde el principio, no pudo aguantar más y se echó a reír. La criadita levantó la mirada.

–¡Ay! ¡Pero si eres tú! Y yo que creía que era mi reflejo… Y como vuelva sin el cántaro mi señora me va a pegar… ¡Ay!

Y se echó a llorar. La niña, que era muy buena, la abrazó y le dijo:

–Vamos, no te preocupes. El rey va a venir a recogerme en su carruaje y me va a llevar a su palacio con su hijo. Vente conmigo, y no tienes que preocuparte por tu señora.

Las dos se hicieron amigas en seguida. Cuando volvió el rey con su carroza, las llevó al castillo.

Pasaron los días, y el príncipe, la criada y la niña se hicieron muy amigos. Un día, cuando hablaban en el jardín, se acercó una bruja disfrazada de vendedora. Llevaba alfileres, peinetas, lazos de mil colores… A la niña le gustó una diadema y la bruja se ofreció a peinarla. Cuando estaba distraída, sacó un alfiler negro del bolsillo y se lo clavó en la cabeza. La niña se convirtió en paloma y se escapó volando.

Todos, en el castillo, estaban tristes, sobre todo el príncipe, que se había enamorado de ella y quería casarse. El rey, que quería mucho a la niña, se asomaba todas las tardes al balcón, a ver si volvía. Un día, se le posó una paloma en las rodillas. En la cabeza tenía una mancha negra.

–¡Huy! ¿Qué es esto?-. Acariciaba a la paloma imaginaria y tocaba la mancha negra, pequeñita, redonda. Sacaba la mancha. La mirábamos, expectantes. 

¡La paloma se convirtió en niña!- ¡Oh! Aplaudíamos.

En el castillo se celebró una fiesta y el príncipe se casó con ella. Y vivieron todos felices y comieron perdices.

Y colorín colorado, –daba una palmada– este cuento se ha acabado.

Ala, ¡a dormir!

MUCHAS GRACIAS A LOURDES POR SU COLABORACIÓN.

Un saludo

@M_A_JORDAN

ESCRIBIR

Hola a todos.

Hace un par de entradas os conté que me habían invitado a participar como en un jurado en un certamen de microrrelatos, que incluía una mesa redonda sobre “literatura y solidaridad”. Todo esto tuvo  lugar ayer… ¡Y fue genial! 🙂

Los autores de los microrrelatos leyeron sus obras delante del público y del jurado… Fue una bonita experiencia, escuchar a jóvenes dando vida a sus escritos, marcando los tiempos e impregnando cada palabra de personalidad. Como es lógico, unos lo hicieron mejor que otros y algunos relatos destacaban por encima de los demás. Pero todos los participantes demostraron su valía y potencial. Desde aquí mi enhorabuena y mis mejores deseos en el mundo de la escritura.

Esta jornada tuvo un aliciente especial para mí, ya que me brindó la oportunidad de volver a coincidir con Lourdes García Trigo. Una joven escritora a la que conocí hace unos meses, y con la que comparto la ilusión de poder desarrollar un proyecto de promoción de las letras para jóvenes durante los próximos meses, años…

Y, aprovechando que ayer reflexionamos junto a los asistentes sobre diversos aspectos de la creación literaria, he rescatado un breve texto que Lourdes escribió hace ya diez años (si ahora es joven, entonces lo era aún más 😉 ) y con el que creo que muchos nos sentimos identificados.

ESCRIBIR

Hay días en los que parece que todas las ideas vienen de golpe a tu mente. Todo lo que ves te parece digno de inmortalizarlo en el papel, desde la primera noticia del periódico, hasta la utilidad del secador del pelo, pasando por la frase que siempre repite, a modo de muletilla, tu mejor amiga, o el nuevo color del pelo de tu vecina. Y todo el tiempo del que dispones te parece poco para poder grabar el universo con tinta.

    Pero hay otros días que…, en fin…, nada. Nada es la mejor palabra para expresarlo. Te sientas después de desayunar frente al papel en blanco, con la pluma en el aire. Miras por la ventana y te parece el mismo paisaje de siempre. Y vuelves fijar tu vista en el papel que, efectivamente, sigue en blanco. Con un suspiro lo apartas y abres tu diario. “Algo tendré que contar” piensas. Pero nada (vuelvo a utilizar aquí la palabra nada). Hoy no te ha pasado nada excepcional. Te has levantado, has desayunado…, y te has sentado en la silla en la que llevas ya cerca de una hora.

    Definitivamente te levantas y te das un paseo por tu casa. Ves a tu hermana estudiando, a la pequeña enredada en sus juegos…, se oye a tu vecino correr detrás de una pelota… Vuelves a tu mesa y, después de mirar por enésima vez el eterno papel en blanco, suspiras y te encoges de hombros. “¿Qué se le va a hacer?, ¡hoy no es mi día!”

    Me preguntarán, y con razón, para qué escribo esto. Y yo les respondo que hoy es uno de esos días en los que no se me ocurre nada..

Un saludo

@M_A_JORDAN

SOBRE TODO LO QUE CREO

Hola a todos.

Tras los ejercicios y sus respuestas (sé que hay gente que aún los está trabajando), quiero cederle la palabra a una de las colaboradoras de este blog.

La chica de los jueves

Y para que sepáis algo sobre ella, os pongo aquí la información que ofrece en el pérfil de su página:

lachicadelosjueves

Bloggera, adicta a Pinterest y a los espaguettis. Experta en comerme la cabeza, ñoña de manual, algo impulsiva, algo romántica. Lectora empedernida, fan del maíz y la Coca-cola. Abonada a las noches de tarta y vino. Turismóloga, community manager y dependienta. Empecé a escribir de broma y hoy es mi pasión, mi verdadera vocación. Mi primer libro de relatos está en camino, mientras tanto, abre el archivo y empieza a leer. Bienvenido. Gracias por quedarte!

Me gusta mucho su manera de escribir porque está cargada de personalidad. En ocasiones, sus textos son todo un desahogo y, ¿no es esa una de las finalidades principales de la escritura? Habrá gente que coincida con su modo de ver el mundo y otros que no, pero… Cada uno es cada uno y, mientras hablemos con respeto, todos tenemos derecho a mostrar nuestras opiniones.

Y, sin más preámbulo, os ofrezco aquí uno de los escritos que podéis encontrar en su página. He quitado algunos párrafos (solo un par) para que no fuera demasiado largo. Si queréis ver el texto completo, podéis pinchar en el título.

SOBRE TODO LO QUE CREO

Llevo meses comprobando que parece extenderse demasiado una forma de escribir algo vulgar, plagada de palabras malsonantes, soeces y maleducadas. Igual es que yo soy la mojigata de las letras, o la que prefiere dejar una pequeña puerta abierta a la imaginación, o la que sigue prefiriendo que la escritura sea algo bello (aunque a veces meta algún taco). No sólo me refiero a un vocabulario demasiado obvio sexualmente hablando, me refiero a todo en general. Creo que muchas veces se emplea ese lenguaje con el único objetivo de conectar más rápido con el lector, en plan “Eh tío/tía, que aunque vaya de escritor profundo, en realidad hablo como tú, ¿nos hacemos colegas?” Y no me malinterpretéis, es evidente que todos queremos conectar, yo la primera. Y respeto a cualquier persona que tenga las narices de escribir artículos, poemas, libros, tuits, o lo que quiera de la forma que quiera, pero me escuecen los ojos cuando leo determinados textos. Y la verdad es que me río mucho con algunos de ellos, y ya sabemos que el objetivo de cualquier artículo es remover algo, lo que sea, y cada cual es libre de escribir como quiera, pero bueno… supongo que esto es una simple cuestión de gustos, y del mismo modo que alguien no soportará mis cursilerías, yo no soporto ciertas cosas. Sobre todo en momentos puntuales. Sobre todo si de lo que se habla es de mujeres.

No puedo leer nada que se refiera a las mujeres de una forma vulgar (aunque no sea con mala intención en algunos casos), con la torpe excusa del sarcasmo “inteligente”. Igual es que yo soy corta y no entiendo esa ironía tan poco fina o tal vez sea que perdí el sentido del humor entre tanta grosería.

Pero bueno, no me crisparé, porque además aún no he cenado y no me va a sentar bien despotricar con el estómago vacío.

POSTHOY

 

Pero es que creo que esto se nos está yendo de las manos. Tanta tontería, tanta palabra que se grita para sumar estadísticas, tanta obviedad. Creo que las cosas se pueden decir de muchas formas, y que las más respetuosas siempre acaban ganando todas las batallas. Creo que permitimos muchas gracias que no hacen gracia. Creo que lo poco gusta y lo mucho cansa. Creo que las lecturas que te cabrean son las que acaban motivando los mejores post, así que gracias por la inspiración.

(…)

POST HOY2

No sé. Supongo que es lo que tiene la afición del hablar por hablar, que crees que mientras alguien te escuche, sea por bien o por mal, ya es suficiente. Pero es que yo soy de las que piensan que algunas cosas ni son suficientes, ni son válidas, ni son honestas. Creo que cuando algo se convierte en habitual, no es que deje de ser especial, es que crispa, enerva, asquea. Creo que, como dijo una de las grandes, “La moda muere, el estilo jamás”. Creo que tanto fingir acabará con esta sociedad. Creo que me voy a ir a vivir a una montaña modoermitaña, sin tecnología, así ojos que no ven, cabreo que me ahorro.

Y es que creo que lo más sensato debería ser empezar a pensar más con el corazón y menos con el ego (creo que el corazón tiene que estar un poco harto de que siempre le nombre), porque creo que no utilizamos bien los recursos que tenemos, que no valoramos lo correcto, que estamos muy perdidos entre tanto #postureo.

(…)

POSTHOY1

Y creo que por más que me queje, no arreglaré el mundo ni lo llenaré el mundo de flores, así que me voy a cenar.

Muchísimas gracias a “la chica de los jueves” por su colaboración.

Un saludo

@M_A_JORDAN