NO ME GUSTA LEER

thumbnailEntramos en “la semana del libro”, que es cuando la mayoría de escritores perdemos algunos años de vida 😉 Cada vez que se acerca el 23 de abril, la gente se acuerda de que existen unos seres que escriben libros y deciden organizar eventos en los que sí o sí, tienen que estar presentes 😛 . Y nosotros lo hacemos encantados, mientras el cuerpo aguante 🙂

Como empieza a ser costumbre, yo pasaré gran parte de esta semana en Madrid, visitando distintos colegios para tener sesiones con jóvenes lectores, y también con padres. Con los alumnos hablaré sobre cómo escribir una novela… Bueno, y trataré de contestar a las 100.000 preguntas que me caerán encima. Seguro que no faltan las más repetidas:

-“¿Cómo se te ocurren las ideas para escribir?” Pues… no lo sé, se me ocurren y ya.

(Jajaja. Noooo. Podría contestar eso y no dejaría de ser cierto, pero procuro profundizar un poco más en el tema).

-“¿Vas a hacer la película de alguna de tus novelas?” Ojalá, qué más quisiera yo. Si conocéis a algún productor que esté buscando ideas nuevas, decidle que hable conmigo.

Y con los padres, hablaré sobre cómo incentivar la lectura en la familia. Y esto nos lleva a la cuestión que quería tratar en esta entrada.

¿Cómo animar a leer a alguien que dice que no le gusta, o que se ve incapaz de terminar un libro?

facas

Lo primero es asentar las bases. No me creo que haya nadie (la excepción confirma la regla) a quien no le guste leer. ¿Conoces a alguien a quien no le guste comer? (ahora es cuando sale alguno diciendo que sí). Puede que no le guste comer unos tipos de alimentos, incluso muchos o casi todos los tipos. Pero seguro que hay algo que sí que le gusta. Pues lo mismo ocurre con los libros. Quizás no le han gustado ninguno de los que ha leído hasta ahora, pero -casi con seguridad- habrá alguno por ahí escondido que sí le gustaría. Solo tenemos que encontrarlo. Y, si comienza a leer, su gusto se irá cultivando y ampliando, y podrá enfrentarse a nuevas lecturas.
Por lo demás, ¿cómo fomentar la lectura? No voy a “spoilear” mi sesión 😉 , pero tampoco digo nada nuevo animando a empezar desde pequeños. La infancia es el mejor momento para iniciar hábitos duraderos. Es cuestión de hacerlo con gracia y acierto. ¿Más ideas? Dar ejemplo, ponerlo fácil, despertar la curiosidad, no ser pesados, no convertir los libros en algo odioso, etc.

Pero, una vez más, me gustaría saber qué opináis vosotros.

Un saludo

@M_A_JORDAN

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6 thoughts on “NO ME GUSTA LEER

  1. Hola, Miguel Angel!
    Opino, como vos, que la lectura es un hábito que puede incentivarse desde muy temprana edad. Por supuesto, uno puede descubrir los libros a cualquier edad, si no ha tenido la suerte de hacerlo en la niñez, pero como todo hábito, cuanto más temprano se aprenda, mejor. Yo no sé si hay reglas generales que funcionen, yo te puedo comentar lo que hice con mis hijas y que me dio un excelente resultado! Primero algo no intencional, mi casa es una casa donde hay libros, donde se ama a los libros, ellas han visto desde siempre a sus padres leer y perderse en una librería antes que en cualquier otro tipo de comercio. Eso ya les va mostrando, sin que uno siquiera lo note, algo como “normal” que por ahí no lo es tanto en otros hogares. Pero, pasando a cosas que sí hicimos adrede, desde que fueron bebés, las incentivamos con libros: primero de tela o plástico, luego de cartón, y luego de papel. Siempre tuvieron en sus manos al libro como objeto, crecieron con ellos. Y por supuesto, les leímos cuentos (pero tampoco éramos padres de leer todos los días un cuento antes de dormir). Cuando ya entraron en edad de leer por sí solas (a partir de los 6 ó 7 años) o de mirar libros y apreciar la historia por sus ilustraciones pero sin la ayuda de mamá o papá, ahí entró en juego una tarea más complicada que tiene que ver con la competencia con “las pantallas”. La televisión y la computadora ofrecen una competencia que es difícil de vencer. ¿Cómo hicimos nosotros? Primero, mis hijas nunca tuvieron en su cuarto TV por cable, me parece una tentación demasiado grande para impedirles tenerla a mano y no verla (es como tener siempre kilos de helado a su alcance y no dejar que lo coman). Por lo tanto, siempre tuvieron DVD con el que podían ver películas (que nosotros “filtrábamos”), y una sola por noche, antes de dormir. Para ver cable, tenían (y aun hoy tienen!) que usar el televisor de nuestro cuarto, en determinados momentos del día (en mi casa tampoco hay tele en el comedor). Para cuando quisimos imponerles el libro como hábito nocturno, ya tenían el hábito de mirar una peli adquirido, y ahí fue que inventé la siguiente regla: el lunes se mira película, el martes libro, el miércoles peli, el jueves libro, y así sucesivamente. El día de libro no había obligación de leer-mirar libros, yo les dije “ustedes hagan lo que quieran, pueden no ver libros, pero tampoco hay película”, y la verdad, con tal de alargar el momento de apagar la luz, agarraban los libros mansamente. A los pocos días, te juro que no hizo falta que les recordáramos las reglas. Solitas iban a buscar el libro para meterse a la cama, y MUCHAS veces, prefirieron el libro a la película, y usaron la noche de peli para seguir con los libros.
    Por supuesto, la lectura de libros “gordos” es otra cosa y requiere que el niño encuentre qué le gusta. Ahí los padres tenemos que ofrecerles distintas opciones hasta que encuentren la horma de su zapato. Les puede pasar que se frustran con algo que no les gusta y abandonan el hábito como si todos los libros fueran iguales. Y sabemos que no es así! Mi hija mayor, que hoy a sus 13 años es una máquina devoradora de libros (lee a razón de una novela por semana), leía mucho pero cosas cortas, no terminaba de engancharse con ningún libro más largo. Hasta que a los 9 años y pico le compré el primero de Harry Potter. Ahí fue como que descubrió un camino de ida, del que nunca regresó. Ahora sólo nos peleamos un poco para que apague la luz temprano, pero bueno, tampoco se puede todo en esta vida! jajaj
    Ah, por último!! Algo que es muy bueno, o al menos, que le fascina a mi hija super-lectura: los booktubers! Sus horas de computadora son mirando videos de booktubers (sigue a algunos que le gustan) y leyendo algunos de sus blogs: le enseñan sobre nuevos libros, nuevos temas (el feminismo, el sufragismo, etc.), autores clásicos, nuevos lugares, etc. Le han abierto un mundo infinito, de una manera en la que ella se siente parte, identificada con chicas que, aunque un poco mayores que ella en edad, tienen sus mismos gustos y no se siente tan sapo de otro pozo, en este mundo en que la lectura no es el hobby más común de un adolescente.
    Saludos!!!!!!!!

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    1. Hola.
      ¡Millones de gracias por tu respuesta! Me acabas de dar muchas ideas para mis sesiones con padres. Os pondré como ejemplo a ti y a tu hija “devoradora de libros”… A ver si se lee alguno de los míos 😛
      Un saludo 🙂

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      1. Tenés toda la razón, MA, le voy a pasar uno de tus libros (en el e-reader), disculpá que no lo he hecho antes!
        Volviendo un poco a mis comentarios (me alegro de que te sirvan!), hay ciertos hábitos (saludables) que no hay que dejar librados a la libre elección (valga el juego de palabras) a los niños. No podemos decirle a un niño “lavate los dientes si querés”, “elegí siempre lo que quieras para comer: ¿hamburguesa con papas fritas o budín de verduras?”, etc, etc. Si dejamos a su elección, sin ninguna intervención que ayude en la dirección que queremos!, entre pantalla vs libro, seguro gana la pantalla, como le gana la hamburguesa al budín de verdura! Para que elija voluntariamente la verdura de grande, primero hubo que metérsela a presión en el plato, sin mucha libertad de acción…. jajaja. En fin, no sé si sueno muy moderna y políticamente correcta, pero así seguro que funciona: mis hijas leen y comen verduras con mucho placer hoy, y por supuesto, adoran también las películas y las hamburguesas. Los libros son parte de las elecciones que tenemos que enseñarles a utilizar y disfrutar, dentro del inmenso océano de opciones que tienen hoy disponibles. Y una vez que le toman el gusto, sabemos que les abrimos una puerta a un mundo que los hace mejores personas, más solidarios (como opiné en una entrada anterior), más empáticos, más críticos, más imaginativos, más abiertos al otro-distinto a uno…
        Un abrazo!

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      2. jajajaja. Totalmente de acuerdo con que a veces hay que “forzar” un poco para que algo bueno termine gustando. Siempre se puede hacer con cierta gracia y explicando las cosas para que tampoco sea una experiencia traumática 😉
        Un saludo

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      3. Por supuesto! Si es traumático se logra justamente el resultado opuesto al buscado: van a odiar los libros (y las verduras). El sentido común debe ser nuestro guía (aunque no es el más común de los sentidos, lamentablemente).
        Saludos!

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