LA SENCILLEZ DE LOS GRANDES GENIOS

Hola a todos.

Hoy no voy a hablar de Jane Austen (para no cansaros, no por falta de ganas o posibilidades 😉 ), pero sí que voy extraer un diálogo de una de sus novelas para introducir el tema de esta entrada:

“I do not understand you.”

 “Then we are on very unequal terms, for I understand you perfectly well.”

 “Me?  Yes; I cannot speak well enough to be unintelligible.”

 “Bravo!  An excellent satire on modern language.”

Northanger Abbey

Seguro que todos sabéis inglés, pero, por si acaso, os pongo aquí una traducción:

-No le entiendo.

-Entonces estamos en una situación desigual porque yo la entiendo perfectamente.

-¿A mí? Claro, no sé hablar lo suficientemente bien como para resultar ininteligible.

-¡Enhorabuena! Una crítica excelente del lenguaje moderno

El lenguaje fue desarrollado con un propósito, que es…

Vale, esta es una respuesta de película, o de clase de literatura. Pero es que resulta que este es un blog para gente a la que le gusta escribir… Y se supone que también leer.

El lenguaje bien utilizado no solo es efectivo, puede ser elegante, bello, melodioso… Pero esa es una consecuencia del buen empleo, no un fin en sí mismo. Basta que una persona quiera hablar de un modo “refinado” para que resulte pedante. Hay gente que parece que hable para escucharse y, cuando eso ocurre, suelen ser los únicos que lo hacen, porque los demás “desconectan” en segundos. Forma y fondo caminan de la mano y deben fluir con armonía. Si pones demasiado énfasis en cómo lo dices, fácilmente caerás en un estilo poco natural y recargado. El lenguaje es un medio de comunicación… Y para eso necesitas algo que comunicar. Ya sea información, una historia, sentimientos, etc.

Un fallo típico de principiantes -y de los que piensan que ya son expertos- es utilizar un vocabulario y unas estructuras que no dominan, o que están completamente fuera de registro. Quizás se deba a un afán de imitar el estilo de los clásicos, o a un intento de mostrar unos conocimientos que no se poseen, o que no van acompañados de un criterio bien formado.

Desde mi punto de vista, es un error darle demasiada importancia a la forma. Me explico. Por supuesto que hay que cuidar el modo en el que nos expresamos. Y no me refiero solo a las faltas de ortografía u otras incorrecciones. Hay errores de bulto que debemos evitar: rimas internas, repeticiones de palabras, muletillas, cacofonías. Pero eso no está reñido con la frescura, la sencillez y, sobre todo, la autenticidad. Debes ser fiel a tu estilo y trabajar para mejorarlo, pero sin renunciar a él.

El lenguaje es un medio de comunicación. Entonces, ¿por qué hay textos que parece que estén escritos para que nadie los entienda? Alguna vez, al echarle un vistazo a un libro de matemáticas y leer alguno de los problemas que se planteaban, he necesitado una relectura, e incluso una re-relectura del enunciado para ver qué se le estaba pidiendo a los alumnos. Y no era una cuestión de saber matemáticas, sino de explicar las cosas con un mínimo de claridad. Y de los textos legales o del papeleo burocrático prefiero ni hablar. ¿Por qué las cartas “formales” tienen que ser tan raras? ¿Es necesario escribir párrafos extensísimos, con frases indescifrables, y una sintaxis de laboratorio?

No se trata de empobrecer el lenguaje, sino de utilizarlo de un modo correcto. Es mucho más fácil escribir un párrafo largo que uno corto para transmitir la misma información. La sencillez es el resultado de un gran trabajo, amplios conocimientos y capacidad de elección.

Hay gente que la alcanza sin esfuerzo, otros tienen que pulir mucho su estilo para quitarle lo que sobra. Eso sí, no lo dudes, una de las hazañas de los grandes genios es alcanzar la excelencia y hacer que parezca fácil. Da igual que hablemos de un pintor, compositor, escritor o futbolista. La belleza está en la sencillez. Pero la sencillez exige mucha dedicación.

 

Por esta razón y muchas más soy fan absoluto e incondicional de Jane Austen. Y por eso me lo estoy pasando tan bien haciendo mi tesis sobre ella. Sus libros son tan buenos que hay mucha gente que ni siquiera capta su grandeza.

Un saludo

@M_A_JORDAN

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4 thoughts on “LA SENCILLEZ DE LOS GRANDES GENIOS

  1. Muy buena entrada, Miguel Angel. Coincido plenamente con vos.
    De todos modos, aplicado a mi propia manera de escribir (no soy escritora, pero me encanta hacerlo desde que tengo uso de razón, e incluso escribo todo el tiempo en mi trabajo diario de científica), me pasa que soy demasiado poco florida y poco extensa. Es como que me cuesta alargar la idea, voy derecho al grano, y me doy cuenta que disminuyo el sentido de la tensión o impaciencia que puede generar (para bien, si no es en exceso) un texto construido con más palabras. Es como que me agarra la ansiedad por contar qué pasa, la misma que me agarra leyendo algún buen libro y que me lleva a veces a leer las últimas páginas antes de llegar a la mitad del libro (sí es un pecado que no tiene perdón de Dios y que merece que me tome un ansiolítico, jajaj), y me impide “explayarme”. Me da la sensación, ahora que lo racionalizo, que quiero contar una historia, pero tengo poco tiempo y necesito ir a lo central. Pero, no creo que tenga que ver con la velocidad de los tiempos en los que vivimos, la inmediatez, etc, etc. Miro para atrás, unos cuanto años y era igual. Por ej, me recuerda a mi primer examen final en la facultad (de química inorgánica) a los 18 años. Eran muchísimas preguntas, al ver que eran tantas pensé “no puedo perderme en detalles, tengo que ir al grano en todas”. Y así lo hice, ocupando 4 páginas de ambos lados. Al salir, me encontré con una compañera de estudios que había dado el examen conmigo (muy buena alumna), que me dijo: “uf, qué largo! Escribí 14 páginas”. A mí se me cayó el alma al suelo, todavía lo recuerdo, me vi desaprobada en mi primer intento en el sistema universitario argentino. No fue así (ella se sacó un 9 y yo, un 10). Pero, siempre me quedó grabado cómo las dos pudimos responder las mismas preguntas con extensiones tan distintas, y a la vez, que es una manera que tengo de escribir que no puedo cambiar (aunque tampoco es que me la paso intentándolo). Mi único intento de escribir algo literario largo, una pseudo-novela (no me da la cara para llamarla novela), resultó en 120 páginas. Y siento que allí puse todo lo que tenía para decir de esa historia, y que cualquier otra cosa hubiera sobrado. Pero, de ninguna manera quiero decir que lo mío sea una genialidad de síntesis, sino por el contrario, me parece una imposibilidad de hacerlo de otra manera…
    (Ahora veo la extensión de este comentario y estarás pensando, con razón: “esta mujer vive una contradicción manifiesta”, jaja).
    En fin, disculpá toda esta perorata sin sentido, me surgió al leer tu post… Saludos desde el otro lado del charco!

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  2. Cuando me acerqué de una manera intensa a la literatura fue gracias a Raymond Carver. Relatos simples, bellos, con diálogos comunes pero no así aburridos. Me introdujo incluso al mundo de la escritura. Yo quería escribir como él. Con el correr del tiempo fui conociendo a otros autores mucho más virtuosos en su escribir pero esto no hizo que perdiera mi amor por Carver. Viene a cuento con este post, así como vos mencionás y recomendás a Jane Austen, yo lo hago con él, para sumar otro ejemplo a que la simpleza puede traer aparejada la belleza.

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  3. Me temo que calladico estaría muy guapo mas si lo hiciera no merecería la pena leer el blog.
    Me he descargado el libro de Jane Austen, Orgullo y prejuicio y no voy a enjuiciar la literatura para lo cual no estoy capacitado y la verdad, la temática, no me gusta en absoluto y menos en la sociedad anglosajona y pretenciosa. Lamento disentir, pero tampoco me gustan La Colmena o Vargas Llosa y son nobeles. Pido disculpas.

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    1. Hola.
      En este blog puedes disentir todo lo que quieras. No soy de los que defiendan el pensamiento único, ni tengo miedo a que me lleven la contraria. Mientras las cosas se digan con respeto y educación (como es tu caso), no me parece mal que haya disparidad de opiniones. Al revés, así se enriquece la página.
      Cada uno tiene sus gustos, pero eso no es obstáculo para que reconozcamos el mérito de un trabajo. A mí “Orgullo y Prejuicio” me encanta y, además, después de haberlo leído cinco o seis veces, y varias de ellas deteniéndome a subrayar y comentar algunos pasajes, estoy convencido de que se trata de una obra maestra. Pero es lógico que si no te atrae la temática ni la ambientación eso dificulte que disfrutes la novela, por muy bien escrita que esté.
      Un saludo

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