LA DISTANCIA

Hola.

Antes de dar paso a la bloggera colaboradora a la que dedico la entrada de hoy, quiero aprovechar estas líneas para daros las gracias a todos aquellos que os habéis puesto en contacto conmigo durante las últimas semanas para contarme vuestras experiencias, pedirme consejo (no sé si habré sido capaz de contestar como es debido) o simplemente desahogaros por los sinsabores que lleva consigo la escritura.

Creé este blog con la ilusión de que pudiera resultar útil a los que emprenden el camino de las letras, o llevan ya años en él, pero siguen buscando recursos, ánimos e ideas. En estos meses la página ha recibido miles y miles de visitas, bastantes suscripciones y no pocos comentarios, aunque son muchos más los que han preferido contactar directamente conmigo a través del mail.

Espero que estas páginas estén logrando su propósito y agradezco en el alma vuestra confianza.   Ojalá sean muchos más los que pasen por aquí y también los que se decidan a escribirme. Contaréis siempre con mi atención e interés -como mínimo- y si en algo puedo serviros de ayuda, por supuesto que estaré encantado de echaros una mano.

Y, ahora sí, os dejo con las palabras de Esther Izquierdo, a la que tengo el gusto de dar la bienvenida como colaboradora y a la que le deseo muchísima suerte en la escritura y en todo 🙂

Grandes distancias entre más grandes personas

distancia

La distancia… 

Tópico en el amor, excepción en las amistades, fundadora de los famosos “te echo de menos”, casada con la despedida, manipuladora de nuestros ahorros empeñados en viajar, enemiga de todo aquel que la sufre; pero ante todo, creadora de los reencuentros (siempre tan esperados).

Y es que, es imposible negar que ese abrazo sacado de una película americana nos encanta, nos provoca un escalofrío que nos recuerda cuanto echábamos en falta a la persona que teníamos lejos. Lejos hablando en kilómetros, jamás en sentimientos.

Aunque, sin duda alguna, las palabras que viajan en nuestra mente durante el camino de vuelta a casa son las de esa carta que nos entregan antes de coger el avión, las que nos susurran en la puerta del tren en marcha, o las que nos dicen con la mirada a través de la ventanilla del autobús. ¿Quiénes? Los que nos quieren cerca.

Todo esto suena tan a despedida, que parece que ha llegado la hora de despegar, partir o arrancar, de vuelta cada uno a sus hogares con el olor navideño de Madrid impregnado en su ropa y las luces de Sol chispeando aún en sus ojos.

Sin que nos demos cuenta, sin quererlo, la navidad se marcha ya, y los nuestros con ella.

Pero, al fin y al cabo, las personas que están hechas para nosotros viven lejos o, simplemente, nunca tendremos el placer de conocerlas.

Y por esas de las que nuestra enemiga la distancia nos separa, gritemos que, aun estando en el otro lado del charco o mojando los pies en la orilla de este, su verdadero hogar está en nuestro corazón. De hecho, mientras leéis esto estamos juntos allí, donde solo guardamos lo mejor de nosotros.

Recordad que esto no es un adiós, es un hasta pronto.

Un saludo

@M_A_JORDAN

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