ESO ES LO QUE ESTE PAÍS NECESITA: ¡MÁS LIBROS!

¡Dios!”, dijo, cuando le vendes un libro a alguien no solamente le estás vendiendo doce onzas de papel, tinta y pegamento. Le estás vendiendo una vida totalmente nueva. Amor, amistad y humor y barcos que navegan en la noche. En un libro cabe todo, el cielo y la tierra, en un libro de verdad, quiero decir. ¡Repámpanos! Si en lugar de librero fuera panadero, carnicero o vendedor de escobas la gente correría a su puerta a recibirme, ansiosa por recibir mi mercancía. Y heme aquí, con mi cargamento de salvaciones eternas. Sí, señora, salvación para sus pequeñas y atribuladas almas. Y no vea cómo cuesta que lo entiendan. Solo por eso vale la pena. Estoy haciendo algo que a nadie se le ha ocurrido desde Nazareth, Maine, hasta Walla Walla, Washington. ¡Es un nuevo campo, pero vaya si vale la pena! Eso es lo que este país necesita: ¡más libros! 

Christopher Morley en La librería ambulante

Si fuera panadero, carnicero o vendedor de escobas la gente correría a su puerta a recibirme…

Pero este hombre no vende carne, ni pan, ni productos de limpieza, sino LIBROS. Esos almacenes de sueños, esas puertas al infinito, esa fábrica de experiencias…

Al releer este fragmento de La librería ambulante, me ha venido a la cabeza una imagen que vi hace tiempo en Facebook:

Resultado de imagen de si los árboles dieran wifi

Así somos… El apetito nubla nuestro entendimiento y somos capaces de sacrificar lo realmente importante para satisfacer lo accesorio.

Esto es lo que hace falta a este país: ¡Más libros! 

Cuanto más inculta es una sociedad, más sencillo resulta manipularla. Por eso en los gobiernos autoritarios se busca la distracción de las masas. “Pan y circo”, ¿te suena? Y mucho cuidado con los que piensen distinto, o simplemente piensen. Por eso me provocan tanto rechazo las etiquetas y los eslóganes baratos y absolutistas. Es el truco que usan los manipuladores para anestesiar nuestro cerebro. Repiten sus consignas hasta que la gente crea que eso es lo que piensa. Y como falta el hábito de preguntarse los porqués, pues simplemente se sigue a la corriente de moda y se tacha de retrógrado, o de lo que sea, al que piense distinto… Por miedo a que amenace esas “convicciones”.

Más libros y más gente que lea… y que piense. Y, entonces, aunque no estemos de acuerdo, seremos capaces de entendernos.

 

TU MEJOR TÚ

Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan só1o a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces le conteste
la nueva criatura que tú eras.

Pedro Salinas. La voz a ti debida.

¿Quieres ser escritor? ¿Te gustaría que tus palabras llegaran a miles de personas, que se colaran en sus almas y les transportaran a esos mundos que tú has creado para ellos? ¿Sueñas con dar vida a personajes, contar historias, despertar emociones? ¿Sí? ¿Seguro? ¡Genial! Es una aventura maravillosa y, si te decides a seguir adelante pase lo que pase, aprenderás mucho y disfrutarás más de lo que pensabas. Pero… Sí, siempre hay un pero.

Con cierta frecuencia recibo e-mails de gente a la que le gusta escribir y que, después de pasearse por este espacio, deciden escribirme para contarme sus experiencias, consultar sus dudas, o pedirme asesoramiento. Yo agradezco cada uno de esos correos, por la confianza que me muestran y por lo mucho que puedo aprender de esas personas. Sin embargo, no es raro que, de vez en cuando, detecte en esos escritores en ciernes un rasgo común, que deberán corregir si realmente quieren lograr algo en este camino: la impaciencia.

Y no me refiero a la impaciencia con los demás, sino con ellos mismos, con nosotros mismos. Una planta no crece más rápido por tirar de ella hacia arriba. Lo máximo que conseguirás es arrancar alguna hoja o, peor aún, sacarla de raíz. Si quieres que crezca, tendrás que regarla, abonarla, buscar el lugar que más le convenga y… esperar.

La escritura forma parte de nuestra vida. Aprendemos a escribir conforme aprendemos a vivir. Eso no significa que tengamos que esperar a la ancianidad para ponernos manos a la obra. Lo que quiero decir es que este es un proceso largo, de mejora continua, en el que no hay que tener prisa. Y si nos adelantamos, lo más seguro es que nos topemos contra la decepción.

Nadie soñaría con ganar unas olimpiadas sin entrenamiento, ni tampoco con hacerlo tras solo un par de semanas de preparación. Sin embargo, algunos quieren escribir una obra maestra a la primera de cambio, o se frustran cuando no consiguen que se publique lo primero que han escrito.

Por supuesto que hay casos sorprendentes, en los que la opera prima de un autor es una auténtica maravilla. Pero, por un lado, que sea su primera novela no significa que no haya dedicado mucho tiempo a preparar ese trabajo. Y, por otro, estamos hablando de excepciones. Si eres una de ellas, adelante. Si no es así… Mucho ánimo y sigue trabajando. Y no pares hasta sacar de ti tu mejor tú.

Un saludo

@M_A_JORDAN